domingo, 20 de abril de 2014

- 11 - SÉ QUE AHORA VOLVERÁN LAS MAÑANITAS FRÍAS

Me desperté entre sus besos y ese aroma de su colonia que tanto me gustaba. 

-Buenos días princesa.
-Buenos días cariño. ¿Qué tal has dormido? 
-Bien pero...
-¿Si? 
-Lo mejor es despertar, siempre que sea a tu lado.- sonreí
-Oioioi, pero que cursi ta' quedao eso ¿no?- reímos
-¿Ves? Es que me empalagas Malú, esto no puede ser.- reí- ¿Tu que tal has dormido? 
-Genial- sonrió- He pensado que hoy podríamos ir a algún sitio bonito para sacar las fotos.
-Me parece perfecto-asentí- Primero tenemos que llevar a mi hermana a la estación de autobuses. 
-¿Se va? 
-Si, me dijo que ha pasado algo y tiene que irse. 
-¿Y la vas a dejar ir? ¿Sola? Dani, tu no estás bien, hacemos las maletas y vamos. 
-Malú, confío en ella. Además, es mejor dejarla, porque si no la dejo yo se que es capaz de escaparse... Prefiero que vaya y hablar con Teresa y Esteban para que me vayan informando. 
-Bueno... si tu lo dices... Solo espero que no te equivoques, porque sino...
-Yo espero lo mismo, créeme...- Y así como telepáticamente mi hermana llamó a la puerta. Fui a abrirle y me topé con su cara, más deslumbrante que nunca.- Buenos días hermanita. Se te ve feliz. 
-¡Si! Voy a bajar a desayunar ¿venís? 
-Claro, danos un minuto y vamos.
-Vale, pero no tardéis eh- dijo mirándonos a Malú y a mi respectivamente y aún sonriendo. Se fue y yo me fui a la ducha. A los dos minutos escuché como Malú entraba en el baño. 
-¿Te apetece que ahorremos agua?- dijo con una sonrisa picara abriendo la mampara de la ducha. Asentí y se metió conmigo en la ducha. Estuvimos allí una rato bajo el agua, entre beso y beso, echándonos jabón por encima y haciendo el tonto, que nunca venía mal. Cuando salimos después de unos 10 minutos más o menos salimos abrazados hacia la habitación.- Dani ¿qué me pongo? 
-Nada- sonreí- Así estás preciosa.- Estábamos los dos sentados en la cama, ella mirando a la maleta y yo secando su pelo con la toalla y acariciando sus hombros de vez en cuando. 
-Anda tonto, en serio.- dijo mientras se giraba y depositaba un dulce beso en mis labios. 
-Pues... Ponte una blusa y unos vaqueros Malú, yo de eso no entiendo- me reí y seguidamente se abalanzó sobre mi, abrazándome y besándome entre risas. 
-Eres tonto Dani- dijo finalmente
-Te repito que soy tu tonto.- le guiñé el ojo- ¿Me dejas peinarte? 
-¿Peinarme? ¿Por qué? No estoy loca eh! Quiero salir a la calle decente-rió
-Que tonta eres- le dije haciéndome el ofendido- Te apuesto lo que quieras a que soy capaz de peinarte y dejarte guapísima.
-Yo ya soy guapísima.- no pude evitar reírme, tenía razón, pero yo tenía que aparentar que no. 
-Si... bueno... ¿Aceptas o no?
-Hecho- aceptó- Si pierdes pagas la cena en el restaurante que yo quiera.- propuso desafiante.
-Lo que la señorita quiera.- Me levanté, cogí unos vaqueros y una camiseta y me vestí. Después cogí su cepillo de pelo de dentro de su maleta y me coloqué detrás de ella sobre la cama, justo en el mismo sitio donde estaba hace unos cinco minutos. Peiné su pelo como cuando peinaba a mi hermana. Me encantaba, era tan largo, tan bonito... Y el echo de que fuera ella lo hacía aún mejor. La verdad es que lo único que quería era cepillarle el pelo cual niña pequeña, tenía claro que si se trataba de una apuesta la perdía seguro. Pero no me importaba, solo quería ese momento a su lado. Cuando ya le había quitado todos los nudos posibles se lo revolví un poco, lo que la descolocó.
-Dani ¿me peinas o me despeinas?- dijo entre risas
-Bueno, bueno. Es que yo no quiero una Malú perfectamente peinada, mujer, yo te quiero al natural, así como ahora.- reí. Tras unas carcajadas, un par de besos y unos cuantos almohadazos que me llevé, se levantó y volvió a rebuscar en su maleta hasta que encontró qué ponerse. 
Se vistió más rápido de lo que pensaba y estaba preciosa. Si, bueno, era preciosa de serie, pero en fin, ya me entendéis. 
-¿Estoy bien? 
-Estás genial cariño. ¡Anda, te has peinado!- dije riendo. Se había improvisado una trenza despeinada a un lado, que la hacía aún más preciosa.- Bueno, vamos que mi hermana se va a enfadar.- Cogí las llaves del coche y la cámara y bajamos al restaurante. 
Mi hermana estaba allí, sentada en una mesa y con cara de enfadada. ¡Que miedo presentarse allí ahora!
-¡Ya estamos aquí! Perdón por tardar hermanita, en serio.
-Bueno, ya estoy acostumbrada a que siempre llegues tarde.- me dijo mirándome aún enfadada. Malú y yo pedimos dos cafés, que como habíamos tardado tendríamos que tomarnos muy rápido para que mi hermana no perdiese el autobús.
Al acabar fui a pagar y nos fuimos a por el coche para llevar a mi hermana a la estación. Aquella idea e gustaba cada vez menos, os lo aseguro. Pero a Martina, a terca no le gana nadie. Llegamos allí, esperamos con ella por el autobús y llegó la despedida. 

-En serio, tan pronto llegues llámame. 
-No me pasará nada, Dani. Tranquilo.- Me dio un abrazo, otro a Malú y se fue... Ahora no la vería hasta que volviéramos nosotros. 

Nada más vi como se alejaba llamé a Esteban. Le conté lo que pasaba y le pedí que me la vigilara. ¿Qué otra opción tenía? 
Ahora si, Malú y yo a sacar fotos. Había escogido un rinconcito al que mi madre me llevaba siempre, en una playa preciosa. Aquello era ideal, porque no había gente en ese lado de la playa, con lo cual no nos arriesgábamos a que la vieran. 
Cogimos el coche y fuimos hasta allí. Su cara lo decía todo, le encantaba. Sacamos un par de fotos, pero aquello no duró mucho. Aproveché el momento para recordar esa playa de manera diferente. Cogí su cintura, la acerqué más a mi y besé sus labios. Me deshice de su ropa y ella de la mía, sin prisa. La fui llevando hacia el agua y de vez en cuando me decía "Dani para, para que hace frío". Y si, el agua estaba helada, de esto que como te quedes allí sin más podrías morir de hipotermia, muy tranquilamente. 
Aún así entramos en el agua, ella con las piernas cruzadas a mi espalda y yo intentando hacerle cosquillas. En definitiva, después de un rato allí dentro no hacía frío. Eso si, cuando saliéramos de allí nos íbamos a morir congelados. Entre besos y más besos una vez más se nos fue el tiempo volando. Cuando salimos del agua ella temblaba. Me sentí culpable de un posible resfriado en aquel momento. Recordé que tenía una manta en el coche así que la cogí en brazos cual película y la llevé allí. La cubrí con la manta mientras le daba pequeños besos en el cuello, en la mejilla y acabando en sus labios, otra vez. La dejé allí un momento y fui a coger nuestra ropa que había quedado en la playa. Cuando volví ella estaba hablando por el móvil y parecía que algo iba mal ¿pero el qué? Cuando por fin colgó y levantó la cabeza vi como las lágrimas empezaban a caer por sus mejillas. Me acerqué pero puso su mano entre nosotros para que no me acercara. No entendía nada. ¿Pero qué pasa? Se vistió con rapidez dentro del coche y mientras yo me quedé pensativo en el asiento del conductor. Así sin decirme nada se bajó del coche con su bolso y se fue andando por la carretera. 

-¡Hey! ¿Pero qué te pasa?- Fui corriendo hacia ella y la cogí del brazo. No dejaba de llorar y me rompía por dentro. No me contestaba y cada vez me lo hacía más difícil todo. La paré en seco tirando de su brazo y vi que no era capaz de mirarme, solo miraba al suelo. Levanté su barbilla, haciendo que me mirara.- Por favor, deja que te lleve al hotel. No quiero que te pase algo.- Asintió y vino conmigo al coche. 

El camino hacia el hotel lo pasamos completamente en silencio. Ella mirando por la ventanilla y yo a la carretera. No dijimos ni una sola palabra ni cuando llegamos. Entramos en la habitación del hotel y yo insistí. Necesitaba una explicación, porque estoy seguro de que si pasaba un minuto más así no lo soportaría.

-¿Puedes decirme ahora qué es lo que pasa?- Dejó lo que estaba haciendo y me miró. Me miró con aquellos ojos inundados de lágrimas, que por poco me hacen llorar ami. 
-Me voy. 
-¿Así sin más?
-Si. 
-¿Por qué? 
-Porque si. Yo ya sabía que esto no funcionaría. No podemos estar juntos Dani, lo siento.- Aquellas palabras se me clavaron como estacas. ¿Pero qué está diciendo? ¿Va en serio o es una broma? No me creía que me estuviera diciendo aquello de verdad, no. Seguro que había una explicación lógica para aquello... Solo me hacía falta saberla.
-Malú, si me dices que es lo que pasa yo creo que... 
-No. Ya está. Se acabó.

Me enfadé muchísimo. Me faltaba el aire y me puse histérico. Salí a la terraza para tomar el aire. "Se acabó" se repetía en mi mente. Esas dos palabras se me habían clavado y dolía, dolía mucho. La miraba y seguía allí, haciendo la maleta otra vez. Se iba. Se iba y mi mundo se caía. Porque imaginaros que una de las personas más importantes de vuestra vida, de repente empieza a recoger sus cosas y se va, así sin deciros lo que pasa ni nada. ¿Qué hacéis? Si alguien lo sabe que me lo diga, porque yo desde luego no se que hacer.
Cuando acabó de recoger todo, me miró por última vez y se fue. Salió por la puerta y yo no hice nada. La dejé ir, sin más. ¿Y ahora qué? 

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