sábado, 10 de mayo de 2014

- 19 - NOSOTROS VOLAREMOS ALTO COMO EL VIENTO

-Hemos llegado.- me dijo. Y yo pensaba que me quitaría la venda de los ojos, pero no.- Ahora ven, que te tienes que sentar.
-Pero Malú... ¿Cuando vas a quitarme esto?- dije poniendo morritos
-Ten paciencia bobo, ya falta poquito.- Sentí que se alejaba y de repente sentí como alguien me abrazaba por detrás, dejando caer todo su pelo en mi cara.
-Que hermanito, ¿me has echado de menos? 
-¿Martina?- dije contento
-¿Quien si no?- rió- Atento, escucha

Dijo dándome dos golpecitos con su mano en mi pecho y volviéndome a abrazar. Hice exactamente eso y escuché. Empezó a sonar una canción que me sonaba bastante, hasta que después de unos minutos pensando di con la clave. "No puede ser" Pronuncié. Pero si, era la canción que yo mismo había compuesto la primera vez que llevé a Malú a mi estudio. Y de repente empezó a cantarla. No me lo podía creer. Puedo asegurar (y mi hermana también) que estaba temblando. Literalmente temblando. Si ya conseguía que me emocionara cantando una de sus canciones, imaginaros como estaba yo ahora mientras cantaba una de las mías, que ni punto de comparación a como la cantaba yo. Era increíble... sumamente increíble. 
Por fin se acercó a mi, besó mis labios y lentamente me quitó la venda. Al ver por fin el panorama no me lo podía creer. Habían desalojado nuestro garaje y habían puesto una tabla como escenario y y un colchón con cojines a modo de sofá. Era genial. 

-¿Y todo esto?- dije emocionado
-Pues bueno... quería darte una sorpresa y a tu hermana se le ocurrió esto. ¿Has visto que lista es? Justo en donde nos conocimos, ¿te acuerdas?- No pude evitar reírme ¿como no iba a acordarme? 
-Claro que me acuerdo.- la besé
-Bueno tortolitos, yo os dejo que he quedado. Pasadlo bien.- nos guiñó un ojo y vino a darnos un beso en la mejilla a cada uno
-Gracias Martinita. 
-No se dan bobo, disfrútalo.- me sacó la lengua y se fue

Nada más se fue mi hermana Malú se fue corriendo al escenario improvisado. 

-¿Cantas conmigo? 
-No, no. Yo te escucho.- dije
-De eso nada.- bajó corriendo, cogió mi brazo y tiró de el. Como es normal la seguí, no me iba a negar. 

Estuvimos cantando y bailando como dos enanos. Estábamos agotados, pero para los besos siempre había tiempo. Decidimos descansar un rato, nos hacía falta después de bailar como niños.

Nos quedamos en silencio,sin querer pronunciar palabra... sobraban. Nos mirábamos con deseo, como nunca lo habíamos hecho. Tenía sed de su cuerpo y ella del mío. Se nos notaba demasiado. Me acerqué lentamente a ella, todavía sentados en aquel colchón que Martina había improvisado como sofá. La tenía delante, pegadita a la pared, justo donde la quería... Indefensa, expuesta a mi cuerpo y a las ganas que ambos sentíamos de tenernos por completo.
Acaricié su mejilla bajando por su cuello y al detenerme en su pecho noté como su cuerpo se estremecía por el contacto de mis dedos que viajaban despistados por ese laberinto de placer que ella marcaba con su respiración ya acelerada. Se mordió el labio y me atrajo sensualmente hacia ella para besarme con toda la pasión y todo el amor que puede ponerse en un beso. Un beso que nos daba el pistoletazo de salida a la que iba a ser la mejor noche de nuestra vida. Deslicé su pantalón besando cada rincón que iba dejando al descubierto mientras ella miraba al techo soltando ligeros gemidos que me encendían hasta límites insospechables.
Una vez ya desnudos, piel con piel, la miré a los ojos como pidiendo permiso y al  ponerse sentada totalmente encima mía me di cuenta de que necesitaba más, ambos lo necesitábamos. 
Queríamos sentirnos, ser uno... 
Así lo hice, me adentré en ella de la forma más cuidadosa posible y una vez llevado a cabo el ritmo frenético de nuestras caderas al compás de nuestros gemidos hasta que su último suspiro acabó en mi boca. 
Nos quedamos unidos un rato, recuperando la respiración. Ella comenzó a reír y tras bajarse de mi se tumbó en el colchón.

-Dios...- dijo casi sin voz

Lo que hizo que mi temperatura, que ya estaba recuperando un límite medianamente normal se volviera a acelerar sintiendo las ganas de volverme a unir a ella. 
(...)
Nos quedamos bastante tiempo abrazados, entre beso y beso, disfrutando el uno del otro. Sin darnos cuenta el tiempo pasó hasta que cuando nos dimos cuenta era bastante tarde. 

-¿Recogemos y vamos a mi casa?- me dijo mientras dibujaba en mi pecho con sus dedos.
-Si, me parece bien.- sonreí- Aunque... mi casa nos queda más cerca.- rió
-Lo se bobo, pero es que no tengo ropa ni nada y...
-¿Y? Mejor, así te pones una camiseta de las mías.- le dije con una sonrisa pícara
-Bueno, venga vale.- sonrió y me besó. 

Recogimos poco a poco todo lo del garaje y lo fuimos repartiendo. El micrófono y el altavoz del escenario al coche de Malú, los cojines a casa y el colchón y la tabla al trastero. Cuando por fin estaba todo recogido subimos a mi casa. Estábamos exhaustos, no podíamos más. 
Nos tumbamos en el sofá que como era bastante grade cabíamos los dos. Y nos quedamos allí abrazados cambiando el canal de la tele constantemente. 
Me sorprendió que mi hermana no estuviera en casa aún porque solía llegar siempre a la hora de cenar, pero como ya va teniendo una edad no era plan de decirle nada... 
Como Malú y yo teníamos hambre quise hacer la cena, pero nada de lo que proponía le gustaba. "Eso es mucho trabajo." "Eso es demasiado para la cena." Y así.

-A ver, ¿entonces que quieres cenar? 
-Mmmm... Una ensalada.- sonrió
-¿Ensalada? ¿En serio?- Mi cara en ese momento fue un poema. Yo como muchísimo a pesar de no engordar nada y, una ensalada me mata de hambre, sinceramente.- ¿Y pizza? Es solo un momento... 
-No Dani, ensalada que hay que comer sano. 
-Bueno, tu comes ensalada y yo pizza.
-No, los dos lo mismo Dani, jo.- me puso morritos y tuve ganas de achucharla, que fue exactamente lo que hice
-Vaaaaaale, ensalada entonces. Pero de pasta, que no quiero comer solo lechuga.
-Si, si. La hago yo ¿vale?- Asentí y la besé suavemente. 

Al rato escuché como la puerta de la entrada se abría. Era Martina, por fin. Tuve que mirar dos veces porque no me había dado cuenta, pero había venido con otra chica. ¿Pero en qué estaba pensando para traer aquí a esa chica? ¿Qué pasa si ve a Malú aquí? Y lo más importante ¿quien se supone que es? Cuando por fin entró y se quitó los kilos de ropa que llevaba encima la reconocí a la perfección. Era Aurora. 

-Hola Aurora ¿cómo va todo? ¡Cuanto tiempo!- sonreí
-Si, mucho.- rió
-Oye, quédate aquí un momento que tengo que hablar con Martina. Ya viene ahora eh.
-Si, sin problema. ¿Puedo ir a la cocina a coger agua?
-¡No!- dije alterado- Que... no porque tengo la comida haciéndose y es peligroso... Tu espera aquí que te traigo ahora un vaso con agua.- Asintió y fui corriendo a por un vaso con agua. Le dije a Malú que no hiciera ruido, que después se lo explicaba y volví a salir cerrando la puerta. Le di el vaso a la niña y me llevé a Martina a mi habitación.- ¿Estás loca? ¿Como traes a Aurora aquí estando Malú?
-Ai Dios... Lo siento Dani, no me di cuenta... Es que pensé que no ibais a estar... ¿Y que querías que le dijera si me enteré de que estabais cuando entramos al verte a ti?
-Bueno, no se lo que le vas a decir, pero tienes que sacarla de aquí Martina, por favor.
-Pero se tiene que quedar aquí a dormir Dani, ya avisamos a sus padres.- Después de un rato pensando se me ocurrió una idea. 
-Bueno, toma.- le dije dándole unas llaves.- Son las llaves del estudio. Te inventas lo que quieras pero la llevas allí y si quieres venís mañana a desayunar pero me avisas antes. ¿De acuerdo?
-Si, sin problema. Gracias Dani.

Me dio un beso en la mejilla y se fue a sacar a Aurora de la casa. Me despedí de las dos y por fin se fueron. Por qué poco...



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Doy las gracias una vez más a una grande, @PauspearsMLSB Porque este capítulo no hubiera sido igual sin ella. Así que GRACIAS. Y a los que no leáis su novela, ¿a qué esperáis?
http://melendimalu.blogspot.com.es/?m=1

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