domingo, 4 de mayo de 2014

- 17 - EN LAS SONRISAS DE OTRA GENTE ME SONRÍES TU

-¿Qué favor Martina? 
-Pues... verás... Este restaurante es de los padres de una amiga mía. Me han contado que quieren introducir una serie de actuaciones para ver como funcionan y les hablé de ti.
-No, no, no y no  Martina. No vayas por ahí porque no. 
-Por favor Dani, venga. ¿Qué problema hay? Tocas genial, solo necesitas a alguien que cante contigo, o atreverte tu a cantar y listo. 
-Martina ¿no te acuerdas que yo ya acepté un trabajo? ¿Cuántos más necesito? 
-¡Por favor! No va a ser siempre, además es todo lo mismo... ¿Tanto te cuesta hacerlo un par de días a la semana? Venga jo, hazlo por mi. 
-En estos momentos te odio.
-Graaaaaacias.- me dio un gran abrazo.- Por cierto, que tu primera actuación es en diez minutos.- rió
-¿Qué? ¿Cómo que en diez minutos? ¿Pero tu estás tonta?

No entendía a mi hermana.  Tenía unas ganas enormes de matarla. Me cogió del brazo y tiró de mi hasta el escenario. Me presentó y ya no había escapatoria. Ahora solo me quedaba tocar si o si. Vaya líos en los que me mete esta... Antes de que se fuera tiré de su brazo y le atraje hacia a mi.

-No, no, tu no te vas. Alguien tiene que cantar ¿no crees?- Me miró con cara de susto y sonreí
-Odio tus venganzas Dani...- resopló
-Lo sé guapa.- sonreí

Como no le quedó más remedio dejó de protestar. Discutimos un momento sobre qué canción cantar y finalmente nos decidimos por "Quien" de Pablo Alborán. Le había dicho que tocáramos la de "Vuelvo a Verte"  pero no quiso porque Malú estaba allí y claro, ya me entendéis. 
Empecé tocando las primeras notas. No recordaba muy bien como era pero confiaba en que mi instinto me guiara por buen camino. Sino, en fin, hacer una versión un poco más mía tampoco iba a estar mal. Mientras tocaba y Martina cantaba miré a las mesas y Malú sonreía sin cesar. Estaba la mar de graciosa toda camuflada para que nadie la reconociera y con esa sonrisa de oreja a oreja que me encantaba.
Lo cierto es que Martina y yo no hacíamos tan mal dueto. Eso es lo bueno de ser hermanos, que nos compaginamos bien. 
La actuación acabó divertida. Con muchos aplausos por parte de la gente que había, que al parecer les habíamos gustado bastante. Cuando bajamos y volvimos a nuestra mesa Malú nos felicitó a los dos. Nos dijo que éramos muy buenos en esto y que era una pena que no nos dedicáramos a ello profesionalmente y juntos. No le dimos más importancia al tema y nos tocaba pensar qué hacíamos ahora.

-Dani, ¿te vienes y pasamos la tarde en mi casa?
-Claro cariño.- sonreí.- ¿Tu que harás Martinita? 
-Pues, había pensado en ir a casa de Aurora. Creo que me quedaré a dormir allí, si te parece bien claro. 
-Si, si, sin problema. Para lo que quieras llámame eh.- En esto que le hablaba iba levantándome y dejando dinero para pagar la cuenta. 
-Vale hermanito.- me dio un beso en la mejilla y Malú y yo salimos del lugar. 
-Malú, voy a pasar por casa un momento. Vas yendo y nos vemos ahora ¿vale? 
-Que va tonto, te acompaño.
-Que no boba, de verdad. Ve yendo y ponte cómoda. Busca una peli o algo así la vemos, va.- El caso es que había pensado en darle una pequeña sorpresa a Malú, pero no podía hacerlo si ella venía conmigo, con lo cual necesitaba que ella se fuera a su casa. 
-Bueeeeno, pues nos vemos en mi casa. ¡Pero no tardes eh!.- me advirtió graciosa. 

Miré a los lados y cuando creí que nadie miraba corrí cogiendo su mano hasta una esquina algo más alejada y besé sus labios. Le di las llaves de mi coche y me quedé viendo como se alejaba. Me encantaba verla caminar... bueno, en realidad me encantaba verla, me encantaba toda ella en general. 
Fui casi corriendo hacia mi casa. Esa cafetería nueva que había escogido mi hermana me quedaba algo lejos pero llegué corriendo en unos diez minutos. Tenía que encontrar un par de cosas que necesitaba para la sorpresa que le daría a Malú, cambiarme y ya de paso coger algo de ropa para cambiarme mañana. 
No me fue nada fácil encontrar lo que necesitaba para la sorpresa. Tuve que llamar a mi hermana y a duras penas vino a ayudarme. Le conté lo que quería hacer y le pareció una muy buena idea, así que si a ella le gustaba a Malú le encantaría (o eso esperaba yo).
Cuando ya lo tuve todo preparado tenía que guardarlo en algún sitio donde no se rompiera ni lo viera ella, porque como se le ocurriera ver lo que había traído, adiós sorpresa. 
Cogí una mochila que tenía varios bolsillos. Algunos de los cuales estaban escondidos dentro del forro, era perfecto. Guardé la sorpresa en el bolsillo más grande escondido en el forro y para que no se viese acomodé mi ropa de una forma en específico. Llevé dos vaqueros y dos camisetas para que hicieran más bulto y camuflase mejor el regalo. Ahora si, estaba listo. 
De camino a su casa había una floristería. Me tentó y no sabéis como ir a comprarle un ramo de rosas blancas, o aunque solo fuera una flor. Pero ¿cómo hacía para ocultarlo para darle la sorpresa al completo? Esto iba a resultar difícil debido a mi torpeza natural, pero esperaba que saliera bien. De todas formas no le compré el ramo, se me había ocurrido ya otra cosa. 
Cuando llegué a su casa me esperaba de lo más natural. Tenía puesta una camiseta ancha y por lo que pude notar solo la ropa interior que la cubría esta. Es increíble, esta mujer estaba preciosa se pusiera lo que se pusiera. Se había hecho un moño despeinado que dejaba ver su cuello, ese que tanto me apetecía morder. 

-Has tardado eh.- dijo cruzándose de brazos y quedándose parada frente a la puerta. 
-Me ha costado elegir la ropa. Quería estar guapo para mi princesa, ya sabes, a su altura.- Le guiñé un ojo y me acerqué a ella, entrelazando mis brazos por su cintura y levantando un poco sus pies del suelo mientras la besaba con dulzura. Sin bajarla pasamos dentro, cerré la puerta con el pie y me dirigí al sofá.- ¿Has pensado que película quieres ver? 
-Si, lo he pensado.- sonrió
-¿Y bien?
-¿Acaso pensabas ver algo?
-Si.
-¿Ah si? 
-Si, pensaba verte a ti, tus labios, tus imponentes ojos...
-Calla bobo. ¿Qué peli quieres que veamos entonces? 
-A ver, enciende la tele.- dije mientras cogía sus piernas y las ponía sobre las mías.
-¿Canal? 
-Cierra los ojos y dale a un botón.
-Listo.- y no se a cual botón le dio, porque ese canal no se veía
-Pues ese canal es el que vamos a ver.
-¿Ese? Pero si no hay nada Dani... ¿Que pretendes?
-¿Es broma, no? A ver, Malú, cariño... ¿Qué más da qué canal pongas, si no lo vas a ver?

Sonrió pícaramente y después yo. Me hacerqué más a ella y juntamos nuestros labios una vez más. Sentí, otra vez, como se me olvidaba todo. Como de repente, de un segundo a otro solo existíamos ella y yo y el sofá del que no tardaríamos en caernos. 
Poco a poco y con dificultad fuimos trasladándonos a la habitación, sin dejar de besarnos. Y digo con dificultad porque subir las escaleras sin mirar era tarea difícil. La cogí en brazos, de manera que pudo entrelazar sus piernas en mi espalda y subir fue más fácil. Llegamos a su cama y nuevamente era como un vacío inmenso. Solo ella y yo, como levitando en un espacio que ni color tenía. Todo fruto de mi imaginación, fruto de que tocaba el cielo con mis manos con el mero roce de su piel. 

Me desperté temprano, sobre las nueve. Miré hacia su lado y me dieron ganas de empezar un recorrido de besos por toda su piel pero no, había llegado la hora de la sorpresa. Cogí mi mochila y la saqué de ella. La puse con micho cuidado sobre la almohada y bajé las escaleras intentando no hacer ruido. Me puse la ropa del día anterior, que había quedado esparcida por el salón y me fui corriendo a la floristería. Llegué en menos de cinco minutos y tuve suerte de que estuviera abierta. Compré un ramo de 20 rosas blancas (porque aunque no lo hubiera dicho, el día que la conocí era día 20 de Junio) y otra vez me fui corriendo, esta vez con más cuidado, hacia su casa. Me puse en la pared de su habitación, cogí mi móvil y escribí "Buenos días princesa" y se lo envié por whats app. En segundos su móvil sonó y a regañadientes, muy dormida, lo cogió con los ojos cerrados. Leyó mi mensaje y se levantó de golpe, pero al verme en la puerta sonrió. Le di el ramo y besé sus labios.

-Buenos días amor.- me dijo con su voz de dormida, que me parecía más adorable aún. Le hice un gesto con la mirada para que mirara mi almohada y vio el regalo allí, envuelto por supuesto. Lo abrió con entusiasmo y sus ojos no tardaron en inundarse.- Eres genial Dani.- dijo poniendo su mano en mi nuca y besándome con pasión, pasión que me hacía delirar. 

La sorpresa consistía en un marco, con las fotos que nos habían quitado los periodistas de la revista. Junto al marco una nota que ponía: "Tus miedos, mis miedos, tu vida, la mía. Gracias por llegar a mi vida y ponerla patas arriba. Te quiero."

Este mismo día llegué a una reflexión: ¿Es amor o será obsesión? ¿Hace la gente enamorada locuras por la persona a la que ama? ¿O es la obsesión la que nos lleva a hacer ciertas cosas que ni se los planteara? Por eso repito ¿amor u obsesión? Eso si, si es amor que dure siempre, aunque a su lado siempre puede ser un minuto, o un segundo, quien sabe...


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Hoy tengo que agradecer a una persona que me ha ayudado en este capi. La he conocido hace dos días, literalmente, pero es una chica majísima que desde luego vale la pena conocer. Millones de gracias, Paulita. (@PauspearsMLSB) [ Ya de paso leed su novela, que escribe realmente genial: melendimalu.blogspot.com.es/ ]

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