lunes, 21 de abril de 2014

- 12 - Y SIN TU LUZ, EL APAGÓN

No sé deciros en qué momento se me ocurrió la terrible estupidez de dejarla ir. No se como pude quedarme callado mientras salía por esa puerta. No me moví, no articulé palabra alguna. No entiendo por qué, cuando al mismo tiempo pensaba solo en ir tras ella, en cogerla del brazo y besarla... Pero no hice nada. Solo dejé que se fuera, como se van los minutos, las horas o los días... sin más. Ahora me siento estúpido. Siento que soy un gilipollas por no haberla parado, por no insistirle más para que me contara lo que le pasaba, el por qué de querer irse. No hice nada de lo que tendría que haber hecho, porque soy un completo inútil. Bajé corriendo a recepción cuando reaccioné, pero no estaba. Salí del hotel por si la veía pero nada. Se había esfumado. O yo había tardado mucho en reaccionar o ella era realmente rápida. No estaba, y como ella mis esperanzas también se habían esfumado. Es increíble lo poco que duran las buenas historias... Pero sobre todo es increíble lo destrozado que te dejan cuando se acaban. Si os soy sincero no sé que hacer ni como. No se si seguir llamándola, aunque no creo que sirva de mucho, cuando no hace más que colgarme. No se si coger mis cosas y ponerme de camino a Madrid o si quedarme aquí de por vida y olvidarme de ella para siempre. Pero me queda aún la esperanza de que se arrepienta, de que la razón actúe en mi favor y le haga entender que tiene que volver. Puede que lo creáis tontería, pero si lo pensáis bien tiene mucho sentido. O ninguno, yo que sé. Solo se que ahora estoy hundido. Mi hermana vuelve a Madrid, Malú me deja y simplemente se va... ¿Qué estoy haciendo mal? Decido volver a la habitación, descansar un poco y ponerme en marcha para volver a Madrid. Creo que será lo mejor que puedo hacer en estos momentos... 

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Narra Martina: 
Me quedan apenas unas dos horas para llegar a Madrid. No pude decirle nada a Dani de lo que vengo a hacer aquí, porque estoy segura de que no le gustará nada lo que tengo que contarle. Lo que ha pasado es que han filtrado en mi revista unas fotos de Malú en nuestra casa, de ellos juntos y demás, y nada más verlas Aurora me llamó. Tengo que conseguir que no lleguen a los editores y que no las publiquen. ¿Cómo voy a hacer? No tengo ni idea. Solo se que si Malú se entera, si es que no se enteró ya, puede ser caótico. Y ya no digamos que se entere Dani... Entonces no se que pasará. He pensado en hablar con Teresa, explicarle que no podemos publicar esas fotos pase lo que pase. Hacerle entender que es por el bien de Dani, o yo que se. Supongo que no estará enfadada con el... según yo se aún son amigos ¿no? Mi cabeza está hecha un lío. Sabía que iba a pasar esto desde el momento en que vi a Malú en casa. Lo sabía. Al fin y al cabo no siempre puedes esconderte de una cámara y menos de los fotógrafos de mi revista, que son lo más entrometidos, desalmados y cotillas que hay. A ellos no les importa arruinar la vida privada de un famoso, o la vida tranquila de una persona corriente, ellos lo ponen todo patas arriba, sin importarles nada más que su reportaje. Así cuente mentiras o sea todo verdad, les da exactamente igual lo que pasa.
He intentado hablar con Aurora y convencerla de que hable con su padre. Que le diga que no publiquen las fotos, no se... Pero por más que lo ha intentado su padre le ha dicho que no se meta en su trabajo. 
Si os digo la verdad, me daría igual perder mi trabajo con tal de que fotos como esa no se publiquen. Solo por el echo de que es mi hermano y es lo que más quiero en el mundo. Además, no es que me paguen una barbaridad como para que sea una pérdida muy grande... No, no es una gran pérdida. La verdadera pérdida sería que eso salga a la luz y tener a mi hermano mal. Que pierda esa sonrisa que siempre me inculcó a mi. Eso si es una pérdida. 
(...) 
Acabo de llegar a Madrid. Solo me queda ir a casa, dejar la maleta y ponerme en camino a la revista para llegar lo antes posible. 

-¡Hola Martina! ¿Que tal? Tu hermano me avisó de que venías y...
-Y tienes que vigilarme ¿no?- le sonreí a Esteban que estaba en el portal de mi casa.
-Exacto. Que lista eres chica. Bueno, tengo que volver al bar ¿vienes un rato?
-Bueno, primero tengo que arreglar unos asuntos, pero iré en cuanto acabe. 
-Pero es que... ya sabes, tengo que saber a dónde vas para decírselo a tu hermano. 
-Esteban, eso es exactamente lo que no quiero- reí- Él no puede enterarse de a donde voy... Pero si me prometes no contárselo, cuando vuelva te lo digo. 
-No puedo dejarte ir sin saber a donde, por favor. 
-Bueno... voy a ir a la revista donde trabajo. Solo tiene que saber eso.
-¿Trabajas? 
-Larga historia, luego me invitas a un café y te la cuento.- le guiñé un ojo y subí a casa. 

No tardé nada. Subí, dejé las cosas y salí corriendo. Llegué a la revista pronto y menos mal. Los editores llegaban en una hora, para revisar el material y hacer la revista que saldría a la venta mañana. Saludé a Aurora, que me esperaba en la puerta. 

-Tía, lo siento, no he podido hacer nada. Mi padre no quiere escucharme.- dijo preocupada
-No pasa nada, gracias. Voy a intentar hablar con Teresa, que seguramente las habrá visto ya.- Me despedí de Aurora y entré a la redacción a hablar con Teresa. La vi nada más entrar y como si de una señal se tratase, tenía las fotos en la mano. 
-¡Teresa! Menos mal que te encuentro aquí. 
-Anda Martina ¿tu no estabas en Cantabria? 
-Si, pero he venido por esas fotos que tienes en la mano. 
-¿Estas? - me enseñó las fotos y efectivamente eran las de Dani y Malú, pero ella aún estaba viendo la primera que era una de Malú sola. 
-Si, estas. No puedes publicarlas en la revista.
-¿Por qué no?
-¿Las has visto todas? 
-No ¿que les pasa? 
-Déjamelas un momento.- se las cogí, busqué la que me había pasado Aurora por whats app, que se veía claramente a Dani abrazando a Malú y se la enseñé a Teresa. Su cara cambió al instante. Se la notaba nerviosa, sin saber que hacer. 
-De verdad que lo siento muchísimo Martina... Por mucho que quisiera no podría deshacerme de estas fotos sin arriesgarme a que me echaran... Perdóname de verdad...
-Teresa, tenemos que hacer algo, en serio. ¿No puedes publicar solo las de Malú sola? ¿Poner un artículo tonto y ya está? No puedes dejar que les destruyan todo, Teresa. Hazlo por Dani al menos...- Tras unos segundos pensativa por fin me contestó
-Mira Martina, voy a intentar hacer lo que dices pero no puedo asegurarte que pueda. Te llamaré dentro de un rato para confirmarte si puedo hacer algo o no ¿de acuerdo? Es todo lo que puedo hacer por ahora.
-Vale... Espero tu llamada... Gracias Teresa. 

Salí del edificio a tomar el aire. No podían publicar aquellas fotos y solo espero que Teresa pueda hacer algo porque sino se va a fastidiar todo... 
Es increíble como pueden cambiar las cosas en cuestión de segundos, como todo se pone patas arriba y no eres capaz de hacer nada por mucho que quieras. Me siento tan ahogada que todo esto me supera. Ahora es cuando se nota lo notablemente unida que estoy a mi hermano. Lo peor es querer ayudar y no poder, porque te da una impotencia que no sabes llevar. 
Estuve esperando una media hora bastante larga por la llamada de Teresa y cada vez me impacientaba más. ¿Debería subir a ver si hay algún problema o esperar hasta que me llamara? 
No lo sabía, no sabía que hacer, qué pensar, nada. Incluso se me ocurrió llamar a Dani y contárselo todo, pero me arrepentí porque aún me quedaba una pequeña esperanza. 
Estaba mirando al móvil fijamente, como cuando esperas un whats app de la persona que te gusta, pues igual. Lo miraba y lo miraba pero mi telequinesis al parecer no funcionaba en ese momento. 
Me estaba desesperando cuando mi móvil sonó por fin, ahora si. Eso si, como no fuera Teresa...  
Pero si, por suerte era Teresa. Tenía ganas de descolgar, por una parte pero no por la otra. Porque no quería malas noticias, como es obvio.

-Si Teresa, dime
-Bueno Martina... 

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