miércoles, 7 de mayo de 2014

- 18 - ENTRE HURACANES DE PASIÓN SIN LÍMITES

Los días juntos siguieron pasando sin más. Malú estaba bastante atareada últimamente con la promoción y los preparativos para su próximo disco por lo que no nos veíamos mucho, pero si solíamos dormir juntos cada día, en su casa o en la mía pero se había convertido ya en una costumbre. En cuanto a mi, mi próximo trabajo empezaría dentro de un mes y mientras tanto cantaba por las mañanas y algunas tardes en la cafetería a la que nos llevó Martina hace un tiempo. 
Ahora mismo todo es demasiado aburrido. Malú está en el estudio grabando y mi hermana vuelve dentro de un par de días de Grecia, ya que se fue una semana de viaje con sus amigas. 
Era ya la hora de comer y me encontraba en la cocina de mi piso, completamente solo. En lo que llevaba de día había ido a trabajar a la cafetería, toqué un par de canciones y luego volví a casa. Después ajé a ayudar a Esteban pero al parecer lo tenía todo bajo control,por lo que vine temprano. Y aquí estoy, solo y sin nada que hacer, de esto que de tanto aburrimiento ni hambre tengo. 
Se supone que mi hermana llegaría pasado mañana, pero con ella nunca se sabe. Puede llegar hoy como puede llegar la semana que viene, de pende lo que en ese momento le apetezca. Es horriblemente impredecible. Y Malú, bueno, supongo que hasta que venga a dormir, sobre las doce de la noche, más o menos, no podré verla. A veces me gustaría poder acompañarla a todos esos sitios, aunque no nos vieran como pareja. Pero se que ella no quiere arriesgarse a que nos vean juntos de momento, "solo las personas cercanas" dijo. Así que tendré que aguantar un poco más, hasta que crea conveniente contarlo...
Como no tengo realmente nada que hace ni ganas de cocinar decido bajar al bar, a ver si al menos Esteban me hace algo de compañía. 
Al verme me saluda haciendo un gesto con su mano y después de atender a un par de clientes viene hacia mi. 

-Hey Dani, tío ¿que tal? Pensé que ya no te vería hasta mañana. 
-Si, bueno... Ya sabes, mi hermana no está y no tengo mucho que hacer en casa. He bajado por si me dabas algo de comer, por no cocinarme y eso.- reímos
-Que vago eres, desde luego... Bueno, tengo unos macarrones con tomate si quieres.
-Si, cualquier cosa es buena si no tengo que hacerla yo. 
-Marchando.- dijo sonriendo mientras iba a la cocina. 

Mientras Esteban seguía atendiendo mesas yo esperaba pacientemente mi comida. No tardó mucho en llegar, tuve bastante suerte porque la verdad es que el sitio estaba hasta arriba de gente. Mientras comía aquellos macarrones que por cierto, me recordaron muchísimo a los que hace la madre de Esteban... mi cocinera favorita. El caso es que mientras estaba comiendo noté como alguien pasaba su mano por mi hombro. 

-Hola guapo.- sonrió sentándose a mi lado. La miré sorprendido pero no le dije nada.- No te importa que me siente ¿verdad? 
-Que va, que va. ¿Qué tal todo?- sonreí
-Bien, todo va genial. ¿Y tu? 
-No me quejo.- reí- Aunque bueno, ya sabes que Martina está en Grecia y se me hace todo muy aburrido, pero por lo demás todo bien. 
-¿No te hace compañía tu amiga?- Aquello me sentó mal. Lo dijo un poco de forma irónica o eso fue lo que me pareció. De todas formas, no tenía por qué haber sacado el tema. 
-¿Por qué me dices eso Teresa?
-Por nada hombre... Solo porque hace un tiempo me enteré de que andabas con esa cantante. Malú ¿no? 
-No es asunto tuyo. No entiendo porque te molesta. ¿No se supone que éramos amigos? 
-Si Dani, somos amigos. Pero ella no te conviene, no es el tipo de chica que tu necesitas a tu lado...
-¿Y que tipo de chica necesito según tu?- dije enfadado, elevando un poco el tono de voz. 
-No sé... Alguien como... como...
-¿Cómo tú acaso?- Me miró incrédula, no se esperaba que le saltara de esa manera. Se había quedado completamente descolocada ante aquello y no sabía qué decir.- Mira Teresa, no quiero problemas contigo. No creo que tengamos que volvernos enemigos por algo así. Porque no me dirás que estás celosa... ¿O si?

Tampoco contestó esta vez. Me miró a los ojos pero pronto agachó la mirada. Luego simplemente se dio media vuelta y se fue por donde había venido. Esto era de locos. ¿Qué es lo que le pasa ahora? Al fin y al cabo los dos habíamos querido dejar lo nuestro y quedar como amigos.... esto no tenía ningún sentido...
Mientras seguía intentando olvidar lo que había pasado me puse a mirar las fotos que había en mi móvil. 
Había un montón de carpetas diferentes, algunas con fotos de Martina. Martina de bebé, Martina de pequeña, Martina en sus cumpleaños... Mi hermana siempre fue "la mujer de mi vida" junto a mi  madre y mi abuela claro. En la carpeta más reciente había fotos de Malú y mías, pero sobre todo de Malú. Allí tenía fotos de ella jugando con sus perras, durmiendo, tomando café... Si fuera por mi la fotografiaría a cada momento del día, aunque solo por dejar un recuerdo físico, porque creerme que no es fácil de olvidar cada minuto que paso a su lado... 
Un whats app hizo que dejara de ver fotos. Creí que sería de mi hermana para mandarme alguna foto de Grecia o contarme como le iba todo pero no, para mi grata sorpresa era de Malú. 
"Esta tarde te tengo  una sorpresa."- Ponía junto al emoticono del monito que se tapa los ojos. 
"¿Sorpresa? ¿A qué hora vienes?"-Le respondí al momento
"No soy yo bobo. A las 5 en el bar de Esteban ¿te apetece?"- Que si me apetece dice... Tenía más ganas de verla que de seguir respirando. 
"Allí te espero. Te quiero."
Y tras ese mensaje miré la hora sin esperar. 
Eran las cuatro. Tan solo faltaba una hora para que ella viniera y yo estaba de los nervios por saber qué era esa sorpresa que me tenía preparada. Me picaba la curiosidad. Mucho. Demasiado. 
Seguía mirando mi móvil pero de repente dejé de verlo. Alguien me tapaba los ojos por detrás. Me puse nervioso aunque reconocí sus manos a la perfección. No me preguntéis como las distingo sin mirar, simplemente lo se. Quité sus manos de mi cara y me giré hacia ella. Sonreímos. Estaba realmente camuflada para que nadie la reconociera. Siempre me hacía gracia verla así, estaba super graciosa. Me acerqué para besarla pero no me dejó. 

-Aquí no cielo, pueden reconocerme y... 
-Si, si, lo se...- dije agachando la cabeza.- Bueno ¿dónde está mi sorpresa?
-Me ha ido bien el día, gracias.- dijo irónica
-A ver señorita ¿qué ha hecho hoy?- dije gracioso
-Pues he hecho dos entrevistas, una para una revista y la otra grabada para un programa de televisión. También he estado en la discográfica reunida con los jefes y eso... ¿Tú que has hecho? 
-Aburrirme... Me he aburrido, como cada día desde que Martina se fue y tu tienes que trabajar. Solo estuve en la cafetería de la amiga de Martina, canté un par de canciones y vine a ayudar a Esteban... Pero no me necesitaba. Y al ver que no tenía nada que hacer ni ganas de nada me vine a comer aquí. 
-¿Has comido bien al menos? 
-Si, macarrones con tomate. Estaban buenos. Aunque casi se me atragantan...- dije al recordar la escena con Teresa
-¿Y eso? ¿Es que ya no sabes comer?- dijo entre risas
-Ha estado Teresa aquí. Hemos estado hablando y bueno...- reí. Entonces noté como su cara cambió al momento. Eso no le había sentado del todo bien por lo que me di cuenta de que había metido la pata.- No te enfades Malú, no ha pasado nada. Lo menos que quiero es que te siente mal esta tontería... 
-No, no, no pasa nada. Solo me has cogido desprevenida.- sonrió. Tenía unas enormes ganas de besarla en aquel momento. Era algo que necesitaba, porque ya hacía tiempo que no sentía sus labios junto a los míos, pero no podía.- Bueno ¿quieres ver ya tu sorpresa? 
-Demasiado estábamos tardando.- dije emocionado.
-Entonces ponte esto.- Me dijo sonriendo mientras me tendía un pañuelo, supongo que para ponérmelo en los ojos. 
-Pero... No jo, yo es que quiero...
-Dani, venga.- Por mucho que insistiera en no ponérmela, ella insistiría en que debía hacerlo. Y pues, ya os imagináis quien gana...- Anda, trae.- Dijo atándome el pañuelo, demasiado fuerte, la verdad.
-Que bruta eres María Lucía.- reí
-Te quejas por todo, de verdad... ¿Ves algo? 
-No, estoy completamente ciego.- dije sonriendo. Y era verdad, no se veía absolutamente nada. Miedo me daba llevarme todo por delante...- Más te vale ser buena conductora eh.

Bajé de la banqueta con cuidado, cogió mi mano y me fue llevando hacia no sé donde. Cada vez me tenía más curiosidad por saber cual era mi sorpresa. Que ganas... 

No hay comentarios:

Publicar un comentario