jueves, 29 de mayo de 2014

- 24 - YA NO DUELE, PORQUE AL FIN YA TE ENCONTRÉ

Cogió mis manos y me miró fijamente a los ojos, haciendo que me estremeciera por completo. 

-Dani... Tu sabes que la semana que viene me voy a México ¿no?
-Si, lo sé.- sonreí- Y te estaré esperando cuando vengas con alguna sorpresilla.- dije divertido
-Que no bobo, déjame acabar.- asentí- Quiero que te vengas conmigo.- sonrió y yo con ella. 
-¿En serio? Pero... yo... es que... ¿En serio?
-Pues claro que es en serio.- me besó- ¿Te apetece o no? 
-¡Claro que me apetece! No tenía ni idea de que quisieras que fuera... pensé que no desde luego. 
-No te voy a dejar aquí solo para que me sustituyas por otra ¿no crees?- me sacó la lengua y sonreí moviendo la cabeza en señal de negación
-Anda, así que es por eso... Pues tu tranquila, que no hay sustitutas disponibles.- dije y acto seguido la besé
-¡Pues perfecto! Puedes tomarte el viaje como nuestro primer viajecito romántico.- bromeó
-¿De verdad?- dije irónico- ¿Viaje romántico y me llevas a México de promoción? Tu de romántica poco eh... -bromeé, llevándome otro de sus fortuitos golpes en mi dolorido brazo- Tienes que dejar de hacer eso, un día de estos me voy a quedar sin brazo por tu culpa.- rió a carcajadas ante mi comentario, pero lo cierto es que yo lo decía totalmente en serio... Aquello me había dolido, y mucho. 
-Bueno, bueno, deja de quejarte ya. Ah, y voy a preparar una ensalada así comemos.
-¿Tan pronto?- exclamé mirando la hora que era
-Si, es que tengo entrevista por la tarde. 
-Geniaaaaal...- dije, haciendo que se notara lo máximo posible mi poco entusiasmo
-Anda anda, que no haces más que quejarte sin parar. Ven a la cocina y ayúdame.  
-De verdad ¿tanto te cuesta? ¡Es una ensalada Malú!- protesté a propósito y con voz de niño pequeño. Aún así me levanté del sofá y fui. 
-Si, si, tu mucho protestas pero bien que vienes.- sonrió pícaramente- ¿Entonces qué? ¿Te vas a dignar a ayudarme o no?
-Vale jefa, espere usted que ahora le lavo la lechuga.- rompimos a reí otra vez. 

Me acerqué a ella y besé sus labios una vez más. Pasamos la comida entre carcajadas atronadoras, demasiado bien. Y como se suele decir, todo lo bueno tiene un final. Nada más acabamos de comer Malú tuvo que irse a la entrevista, pero quedamos en vernos esta noche otra vez. Me despedí de ella antes de que se fuera y me volví a casa. 
Llamé al dueño de la cafetería, que hacía ya unos días que no iba y quedé con el para esta tarde, para tocar un par de canciones. Lo que más me gustaba de ese trabajo era que no tenía un horario fijo, con lo cual era como si pudiera ir cuando quisiera. 
Dentro de poco empezaría mi otro trabajo tocando en fiestas y eventos públicos y todo lo que pudiera practicar era bueno. 
Había quedado en la cafetería a las cinco, por lo que me fui al estudio para ensayar un poco una canción que estaba componiendo. No tenía letra pero sonaba bastante bonito. Solo me hacía falta encontrarle la letra perfecta y sería una canción preciosa. Ensayé y ensayé lo más que pude, una y otra vez la misma canción hasta que fue la hora de irme. 
Como siempre, me fui al local, saludé al dueño que siempre estaba detrás de la barra ayudando y vino conmigo a echarme una mano con los cables para los altavoces y demás. Cuando estuvo todo colocado por fin pude empezar a tocar. Otra de las cosas que me gustaban de esto, era que tenía carta blanca para tocar lo que quisiera. Podía tocar desde la canción más conocida hasta una escrita por mi y eso me encantaba. 
Había de todo, gente mayor, niños, adolescentes... Había muy buen ambiente,  la verdad. Empecé a tocar las notas de la canción que había estado ensayando hace tan solo un rato. Quería saber qué impresión le causaba a la gente, si les agradaba o no. Al parecer pocos comprendieron que no era una canción conocida, comercializada o como lo queráis llamar, sino que era totalmente propia. La acogieron todos muy bien, pareció gustarles bastante y eso me alegró. 
Cuando acabé las pequeñas actuaciones se me acercaron un par de personas y me preguntaron si la canción la había compuesto yo. Asentí orgulloso y me dieron la enhorabuena. No puedo describir lo que sentí en ese momento en el que me dijeron que mi creación les había gustado. Me sentía orgulloso, feliz. Quise, por un momento, que Malú hubiese estado allí para verme tocar, para ver como interpretaba aquella canción. Porque, sinceramente, solo pensaba en ella mientras la tocaba y lo único que quería era que apareciera por esa puerta. Pero bueno, supongo que podría enseñársela en cualquier otro momento, no nos faltaría ocasión, desde luego. 
Tras unas horas más conversando con el dueño decidí irme a casa a descansar un rato. Aún faltaban unas horas para que volviera Malú así que me daba tiempo a hacer lo que quisiera, básicamente.  
No se cuanto tiempo estuve sin hacer nada. De pie frente a la ventada quejándome de la tranquilidad que se respiraba en el ambiente. Malú trabajando, Martina por ahí... 
Hacía ya un tiempo que había notado a Martina más misteriosa. Me contaba menos cosas que antes, ya no me decía a donde iba por las tardes ni si salía o no por las noches. Ahora me tenía que ir enterando sobre la marcha, cuando me daba cuenta de que no estaba. ¿Era eso normal?
En fin, supongo que no podía sobreprotegerla a estas alturas. Ya casi tenía 17 años y yo no podía hacer nada, porque ya casi es adulta, pero no puedo evitar pensar en cada momento que pueda pasarle algo malo, es que me rompe por completo... 
El resto de la tarde la pasé viendo la tele y viendo lo que iba a llevarme a México cuando me fuera con Malú. Se que falta una semana, pero no tenía nada mejor que hacer. 
Sobre las 8 me llamó Teresa. Me dijo que tenía que verme para hablar conmigo y que era importante. La verdad es que no tenía ganas en absoluto de ir, pero aún así, como me dijo que era importante quedé con ella en el bar de Esteban. 
Cuando se acercó la hora recogí todo en casa y bajé. Como siempre, ella ya estaba allí. Ella siempre solía llegar un poco más temprano de lo acordado y yo siempre llegaba justo. 

-Gracias por venir Dani.- sonrió
-No tenía nada mejor que hacer.- admití- Bueno ¿qué es eso tan importante que tienes que decirme? 
-Es tu hermana...- en ese momento me paralicé, ya me había puesto en lo peor- Dani, estás blanco.- rió- No le pasó nada malo idiota.
-Que susto me habías dado...- respiré aliviado- ¿Entonces? 
-Tienes que hablar con ella... Mira, hace unos días, el dueño de la revista estuvo revisando los curriculums de todos los trabajadores, para escoger a los tres mejores periodistas y tu hermana es una de ellos. El caso es que le han ofrecido la oportunidad de ir a París un mes, a hacer reportajes de los temas más importantes y las tendencias de allí. Y es una oportunidad única para todos los periodistas pero... tu hermana no lo ve así.
-No me dijo nada... ¿No quiere ir?
-Si que quiere, pero la excusa que pone es que a lo mejor a ti puede no gustarte la idea. Te he pedido que vinieras, porque quiero que hables con ella y le digas que vaya, por favor Dani. Se que le vendrá genial ir... Todos soñamos con una oportunidad así y es tu hermana la que la tiene ahora, no la puede desaprovechar. 
-No quiero mentirle Teresa... Es más que obvio que no me gusta la idea de que se vaya. Voy a hablar con ella pero no voy a decirle eso. Simplemente voy a decirle que tiene que aprovechar esa oportunidad... Pero por ella, porque si fuera por mi no se iba ni a cuenca, ya te lo digo ahora... 
-¿Tu te oyes? Tienes que dejar a tu hermana hacer su vida sola Dani, no puedes tratarla como si fuera una niña porque ya no lo es.
-Tienes toda la razón y no te digo que no. Pero no es fácil. Lo menos que quiero es que le pase algo, no me puedo permitir eso. 
-No va a ir sola, por si quieres quedarte más tranquilo. Va a ir con Aurora y yo iré las dos primeras semanas. Claro que...
-¿Que? 
-Que siempre puedes venir conmigo... si tu quieres claro. 
-¿Contigo? Querrás decir con mi hermana. 
-No Dani, conmigo. ¿Te imaginas? Tu y yo... en París. Me encantaría que volviéramos a retomar nuestra relación en París. ¿No sería genial?
-Teresa, no voy a volver contigo. Y mucho menos voy a ir a París contigo. No estoy loco de momento.- Nada más acabé de decir esto me levanté de la silla y me fui. 

Estaba enfadado. Enfadado por todo pero a la vez por nada. No sabía si estaba más enfadado por que Martina no me hubiera dicho nada o por no ser capaz de impedir que se fuera. Todo esto se estaba volviendo un caos y no me gustaba nada. ¡Tranquilidad vuelve a mi!

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