martes, 8 de abril de 2014

- 3 - SUSÚRRAME AL OÍDO QUE ME AMAS

Siguieron pasando los días como si nada. Cada día esperaba su llamada, pero nunca llegaba. 
Dos días, tres, cuatro... Pero nada. Esperaba y esperaba pero si mi móvil sonaba era porque tenía que ir a trabajar o porque mi hermana me pedía que la fuera a recoger a algún sitio. 
Aquellos días habían pasado sin más. Iba de casa al estudio y del estudio a la cafetería de Esteban, y vuelta a empezar. Era un bucle que se repetía todos los días sin excepción alguna. La monotonía me consumía, me desanimaba. Ya no tenía ganas de nada. Teresa me había llamado varias veces para quedar a tomar algo, pero todas ellas le dije que no tenía ganas. No me sentía animado como para salir a ningún sitio. 
Estaba tumbado en mi cama, mirando al techo cuando mi hermana apareció. Se quedó de brazos cruzados, apoyada en el marco de la puerta y mirándome fijamente.

-¿Tu que piensas de la vida?- dijo. En ese momento no supe si bromeaba o iba en serio, por que lo decía tan seria que me desconcertaba. 
-¿Yo? Pues que es muy aburrida.
-Normal... si te pasas todo el día sin hacer nada no puedes esperar que sea divertida, Dani. 
-No tengo nada que hacer.- dije poniendo las manos sobre mi cara, de tal forma que mis ojos quedaran cubiertos. 
-Pues levántate, tienes que llevarme a un sitio. 
-¿Que pretendes? 
-Pues que salgas de casa de una vez y que me lleves al centro comercial, claro. 
-Está bien... Dame un momento que me visto... Oye Martina, espera. 
-¿Que pasa? 
-¿Qué hay hoy en el centro comercial?
-Algo que te animará.- me guiñó un ojo y se fue. 
Cogí una camiseta y unos vaqueros, los primeros que encontré y fui a ducharme. No tardé nada. 
Cuando estuve listo vi que mi hermana estaba guardando unos CD's en su bolso. 

-¿Qué llevas ahí?
-Unos discos.
-¿De quien?- No se si por imaginaciones mías o qué pero me pareció ver que cogía el CD de "Si"
-Pues de alguien, Dani. ¿Por que eres tan cotilla?
-¡Ni que me fueras a llevar a una firma de discos!- nada más dije esto vi como se reía. Esa sonrisa pícara me lo dijo todo. ¡Me iba a llevar a una firma de discos de Malú! Claro que ella pensaba que me iba a llevar a la firma de discos de mi cantante favorita, no de la chica de la que le hablaba cuando le conté que había conocido a alguien...- No me apetece Martina. De verdad que prefiero quedarme aquí...
-Dani, vas a venir conmigo y punto. Y sal ya por esa puerta si no quieres que te linche por ser los últimos de la cola. 

Agaché la cabeza, un poco desganado y salí de casa hacia el ascensor. En el mejor de los casos solo le tenía que quitar una foto a mi hermana y listo, luego nos íbamos y allí no pasaba nada. 

-¿Sabes que es lo mejor? -Me dijo ya cuando estábamos a punto de llegar al corte inglés donde iba a ser la firma. 
-¿Qué?
-Que tenemos un disco cada uno, para que nos firme a los dos.- sonrió, pero yo no. A mi no me hacía gracia, no quería ir allí y darle mi disco para que lo firmara. Es que por no querer no quería ni ir allí. 
-No le voy a llevar mi disco para que me lo firme, Martina... No.
-¿Pero que coño te pasa Daniel? Siempre quisiste que te firmara, siempre. ¿Y ahora que? Estás irreconocible, en serio. 
-¡Tu no lo entiendes!- dije subiendo el tono de voz sin querer
-Mira no, no lo entiendo. Y lo que tampoco entiendo es como me tratas así después de todo lo que llevo hecho solo para animarte. Te juro que eso si que no lo entiendo. Yo no tengo la culpa de lo que te pasa ¿sabes?- Me quedé callado. No sabía que decirle. Llevaba razón en todo lo que me había dicho. Me estaba comportando como un completo idiota. 
-Lo siento Martina, de verdad que lo siento. No se lo que me está pasando, perdóname. 
-Que si tonto, que da igual. Pero a que te firme vas eh- me apuntó con el dedo y esbozó una gran sonrisa. Asentí sonriendo como pude y la abracé.

Llegamos y por suerte aún no había demasiada gente en la cola, también es verdad que habíamos llegado unas cuantas (muchas) horas antes.
Pasamos el tiempo con los móviles, haciendo fotos, leyendo twitter... a mi me llamó Esteban para pedirme que fuera este fin de semana a tocar la guitarra en la cafetería. En resumen, a lo tonto pasamos el rato sin darnos cuenta aunque se nos hizo un poco largo. 
Llegó ella al sitio y todo el mundo la aplaudía. Yo miré hacía atrás de modo que no me vio. No tenía ni idea de que yo estaba allí, y mejor así. Aun que cuando nos tocara que nos firmara se enteraría de todos modos pero aún así... 
Casi era nuestro turno y no se por que pero estaba muy nervioso. Era un temblor personificado. 

-Dani, ya casi nos toca- mi hermana sonreía como nunca, estaba feliz.- me entregó mi CD y me acarició la mejilla cariñosamente. Primero iría ella, así que aún tendría un rato para dejar los nervios a un lado... No sabía como comportarme. Si como estaba, osea, enfadado por una parte y ansioso de hablar con ella por otro; o por el contrario mostrarme majo y simpático, como si nada hubiera pasado... Cuando casi me tocaba tenía que decidirme, pero no lo sabía. Además de que seguro que planeara lo que planeara, al final nunca diría lo que tenía pensado. Me tocaba a mi y yo aún seguía temblando. Dieron paso al siguiente y me aproximé hacia allí. Ni siquiera estaba mirando quien venía, así que cuando se diera cuenta de quien era iba a ser toda una sorpresa para ella (o eso esperaba yo)

-¿Cómo te llamas?- dijo antes de mirar para mi. Nada más mi vio le cambió la cara por completo. Si, se había sorprendido y mucho. 
-Daniel.- dije. Y nada más. Y entonces se quedó un poco cortada, no sabía que hacer. 
-Encantada Daniel. ¿Dos besos no?- Ahí me desconcertó. Os lo aseguro. Y mucho. Pero luego lo entendí todo. Cuando se acercó para darme los dos besos me susurró una frase al oído. "Espérame hasta las ocho en la salida de atrás, quiero hablar contigo." Y al ver que después de escuchar eso me quedé allí petrificado, los de seguridad vinieron a por mi. 

-Disculpe, tiene que salir ya. -Asentí y salí de allí. 
-¿Que te ha dicho?- preguntó mi hermana entusiasmada
-Nada en especial, solo que estaba encantada de conocerme- le dije intentando que no notara que le mentía. 
-Ah, vale vale. Oye ¿y si cenamos fuera? 
-Pues... ¿y si quedas mejor con Aurora? Es que he quedado y...
-¡Por supuesto!- sonrió- ahora mismo la llamo. 

Después de un rato mi hermana se fue y yo me quedé sentado en unos sillones que había por la entrada del corte inglés. Eran las siete y media y yo aún no sabía que hacer. Por un lado, si iba hablaría con ella y le preguntaría por que no me había llamado y por el contrario si no iba me arriesgaba a no volverla a ver. Mi decisión estaba clara ¿no?
A las ocho menos diez fui yendo hacia la salida trasera pero como no, no me dejaban salir porque por allí iba a salir Malú y claro, no me iban a creer si les digo "oye mira, es que me dijo ella que quedábamos aquí". Entonces me quedé allí esperando a que ella fuera a salir, que seguro que ya había pensado en algo para que me dejaran salir a mi también.  Faltaban apenas unos minutos para las ocho cuando uno de los de seguridad que la respaldaba venía hacia mi. ¿Me muevo o me quedo donde estoy? ¿Venía a echarme o ella le había dicho algo ya? 

-Acompáñeme- me dijo. Aquello parecía una película, desde luego. Lo seguí hasta la parte de atrás, donde estaba aparcado el coche de Malú.- Me ha dicho que usted tiene que entrar en el coche y esperarla allí.- Yo seguía sin decir nada, simplemente asentía. Me abrió el coche, me senté allí y solo esperé. No tardó mucho en llegar. La vi con la misma sonrisa de siempre, aproximándose más y más al coche y en esos momentos se me olvidó todo. Era increíble lo que causaba en mi, increíble. 
-Me alegro de verte Dani- dijo con una gran sonrisa, nada más entró al coche. 
-Yo también- dije, aunque no sonó muy convincente la verdad
-Siento no haberte llamado... de verdad... No sabía que decirte. 
-Da igual. ¿Qué querías decirme?

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