-Teresa, por favor.
-Si, si, que ya voy...- volvió a hacer una pausa, que me puso más de los nervios aún pero pronto siguió.- No voy a publicar ninguna de las fotos, te voy a dar las que tu ya sabes para que las saques de aquí y voy a hablar con mi jefe y decirle que no puedo publicar unas simples fotos si no tengo nada que poner de ellas... Es lo único que puedo hacer.
-¿En serio? ¡Pero eso está genial! ¿Voy a buscarlas ahora?
-Si, si, ven rápido y que no te vean irte con las fotos que la liamos.- Le colgué el teléfono y subí las escaleras lo más rápido que pude. Llegué a donde estaba ella y rápidamente las metí en la mochila que llevaba a la espalda.- Que sea la última vez que tengo que hacer una cosa así Martina, por favor.
-Te lo prometo.- le dije con una sonrisa.- Millones de gracias Teresa, te debo una.
La abracé y salí de allí. No cabía en mi de tanta felicidad. Ahora solo tenía que llamar a Dani para contárselo todo. Ahora si, daba igual lo que le dijera porque como ya estaba todo solucionado no podía enfadarse conmigo... Lo llamé pero nada. Tenía el móvil apagado y no había otra forma de contactar con el. Decidí llamar a Malú... Un tono, dos tonos, tres, cuatro...
-¿Diga?- su voz sonaba rota, como su hubiera estado llorando hace apenas un segundo.
-Malú, soy Martina. ¿Ha pasado algo?- Suspiró un segundo, por lo que intuí que algo no iba bien.
-¿Por qué lo preguntas?
-Tu voz... suena como si hubieras llorado... ¿Va todo bien?
-No puedo mentirte Martina... hay algo que no va bien.
-¿Quieres contármelo?
-Si, claro... pero antes ¿para qué me llamabas?
-Pues, es que llamé a Dani pero nada, que no lo coge y quería saber si estaba contigo.- Tras estas palabras escuché como volvía a suspirar y cogía fuerzas para contestarme.
-Me he ido Martina... He cogido un avión y ya estoy de camino a mi casa...- Su voz ahora si, más rota que antes. Casi sin fuerzas para pronunciar una palabra y seguramente entre lágrimas.
-¿Qué dices? ¿Cómo que te has ido? Pero Malú... ¿Por qué?
-Escucha ¿por qué no nos vemos y te lo cuento?
-Si, claro... Estaré en tu casa en media hora...
Colgó el teléfono y en ese momento lo primero que se me vino a la cabeza fue Dani. Pensaba en lo mal que lo estaría pasando el, porque a saber lo que había tenido que pasar para que Malú se quisiera ir... Yo no entendía nada ¿se habrá enterado de lo de las fotos? ¿Lo habrá dejado por eso? Claro que si es por eso a mi me va a caer una bronca monumental, porque las fotos las tengo yo, yo trabajo en la revista... y miren donde miren solo les va a salir "yo, yo y yo". Van a pensar que fue todo culpa mía y a ver como hago para explicar que no, que yo me enteré después...Y a ver como explico también lo de la revista, porque a Dani no le dije que yo trabajaba allí. Que igual se enteró por alguien, si, pero seguramente me pediría explicaciones ¿y que le digo?
Todo me inundaba. Me estaba metiendo en líos yo sola, sin comerlo ni beberlo. Desde luego lo mío no es normal.
Después de media hora como había dicho por teléfono llegué a casa de Malú. Me daba miedo darle al timbre, hablar con ella y que no me entendiera. Que me culpara a mi de lo que había pasado. En ese momento me daba miedo todo. Pensé en dar la vuelta, en volver a casa. Pero luego decidí darle al timbre, por Dani. Porque por lo menos, si ella se había enfadado con el por lo de las fotos estaría bien aclarárselo y que volvieran... por él.
Le di al timbre y a los dos minutos apareció Malú a abrirme la puerta. Me hizo un gesto con la mano para que entrara y pasé hasta sentarme en el sofá. Si os digo la verdad no sabía que decirle. Me partió en mil millones de pedacitos verla como estaba, con todo el maquillaje corrido, los ojos rojos e hinchados y alguna que otra lágrima que ahora se secaba para disimular. Estaba rota y verla así me rompía a mi también.
-¿Quieres contarme lo que ha pasado?- le dije temiéndome lo peor.
-Hoy... me llamaron diciéndome que tenían unas fotos mías con Dani... Y que las iban a publicar en una revista. Puede que te parezca poco, pero no sabes lo que significaría eso en mi vida Martina... Total, que me sentí superada, mi cabeza no dejaba de darle vueltas a las cosas y lo primero que se me ocurrió fue salir corriendo sin decirle nada de esto a tu hermano. Le dije que no podíamos estar juntos, que se había acabado... Nada más crucé la puerta quise volver. Me arrepentí al instante de todo. Me sentí una estúpida por no decir ni siquiera lo que pasaba. Pero no volví por miedo a que no quisiera verme. Ya no había vuelta atrás, solo me quedaba volver, porque después de todo seguro que estaría muy enfadado, molesto, dolido... qué se yo, fui una cobarde.- Todo aquello me impactó. Sabía que era por lo de las fotos, es que lo sabía... Ahora, no se de donde, pero tenía que coger valor y decirle lo de las fotos, lo de la revista... aclarárselo todo y cuanto antes.
-Verás Malú... tengo algo que decirte pero necesito que me dejes hablar del tirón ¿vale?- asintió con la cabeza y comencé.- Bueno... en primer lugar quiero que sepas que no van a publicar vuestras fotos...- su cara era de no entender nada, y normal.- Y no las van a publicar, porque he hablado con la directora de la revista y hemos conseguido no tener que publicarlas... La directora de la revista es mi jefa, para que me entiendas mejor...- me quedé cabizbaja y luego la miré a los ojos para que se diera cuenta de que ya podía hablar si quería. Vi como sus ojos se inundaban, quise decirle algo pero se me adelantó.
-Quiero creer que no has tenido nada que ver en eso Martina... Realmente no te creo capaz... Por eso te doy las gracias por haber conseguido que no las publiquen, es todo un alivio desde luego.- Aquello me alivió. El saber que confiaba en mi y me creía me quitaba un gran peso de encima, la verdad.
-Toma.- le tendí las fotos y vi como al verlas se le dibujaba una sonrisa en la cara. Eso me decía que quería a mi hermano y que lo echaba de menos, mucho.
-Gracias, de verdad.- Dijo abrazándome con fuerza.
No dije nada más en ese momento, no podía. Me venía muy grande todo. Además de que tenía un nudo en la garganta que no me dejaba decir nada, porque a todo esto seguía sin saber donde estaba mi hermano y eso me podía. Malú y yo lo llamamos una y otra vez al móvil pero no cogía. Sugerí llamar a mi abuela, pero Malú me dijo que no quería preocupar a la mujer, porque se iba a llevar un susto muy grande. Se nos ocurrió llamar al hotel y nos dijeron que no había dejado la habitación. Le pedimos al recepcionista que mandara a alguien a ver si estaba allí, o que llamaran al teléfono de la propia habitación pero no estaba. No sabíamos nada de el y esto ya empezaba a preocuparnos.
-¿Y si le ha pasado algo por mi culpa?- repetía Malú una y otra vez. Parecía que iba a darle un ataque de ansiedad, o de nervios quizás porque lloraba y temblaba sin poder parar.
-Cálmate Malú, de verdad. Seguro que no le ha pasado nada...-
La abrazaba pero la pobre seguía llorando. Me dolía tanto verla así... Era una mezcla de todo. Los nervios por mi hermano, la pena que sentía al verla a ella así, la culpa que me invadía por lo de las fotos... Todo eso y alguna que otra cosa más ocupaban mi mente en ese momento.
Después de bastante rato llorando desconsoladamente Malú se quedó profundamente dormida y un rato después también yo, había sido un día demasiado largo.
Me desperté por la mañana con la luz del sol que me daba en los ojos. Malú seguía dormida con la cabeza apoyada en mis piernas. Acaricié su pelo. Tenía toda la cara llena de maquillaje, manchada de negro por el rimel. Se despertó un rato después.
-Buenos días Martinita.- dijo fingiendo una sonrisa que no le salió bien. Esa no era la Malú que yo había conocido un día en mi cocina, ni la que salía todos los días por la tele con una sonrisa de oreja a oreja... Y eso me dolía, no sabéis cuanto.
-Buenos días.- sonreí.
Se fue a la cocina a preparar café y mientras yo cogí mi móvil para ver si había noticias de Dani pero nada. Ni una llamada, ni un whats app... nada. Miré su última conexión, pero era ya de hacía un día. Volví a llamarle pero nada. Seguía apagado. Llamé a Teresa, por si la había llamado pero tampoco a ella. Hablé con Esteban y me dijo que no sabía nada de él, aunque también había estado intentando localizarle... Nada, era como si de repente se lo hubiera tragado la tierra. Hay hermanito, pero donde te metes...
No hay comentarios:
Publicar un comentario