sábado, 12 de abril de 2014

- 7 - VIVIR, AUNQUE EL CAMINO SE DERRUMBE FRENTE A MI

Me había quedado paralizado, inmóvil... En shock vamos. Aquella llamada fue como si me estuvieran acuchillando una y mil veces por dentro. La voz no me salía, los ojos se me inundaban y todo mi cuerpo temblaba. 

-Dani ¿qué pasa?- me dijo Malú asustada al verme. Cogió el teléfono de mis manos, pero ya habían colgado. No me moví, ni lo intenté. Nada.- No me asustes Daniel, joder. ¿Qué es lo que pasa?- Al ver lo nerviosa que se estaba poniendo reaccioné. 
-Yo... Tengo que irme...- No conseguía hablar casi. Era tanta la angustia que tenía que no podía. 
-¿Irte a dónde? ¿Pero que pasa? Vayas a donde vayas iré contigo, eso tenlo claro. 
-A Cantabria... Es... mi madre...- Cada palabra me dolía aún más. Y solo el echo de tener que contárselo a mi hermana me daba un escalofrío que poco más me sacudía entero. No podía, no puedo, no quiero. 
-Bueno, tranquilo cariño, cuando estés un poco más calmado me lo cuentas ¿vale?- Me acarició el pelo cariñosamente y besó mis labios. Al menos ella me calmaba, me daba la paz que en aquellos momentos anhelaba. 
-Tengo que ir a casa... a hacer la maleta y avisar a mi hermana... Te llamaré antes de irme para que nos despidamos...
-¿Despedirnos? ¿Por qué? Yo voy contigo Dani. 
-No, de eso nada. Tu tienes que trabajar, no puedes irte.
-Me da igual. Voy a ir y punto. No te pienso dejar solo, no te vas a librar tan fácil.- Sonrió y eso me hizo sentir mil veces mejor. Su sonrisa era la cura que más falta me hacía. ¿Y sus besos? Sus besos eran el antídoto perfecto para todo. Solo de pensar en la suerte que tenía de tenerla a mi lado, en mi cara se dibujó una sonrisa entre lágrimas, una sonrisa más especial que cualquier otra. Era ella la que me daba la felicidad que ninguna otra persona podía, era ella la que iluminaba minuto a minuto cada uno de mis días. En resumen, era ella. No le dije nada más, solo asentí. No me iba a negar a que viniera, porque era consciente de que tenerla conmigo en estos momentos sería un apoyo inmenso... 

Fuimos a mi casa y mi hermana estaba allí frente a la tele y hablando por el móvil. No se quien era, pero desde luego la sonrisa de boba que tenía la conocía perfectamente... 

-Martina, tengo que hablar contigo. Lo siento, pero es importante.- Le dije. Y al verme la cara debió darse cuenta de que era bastante serio y se despidió de quien quiera que fuera que estaba al otro lado del teléfono. 
-¿Ha pasado algo?- dijo mirándonos a Malú y a mi muy fijamente. 
-Es mamá.- Otra vez mi voz se había cortado. Es que no podía soportar esto. No había manera. 
-No me asustes Dani... ¿qué pasa?- No pude contenerme y por mi mejilla empezaron a correr lágrimas sin parar. Una tras otra. No me hizo falta decirle nada más, solo con eso me entendió a la perfección. Se llevó las mano a la cara y ella tampoco pudo aguantar las lágrimas... Lo cual era normal. Acabábamos de perder a nuestra madre. Que vale que ya hacía tiempo que no la veíamos, ¡pero era nuestra madre! 
Malú abrazó a mi hermana con fuerza. No pude evitar verlas a las dos con una sonrisa en la cara. Las dos mujeres más importantes de mi vida, junto con mi abuela y mi madre, abrazadas delante de mi. Claro que hubiera preferido que la escena hubiera sido más alegre, más... ¿memorable quizás?
Fui a coger algo de ropa a la habitación y vi al poco rato a Malú, apoyada en el marco de la puerta y mirándome con una pequeña sonrisa. 

-¿Estás bien?- me dijo con esa voz dulce que tan loco me volvía.
-Si... ¿Cómo no voy a estar bien teniéndote al lado? 
-Anda bobo, ven aquí.- Dio un paso hacia adelante, estiró las manos y fui hacia ella. Enlazó sus dedos en mi cuello y yo cogí su cintura. Se acercó a mi y besó mis labios transmitiéndome tranquilidad, paz, haciéndome saber que estaba a mi lado. 
-Yo ya estoy, cuando queráis...- dijo mi hermana desde el salón. Cogí la mochila con mi ropa y fui con Malú de la mano hacia el salón. 
-Vamos a pasar por la casa de Malú a coger su ropa. ¿Vienes o te recojo luego aquí?
-No, no... Voy con vosotros y luego ya vamos directamente...

No me gustaba nada ver a Martina así. Era normal debido a la situación, pero no me gustaba nada. 
Llegamos a casa de Malú. Bajó ella sola a buscar algo de ropa y salió a los cinco minutos. Ahora si, nos fuimos camino a Cantabria. 

(...)

Habíamos acordado conducir la mitad del camino cada uno. Malú durmió un rato mientras yo conducía y cuando se despertó me insistió para conducir ella. Estaba tan cansado y era tan tarde que accedí para dormir un poco. Paramos en una gasolinera y compramos un café para ella, algo para desayunar por la mañana y agua, bastante agua. Cuando volvimos al coche yo me senté en el lado del copiloto y ella se puso para conducir. 
Me quedé mirando para atrás, a mi hermana. Contemplando cómo se había dormido aún con lágrimas en los ojos, y muchas de ellas que se habían secado junto con su maquillaje en sus mejillas. Ninguno de los dos éramos capaces de soportar aquello. Se nos venía muy grande... Recuerdo que cuando se murió mi padre, tardamos un año entero en dejar de llorar por las noches, en dejar de sentirnos culpables... Nada nos hacía olvidar aquello que tan rotos nos había dejado... ¿Y ahora? ¿Sería igual ahora? ¿Estaríamos un año llorando la pérdida de nuestra madre?
Lo que me preocupaba era que con el tiempo nos habíamos vuelto un poquito más de piedra. Las cosas no nos afectaban tan fácilmente. Pero ¿tanto? ¿Nos habríamos vuelto tan de piedra como para no llorar por nuestra madre? Solo espero que no. Espero no haberme vuelto tan insensible, tan frío... Aunque una vez me dijeron que no llorar por alguien no significa haberlo olvidado, significa que eres fuerte y eres capaz de superarlo. Y cuanto antes lo superas y sigues ¿mejor no? Por que no puedes estar toda una vida lamentándote, si con lágrimas no se arregla nada... 

Entre reflexión y reflexión me quedé profundamente dormido. Cuando me desperté estábamos aparcados y Malú me miraba con una preciosa sonrisa. Hay que ver, nuestro primer viaje juntos y tiene que ser para esto... 

-Buenos días bello durmiente- bromeó
-Buenos días princesa.- La besé en los labios y después miré hacia atrás buscando a mi hermana, pero no estaba.- ¿Y Martina? 
-Ha subido al hotel a prepararse. ¿Quieres que vayamos a nuestra habitación así te arreglas un poco?
-Si... va a ser mejor. 

Subimos a la habitación. Era la 424 y estaba en la quinta planta. Aquello era enorme, muy colorido. Un hotel muy bonito, en definitiva. 
Entramos en la habitación y me quedé asombrado. Era también preciosa, enorme... Me daba pena realmente, vuelvo a repetir, que este fuera nuestro primer viaje juntos, por que no lo íbamos a poder disfrutar como me gustaría...
Dejamos las cosas sobre la cama y me tumbé mirando al techo. 

-¿Qué te preocupa?- me preguntó tumbándose a mi lado y haciendo dibujitos con su dedo en mi abdomen. 
-No lo sé... No es nada. Solo que me molesta que este sea nuestro primer viaje juntos. Por que no lo podemos disfrutar como tal... 
-Escucha Dani, que sea nuestro primer viaje juntos implica que estamos juntos. Juntos para todo. Quiero decir, que te pase lo que te pase voy a ir donde tu vayas, sea lo que sea. Y aunque tengamos que hacer diez mil "primeros" viajes los haremos. ¿Me explico?
-Gracias cariño, de verdad.
-¿Gracias por qué?
-Por no dejarme solo, por querer aguantarme, por hacer lo que haces... Nadie se había preocupado tanto por mi, y que estés conmigo en este momento significa muchísimo ¿sabes? Porque siento que no puedo con esto, que me viene grande y ya no puedo... Por eso, por estar ahí, gracias. 
-No se te viene grande para nada, tu puedes con todo esto y más ¿estamos? Tienes que seguir, por muy jodidas que se pongan las cosas por que la vida es así. Y tienes que...
-Que ponerle un "Sí" a la vida contra todas las adversidades... lo sé. 
-Te quiero tonto.- sonrió
-Yo te quiero más.

Volví a besarla una vez más, cogiendo todas las fuerzas posibles para enfrentarme a todo esto que estaba por venir. Una vez más me había demostrado la falta tan grande que me hacía ella en mi vida, lo muchísimo que la necesitaba y como no, lo mucho que la quería. 
¿Me estaría enamorando? 

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