-Anda, ya era hora eh- sonrió y vino a abrazarme.- ¿Vas a volver a irte?
-No, Malú vendrá a dormir luego.- le dije mientras me sentaba a su lado
-Genial- sonrió. Hizo una pausa pero pronto siguió hablando.- ¿Me cuentas ya lo que pasó de verdad en Cantabria?
-¿Cómo? ¿Qué dices Martina?
-A ver Dani, no soy estúpida. ¿Pretendes que me crea eso? ¿De verdad? Sé que no estuviste realmente con Gonzalo... ¿Qué pasó?- Cada vez odiaba más que mi hermana fuera tan lista. No soportaba esto, no quería contárselo, no...
-Lo siento... de verdad.- suspiré- No quiero hablar de ese tema...
-Dani, sea lo que sea quiero saberlo. ¿Tan malo es lo que has hecho para no querer contármelo?- Con mi cara le di la razón. Para mi era algo horrible aunque seguramente ella se esperaba algo peor.- Por favor... dime que no has estado con otra chica... Por favor Dani...
-¿Eh? ¿Qué dices Martina? ¿En serio me crees capaz de engañar a Malú? No vuelvas a decir eso ¿estamos?
-¿Entonces? ¿Qué puede ser peor que eso?
-¿De verdad quieres saberlo?
-Si.- Me contestó seca, cortante. Enfadada antes de decirle nada.
-Cuando Malú se fue salí a despejarme y bebí un par de copas. No me acuerdo de nada. Solo se que me desperté en el jardín del hotel, junto a un par de botellas.- Bajé la cabeza avergonzado. No quería ni ver la cara de mi hermana.
-Está bien.- Esto me había desconcertado. ¿Acaso no estaba enfadada?
-¿No estás enfadada?
-Me molesta porque sabes perfectamente el problema que tienes con la bebida, Dani. Pero yo pensé que era algo peor, no sé, que habías estado con otra o cualquier otra cosa. Me alivia saber que no es así.- Me había dejado completamente descolocado con su respuesta.- ¿No piensas decírselo a Malú?
-No creo que sea algo que importe... Al fin y al cabo no le he fallado ¿no? Creo que es mejor para los dos que no lo sepa, no quiero que las cosas entre nosotros cambien cuando nos acabamos de reconciliar.
-Te entiendo perfectamente. Eso lo apoyo.- reímos
-Si, bueno, ahora te toca a ti.
-¿A mi? ¿Qué quieres decir?
-Eso, que tienes que explicarme algunas cosas ¿no crees?
-No te sigo.- rió
-La revista, Martina. Me enteré por Teresa justo antes de irnos a Cantabria.
-Ah, eso...- Se la notaba nerviosa, no sabía que decirme.- Conocí a la hija del jefe y ella me enseñó lo genial que era trabajar allí. Me dijeron que con una semana en prácticas verían si servía o no y al pasar esa semana me cogieron. No les importó que aún estuviera en el instituto. De echo me amoldaron el horario para que pudiera compaginar las clases y el trabajo. Todo fue genial. Me encanta trabajar allí... Yo me encargo de muchas cosas. Antes era becaria, llevaba cafés, hacía fotocopias y recados... Pero ahora soy periodista en prácticas. Entrevisto a adolescentes, a veces también voy a radios pequeñas, promociono empresas y ayudo a redactar una parte de la columna de actualidad. Lo que más me gusta es cuando los periodistas se llevan a los becarios a hacer las entrevistas importantes. Me encanta que me lleven a conocer famosos y gente importante, son experiencias increíbles... No te enfades Dani, se que tendría que habértelo contado pero no sabía si te iba a parecer bien o no... lo siento.
-No pasa nada enana. Si a ti te gusta, adelante. Si que es cierto que me hubiera gustado enterarme antes pero de todas formas solo quiero lo mejor para ti, con lo cual todo lo que hagas siempre que te haga feliz a ti está bien.- Acabé este mini-discursito sonriendo y me abrazó con fuerza. Hay que ver como quiero yo a esta niña...
Después de un rato entre risas y viendo la tele acompañados de palomitas sonó el timbre. Fui rápido a abrir la puerta y la vi frente a mi con una sonrisa preciosa en los labios. Besé sus labios con dulzura y la arrastré hasta entrar en el piso.
-Martina ¿por casualidad no tendrás planes esta noche o algo?- bromeé con gracia
-Lo siento chicos, hoy estaré toda la noche aquí.- rió
-¿Y si vamos a mi estudio?- le susurré a Malú en el oído
-Me parece genial.- me contestó de la misma forma.
-Martinita, salimos ¿vale? Mañana por la mañana te llamo y quedamos para desayunar.
-Esperaré esa llamada hermanito.- sonrió y me besó en la mejilla.
Fui a mi habitación y cogí ropa de recambio para mañana y como Malú llevaba un bolso gigante con la suya también la metí allí.
Salimos, cogimos mi coche y nos fuimos al estudio. Cuando llegamos lo único que quería era que no se acabara el día. Quería tenerla entre mis brazos eternamente, para siempre.
-Dani... ¿Nos cantamos algo?- dijo poniendo morritos y una carita a la que no era capaz de resistirme. Aún así negué con la cabeza pero ella insistía cada vez más. Besaba mis labios con pasión, sin prisa. Acarició mi espalda levantando mi camiseta a la vez que iba acercándome al piano.- Siéntate.- dijo en un susurro. ¿Y quien le dice que no? Me senté sin más y ella sobre mi.
-Así va a ser difícil tocar eh.- bromeé
-Calla bobo.- rió
Y al final, ni me cantó, ni le toqué (el piano, mal pensados). Simplemente nos dedicamos a querernos un poquito, que ya tocaba reconciliación como Dios manda...
Los besos se trasladaron a la pequeña cama que había en el estudio. Por el camino íbamos deshaciéndonos poco a poco de la ropa del otro acompañados de besos y más besos. Atacó mi cuello sin piedad, a lo que no me pude resistir y la cogí hasta que enredó sus piernas en mi espalda. Cuando llegamos a la cama recorrí cada centímetro de su piel con mis manos al igual que ella. Besé su cuello y marqué el camino hasta sus labios, una y otra vez...
Un despertar más a su lado. La calma después de la tempestad. Esta vez no me despertó el sol, más que nada porque en el estudio solo había una pequeña ventana donde estaba el piano. Aún así se veía claridad porque al ser tan pequeño el lugar toda la luz natural llegaba a toda la estancia aunque solo hubiera una ventana. Me giré a mi izquierda y la vi de espaldas a mi, tentándome a acariciar sus tatuajes y su suave piel. Recorrí con mis dedos cada uno de ellos, tanto el de la nuca como el de la parte inferior de la espalda. No quería despertarla, pero me tentaba.
Extendí mi mano hasta coger el móvil para ver la hora. Tenía cuatro llamadas perdidas de mi hermana así que conecté los datos y vi que también me había enviado unos cuantos whats app's.
"Yo desayuno pronto, no a la hora de comer". Eso fue uno de los mensajes de Martina que más gracia me hizo. Y normal, ya eran las once de la mañana y Malú y yo seguíamos en la cama. No pude evitar sonreír al recordar esa noche, fue tan... ¿inolvidable?
Ahora me tocaba despertar a Malú para vestirnos e ir a desayunar con Martina. Besé su hombro, bajando por su brazo hasta que abrió sus ojos y me iluminó con una preciosa sonrisa mañanera.
-Buenos días preciosa.- le dije, ahora si aproximándome en sus labios
-Buenos días cariño.- sonrió
-¿Qué tal has dormido?
-Genial ¿y tu?
-Bueno... Lo mejor es despertar y verte aquí.- Sonreí y volví a pararme en sus labios. Lo que menos me apetecía era salir de aquella cama, la verdad.- Me ha llamado mi hermana para ir a desayunar ¿te apetece o nos quedamos?- Pensé que iba a decir que nos quedáramos. Era justo lo que yo quería, pero no tuve esa suerte.
-¡Claro! Venga, vamos.- Le levantó enérgicamente y se vistió. Me dio mi ropa de su gigante bolso y cuando ya estuvimos listos salimos a por mi coche. Llamé a mi hermana para preguntarle donde quedábamos. Me dio el nombre de la cafetería y allí nos dirigimos. Me pareció raro, si os digo la verdad, que no hubiera querido ir a la cafetería de Esteban donde siempre íbamos. Era extraño en mi hermana ya que se llevaba genial con Esteban... Aún así lo dejé estar.
Cuando llegamos me quedé asombrado con el sitio. Tenía un escenario bastante grande. Era muy amplio y... Como os lo digo... Tenía mucho rollo.
Vi a mi hermana sentada cerca del escenario y fuimos hacia ella.
-¿Y este sitio? No habíamos venido nunca.- dije sorprendido
-Lo sé, es nuevo.- sonrió- Te he traído aquí por una razón en concreto, la verdad.- Esto era demasiado sospechoso y yo no era capaz de descifrar lo que me decía mi hermana.
-Explícate mejor, Martina.- reímos
-Tengo que pedirte un gran favor, Dani...
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