jueves, 29 de mayo de 2014

- 24 - YA NO DUELE, PORQUE AL FIN YA TE ENCONTRÉ

Cogió mis manos y me miró fijamente a los ojos, haciendo que me estremeciera por completo. 

-Dani... Tu sabes que la semana que viene me voy a México ¿no?
-Si, lo sé.- sonreí- Y te estaré esperando cuando vengas con alguna sorpresilla.- dije divertido
-Que no bobo, déjame acabar.- asentí- Quiero que te vengas conmigo.- sonrió y yo con ella. 
-¿En serio? Pero... yo... es que... ¿En serio?
-Pues claro que es en serio.- me besó- ¿Te apetece o no? 
-¡Claro que me apetece! No tenía ni idea de que quisieras que fuera... pensé que no desde luego. 
-No te voy a dejar aquí solo para que me sustituyas por otra ¿no crees?- me sacó la lengua y sonreí moviendo la cabeza en señal de negación
-Anda, así que es por eso... Pues tu tranquila, que no hay sustitutas disponibles.- dije y acto seguido la besé
-¡Pues perfecto! Puedes tomarte el viaje como nuestro primer viajecito romántico.- bromeó
-¿De verdad?- dije irónico- ¿Viaje romántico y me llevas a México de promoción? Tu de romántica poco eh... -bromeé, llevándome otro de sus fortuitos golpes en mi dolorido brazo- Tienes que dejar de hacer eso, un día de estos me voy a quedar sin brazo por tu culpa.- rió a carcajadas ante mi comentario, pero lo cierto es que yo lo decía totalmente en serio... Aquello me había dolido, y mucho. 
-Bueno, bueno, deja de quejarte ya. Ah, y voy a preparar una ensalada así comemos.
-¿Tan pronto?- exclamé mirando la hora que era
-Si, es que tengo entrevista por la tarde. 
-Geniaaaaal...- dije, haciendo que se notara lo máximo posible mi poco entusiasmo
-Anda anda, que no haces más que quejarte sin parar. Ven a la cocina y ayúdame.  
-De verdad ¿tanto te cuesta? ¡Es una ensalada Malú!- protesté a propósito y con voz de niño pequeño. Aún así me levanté del sofá y fui. 
-Si, si, tu mucho protestas pero bien que vienes.- sonrió pícaramente- ¿Entonces qué? ¿Te vas a dignar a ayudarme o no?
-Vale jefa, espere usted que ahora le lavo la lechuga.- rompimos a reí otra vez. 

Me acerqué a ella y besé sus labios una vez más. Pasamos la comida entre carcajadas atronadoras, demasiado bien. Y como se suele decir, todo lo bueno tiene un final. Nada más acabamos de comer Malú tuvo que irse a la entrevista, pero quedamos en vernos esta noche otra vez. Me despedí de ella antes de que se fuera y me volví a casa. 
Llamé al dueño de la cafetería, que hacía ya unos días que no iba y quedé con el para esta tarde, para tocar un par de canciones. Lo que más me gustaba de ese trabajo era que no tenía un horario fijo, con lo cual era como si pudiera ir cuando quisiera. 
Dentro de poco empezaría mi otro trabajo tocando en fiestas y eventos públicos y todo lo que pudiera practicar era bueno. 
Había quedado en la cafetería a las cinco, por lo que me fui al estudio para ensayar un poco una canción que estaba componiendo. No tenía letra pero sonaba bastante bonito. Solo me hacía falta encontrarle la letra perfecta y sería una canción preciosa. Ensayé y ensayé lo más que pude, una y otra vez la misma canción hasta que fue la hora de irme. 
Como siempre, me fui al local, saludé al dueño que siempre estaba detrás de la barra ayudando y vino conmigo a echarme una mano con los cables para los altavoces y demás. Cuando estuvo todo colocado por fin pude empezar a tocar. Otra de las cosas que me gustaban de esto, era que tenía carta blanca para tocar lo que quisiera. Podía tocar desde la canción más conocida hasta una escrita por mi y eso me encantaba. 
Había de todo, gente mayor, niños, adolescentes... Había muy buen ambiente,  la verdad. Empecé a tocar las notas de la canción que había estado ensayando hace tan solo un rato. Quería saber qué impresión le causaba a la gente, si les agradaba o no. Al parecer pocos comprendieron que no era una canción conocida, comercializada o como lo queráis llamar, sino que era totalmente propia. La acogieron todos muy bien, pareció gustarles bastante y eso me alegró. 
Cuando acabé las pequeñas actuaciones se me acercaron un par de personas y me preguntaron si la canción la había compuesto yo. Asentí orgulloso y me dieron la enhorabuena. No puedo describir lo que sentí en ese momento en el que me dijeron que mi creación les había gustado. Me sentía orgulloso, feliz. Quise, por un momento, que Malú hubiese estado allí para verme tocar, para ver como interpretaba aquella canción. Porque, sinceramente, solo pensaba en ella mientras la tocaba y lo único que quería era que apareciera por esa puerta. Pero bueno, supongo que podría enseñársela en cualquier otro momento, no nos faltaría ocasión, desde luego. 
Tras unas horas más conversando con el dueño decidí irme a casa a descansar un rato. Aún faltaban unas horas para que volviera Malú así que me daba tiempo a hacer lo que quisiera, básicamente.  
No se cuanto tiempo estuve sin hacer nada. De pie frente a la ventada quejándome de la tranquilidad que se respiraba en el ambiente. Malú trabajando, Martina por ahí... 
Hacía ya un tiempo que había notado a Martina más misteriosa. Me contaba menos cosas que antes, ya no me decía a donde iba por las tardes ni si salía o no por las noches. Ahora me tenía que ir enterando sobre la marcha, cuando me daba cuenta de que no estaba. ¿Era eso normal?
En fin, supongo que no podía sobreprotegerla a estas alturas. Ya casi tenía 17 años y yo no podía hacer nada, porque ya casi es adulta, pero no puedo evitar pensar en cada momento que pueda pasarle algo malo, es que me rompe por completo... 
El resto de la tarde la pasé viendo la tele y viendo lo que iba a llevarme a México cuando me fuera con Malú. Se que falta una semana, pero no tenía nada mejor que hacer. 
Sobre las 8 me llamó Teresa. Me dijo que tenía que verme para hablar conmigo y que era importante. La verdad es que no tenía ganas en absoluto de ir, pero aún así, como me dijo que era importante quedé con ella en el bar de Esteban. 
Cuando se acercó la hora recogí todo en casa y bajé. Como siempre, ella ya estaba allí. Ella siempre solía llegar un poco más temprano de lo acordado y yo siempre llegaba justo. 

-Gracias por venir Dani.- sonrió
-No tenía nada mejor que hacer.- admití- Bueno ¿qué es eso tan importante que tienes que decirme? 
-Es tu hermana...- en ese momento me paralicé, ya me había puesto en lo peor- Dani, estás blanco.- rió- No le pasó nada malo idiota.
-Que susto me habías dado...- respiré aliviado- ¿Entonces? 
-Tienes que hablar con ella... Mira, hace unos días, el dueño de la revista estuvo revisando los curriculums de todos los trabajadores, para escoger a los tres mejores periodistas y tu hermana es una de ellos. El caso es que le han ofrecido la oportunidad de ir a París un mes, a hacer reportajes de los temas más importantes y las tendencias de allí. Y es una oportunidad única para todos los periodistas pero... tu hermana no lo ve así.
-No me dijo nada... ¿No quiere ir?
-Si que quiere, pero la excusa que pone es que a lo mejor a ti puede no gustarte la idea. Te he pedido que vinieras, porque quiero que hables con ella y le digas que vaya, por favor Dani. Se que le vendrá genial ir... Todos soñamos con una oportunidad así y es tu hermana la que la tiene ahora, no la puede desaprovechar. 
-No quiero mentirle Teresa... Es más que obvio que no me gusta la idea de que se vaya. Voy a hablar con ella pero no voy a decirle eso. Simplemente voy a decirle que tiene que aprovechar esa oportunidad... Pero por ella, porque si fuera por mi no se iba ni a cuenca, ya te lo digo ahora... 
-¿Tu te oyes? Tienes que dejar a tu hermana hacer su vida sola Dani, no puedes tratarla como si fuera una niña porque ya no lo es.
-Tienes toda la razón y no te digo que no. Pero no es fácil. Lo menos que quiero es que le pase algo, no me puedo permitir eso. 
-No va a ir sola, por si quieres quedarte más tranquilo. Va a ir con Aurora y yo iré las dos primeras semanas. Claro que...
-¿Que? 
-Que siempre puedes venir conmigo... si tu quieres claro. 
-¿Contigo? Querrás decir con mi hermana. 
-No Dani, conmigo. ¿Te imaginas? Tu y yo... en París. Me encantaría que volviéramos a retomar nuestra relación en París. ¿No sería genial?
-Teresa, no voy a volver contigo. Y mucho menos voy a ir a París contigo. No estoy loco de momento.- Nada más acabé de decir esto me levanté de la silla y me fui. 

Estaba enfadado. Enfadado por todo pero a la vez por nada. No sabía si estaba más enfadado por que Martina no me hubiera dicho nada o por no ser capaz de impedir que se fuera. Todo esto se estaba volviendo un caos y no me gustaba nada. ¡Tranquilidad vuelve a mi!

domingo, 25 de mayo de 2014

- 23 - TODO LO QUE TENGO ES TU MIRAR

Me desperté por la mañana y la vi completamente destapada. Recorrí su espalda con mi mano y me levanté como pude para besar su cuello. 

-Buenos días preciosa.- le dije sonriendo, al ver como ella también sonreía
-Buenos días mi vida. ¿Qué tal has dormido? 
-Genial, ¿y tu? 
-También.- sonrió
-¿Trabajas hoy? 
-Si... tengo una reunión porque dentro de poco me voy a México... 
-Ah... bueno entonces...
-Pero podemos comer juntos, tendré un ratito libre seguro.- sonrió- Pero si quieres eh, no te obligo.
-Claro que quiero boba. Me avisas cuando tengas el descansito ¿vale?
-Genial.- sonrió- Me voy a vestir y me voy. Ah, y por la noche si quieres vamos a mi casa, que esta es muy bonita pero ya no me queda ropa- me quitó la lengua y luego me besó. Acto seguido se fue corriendo al baño a cambiarse. 

Le envié un whats app a mi hermana para saber donde estaba pero no me contestaba. Decidí llamarla, para saber si había pasado algo. 

-¿Si...?- dijo con voz de dormida
-¡Buenos días hermanita!
-Dani, no me jodas. Son las ocho tío...- parecía enfadada, pero me encantaba picarla. 
-Anda, anda, deja de quejarte y vístete que hoy desayunamos juntos. 
-¿Estás de broma? No, no. Yo no salgo de la cama hoy. 
-Como quieras, pero en diez minutos estoy en casa.

Al parecer se enfadó, porque me colgó. A saber lo que habría hecho anoche para tener tanto sueño... Mi hermana era de las que les gusta levantarse temprano "para aprovechar más el día" según ella dice. Clavadita a mi madre, tal cual. Malú se había ido mientras yo hablaba con Martina. Me lanzó un beso desde la puerta de la habitación y se fue corriendo escaleras abajo. 
Me vestí y bajé a la cocina con tranquilidad. Me serví un vaso de agua y me despedí de aquella casa que tanto me gustaba. Recogí todo, para que si Esteban venía en estos días lo tuviera todo tal y como estaba y cuando acabé me fui. Malú se había llevado mi coche así que llamé a un taxi. 
No tardó mucho en venir así que llegué pronto a casa. Claro que no tardé diez minutos como le había dicho a Martina. Subí a casa y estaba en el sofá esperándome, con cara de muy enfadada. 

-¿Y tus diez minutos? ¿Se te perdieron?
-Anda boba, no te enfades. Vine lo más rápido que pude. 
-La casa de Malú está a cinco minutos de aquí. ¿Me estás vacilando?
-No estaba en casa de Malú. Estaba en casa de los abuelos, la que compartimos con Esteban. 
-Anda... ¿Le gustó? A Malú, digo.-  por fin sonrió, esa cara de rancia que tenía al principio no me gustaba nada
-Si, le encantó.- sonreí.- Bueno ¿y tu que hiciste?
-¿Yo? Esto... pues... salí.- La noté nerviosa. Nerviosa como cuando nuestros padres nos interrogaban sobre algo que sabían que habíamos hecho, pero nosotros no sabíamos que lo sabían. Nerviosa, demasiado nerviosa. 
-Martina ¿tienes algo que contarme?
-No, nada. ¿No íbamos a desayunar?
-Siéntate anda. 
-Dani, no tengo nada que contarte, en serio.- Me quedé callado. Esperaba que me dijera algo pronto y así fue. La miré fijamente durante unos minutos hasta que por fin habló.- Bueno... está bien...  Puede que haya estado hasta tarde con alguien... 
-¿Con quien? 
-Pues con alguien Dani... ¿Qué más da eso? Yo no te interrogué tanto cuando me ocultabas lo de Malú...
-¡Anda que no! Venga, cuéntame, va. 
-Puede que esté con alguien... en plan saliendo... Pero aún no lo se. 
-¿Como puedes no saberlo? Desde luego, nunca te entenderé... ¿Y quien es? ¿Lo conozco?
-Calla,  calla. Ya te lo contaré, algún día. Ahora venga, vamos a desayunar ya que tengo hambre. 

Le hice caso y dejé el tema. Supuse que me lo contaría cuando ella quisiera. Bajamos al bar de Esteban y le pedimos dos cafés.

-¿Qué tal la noche?- me dijo Esteban con una cara que lo decía todo
-Genial, como echaba de menos esa piscina eh.- reí.

Esteban se fue a atender al resto de la gente y yo me quedé charlando con la gente. 
De repente salió en un programa de televisión, no me acuerdo en cual, un reportaje en el que hablaban de Malú. Contaban que era una de las artistas más nombradas del momento, que se iba a México a promocionar su disco y tal y tal. En fin, todas esas cosas que yo ya sabía. Pero si me quedé mirando aquella pantalla fue porque, en los minutos que duraba el reportaje iban poniendo diferentes fotos suyas, fotos que había visto mil veces y que me encantaban. Fotos que me recordaban la suerte que tenía de estar con alguien como ella. No pude evitar sonreír como un completo idiota, por todo. Por las fotos, por todos los recuerdos que tenía con ella... Por tenerla, solo por eso sonreía como si fuese un tonto, pero un tonto enamorado. 

-Hey ¿quieres una servilleta?- Soltó mi hermana de forma inesperada y, ante mi reacción añadió- Es que se te cae la baba hermanito.- No pude evitar sonreír ante su comentario. Ella siempre tan chistosa.- Oye Dani... ¿Puedo hacerte una pregunta?
-Si, claro. ¿Qué pasa? 
-¿Te irás con ella a México?
-Pues... supongo que no. Ella no querrá que vaya...
-Pero... si te pide que te vayas con ella ¿irás?
-Si me lo pidiera yo...- no me dejó acabar, sabía perfectamente lo que iba a decirle.
-Lo suponía.- sonrió- Pues, más te vale traerme algo de allí eh.- me guiñó un ojo y sonreí
-Y si me voy ¿qué harás? Tendrás que irte a Cantabria con tu abuela ¿no?
-Eh, eh. Ni se te ocurra hacerme eso Dani. Yo me quedo aquí en casa que por una semana o dos no me pasará nada...
-No Martina. Ni loco te dejo yo a ti sola aquí. Que no, olvídate. 
-¿Pero cual es el problema? ¿Tienes miedo de que monte una fiesta o algo así? 
-Claro que no Martina, confío en ti y lo sabes, pero ¿si te pasa algo qué? Voy a estar muy lejos y no quiero arriesgarme a que algo así pueda pasar.- se quedó callada un poco más, hasta que por fin habló y no enfadada. 
-¿Y si me quedo en casa de alguien? 
-¿De quien? 
-¡De Aurora!- sonrió
-Solo si me prometes que estarás allí. 
-Señor, sí señor.- dijo haciendo la bromita de forma graciosa. 

Mi hermana y yo seguimos haciendo el tonto en la cafetería un rato más hasta que Malú me envió un mensaje. "Salgo en 5 minutitos. Dime donde estás y paso a buscarte, te quiero." Le respondí que estaba en la cafetería de Esteban y no tardó mucho en llegar. Nada más vi mi coche pasar me despedí de Martina, le hice un gesto a Esteban y me fui.
La había visto hace unas horas pero la verdad es que la había echado de menos. Subí al coche y besé sus labios. Arrancó pero no me dijo a donde íbamos. 

-Creí que saldrías a la hora de comer.- sonreí y luego ella
-Te echaba de menos y acabé lo antes posible para poder salir.- rió
-¿A donde vamos?
-A mi casa.- sonrió

Me quedé callado el resto del camino (que no fue mucho) mientras la miraba. De vez en cuando me miraba de reojo y sonreía. Sonrisas que yo le devolvía con la mía que no se iba. 
Llegamos a su casa y nos sentamos en el sofá los dos. 

-¿Sabes? Hoy te he visto en la tele.- sonreí
-¿En serio? ¿Donde me has visto?- dijo con una voz de niña pequeña que me encantaba 
-Pues no se en qué programa, ni tampoco en qué canal. Solo se que pusieron unas fotos tuyas y estabas preciosas. 
-Bah, seguro que no era yo.
-¿Ah no? Pues no se quien sería, pero es tan, tan guapa que creo que me enamoré de ella. 
-¿Tan pronto? Si que tiene que ser guapa si.
-Muchísimo.- sonreí
-¿Y esa chica a la que viste por la tele como se llamaba? 
-Era una tal Malú. ¿Te suena? 
-De nada la verdad... ¿Quien será?
-Seguro que una diva de estas.- reí y aprovechó para pegarme en el brazo.- ¡Que bruta eres María Lucía!

Acto seguido me besó, quitándome la sonrisa con sus labios. Sentí un escalofrío que me recorrió entero en el preciso momento en el que mordió mi labio inferior. No se si me había declarado la guerra en aquel instante, pero aunque así hubiera sido, tampoco me di oportunidad de nada. 

-Quiero preguntarte algo Dani.- sonrió

viernes, 23 de mayo de 2014

- 22 - HOY TE MIRO Y SIENTO MIL COSAS A LA VEZ

Por fin, con todo listo, apagué todas las luces y me escondí detrás del sofá, así sabría cuando llegaba. 
Las cosas al principio salieron a la perfección. Entró, se sorprendió al ver las luces apagadas y siguió el pequeño camino de flores que subían hasta la habitación. Intenté salir de mi escondite sin hacer ruido, para que no me escuchara ir hacia ella. Esperé hasta que subió las escaleras por completo, subí despacio y cuando llegué arriba estaba apoyada en el marco de la puerta del baño. 
Me acerqué aún lo más silenciosamente posible y la abracé por la espalda, dando pequeños besos en su cuello. 

-Creí que te apetecería un baño.

Sonreí y pude notar como sonreía. Si, todo había salido perfecto. No dijo nada, solo se giró, entrelazó sus manos en mi cuello y besó mis labios. Me perdí en su boca una y otra vez mientras acariciaba su suave piel al mismo tiempo. Me deshice se su camiseta al igual que ella de la mía. Desabroché su pantalón y lo bajé despacio, muy despacio. Ella desabrochaba el mío a la vez que la iba llevando hacia la bañera. Nos deshicimos de nuestra ropa interior y nos metimos en el agua, que muy caliente no estaba, pero nada más nos metimos allí dentro creí que hervía. 
Besé cada huequecito libre que encontré, cada poro de su piel. Acaricié sus tatuajes mientras ella recorría mi cuello con sus labios, mientras sin saberlo me tentaba cada vez más y más. Volví a su boca una vez más. Me recorrí sus labios, bajando por su cuello y acabando en su ombligo. Se puso sobre mi sin que me diese cuenta, quitándome de mi ensismamiento de ver su precioso cuerpo ante mi. Mordió mi cuello y atrapó mi labio inferior, desatándome por completo. 
Un rato después salimos de aquella bañera, casi sin separar nuestros labios y entre risas. Sequé su cuerpo y la envolví en la toalla cual niña pequeña. 
Sin poder controlarnos y aún mojados volvimos a encontrarnos, ahora si en la cama. 
Nada me frenó, una vez más la hice mía y me hice suyo, por completo. 
(...)
Nos quedamos abrazados, ella con su cabeza en mi hombro mientras yo acariciaba su pelo. No podía dejar de mirarla, era imposible. Me quedé completamente embobado, con una sonrisa de idiota que lo decía todo. Tan embobado que ni siquiera era capaz de prestar atención a lo que me estaba diciendo.

-Dani, ¿me estás escuchando?- rió
-Lo siento... me quedé embobado ante tu belleza.- reí
-Menos cachondeíto guapo.- reímos- ¿Cenamos? Yo tengo un hambre... 
-Y yo, y yo.- reí- ¿Qué has traído? 
-Comida mexicana.- sonrió- ¿Te gusta? 
-Me encantas.
-La comida idiota.
-Ah, si, si, la comida también.- volvimos a reír

Bajamos al salón, aún entre carcajadas y sacó la comida que había traído. Nos sentamos en el sofá y cenamos tranquilamente mientras hablábamos de todo en general. 

-Oye Dani... Tu y Teresa... ¿Hace mucho que la conoces? 
-Pues, hace ya unos años, si. ¿Por? 
-No se.- rió- ¿Cuánto llevabas con ella?
-Tres meses.- sonreí
-¿Y por qué lo dejasteis?- Al parecer hoy era el día de las preguntas... no pude evitar reír al pensar esto, me hizo gracia. Pero en realidad me gustaba que preguntara, así se daría cuenta de que no tengo nada que ocultarle, todo pros. 
-La quería, sin más.- respondí, aunque pareció no entenderlo
-¿Cómo? ¿La dejaste porque la querías? No te entiendo.- reí
-Pues, que la quería como quiero a una amiga más. Simplemente la quería y yo buscaba alguien que me hiciera sentir más.
-¿Y ella? ¿Ella sentía lo mismo que tu o estaba enamorada de ti?
-No, ella sentía lo mismo, o eso creo. Es que nos dejamos a la vez.-reímos
-¿Como se deja a la vez que el otro?- No paraba de reírse, me encantaba. 
-Pues... contáis hasta tres y decís lo que queráis.- reí- En nuestro caso, Teresa y yo dijimos lo mismo, por eso nos dejamos a la vez.- En esta ocasión se le borró la sonrisa. Aquello no pareció gustarle nada, pero no entendí por qué. Se quedó callada, esta vez no me dijo nada.- Malú ¿qué pasa? 
-No pasa nada.- fingió una sonrisa
-Malú, en serio. Dime que te pasa anda. Fue decir eso y te cambió la cara por completo... 
-No es nada Dani, es solo que creo que aún os queréis, los dos. Tengo miedo de que te des cuenta de que aún la quieres y te vayas con ella. O de que intente separarnos. O no sé... Tengo miedo de perderte...- Cogí sus manos y levanté su barbilla para mirarla fijamente a los ojos. 
-Escucha Malú, no sé por qué, pero en muy poco tiempo estoy completamente loco por ti. Lo único que quiero es estar contigo cada día, verte dormir y darte los buenos días. Quiero despertar a tu lado y acariciar tu espalda, que tomemos café en tu cocina y que juguemos con tus perros en el jardín. Que quiero una vida, pero a tu lado. Teresa no es nada más que una amiga y deberías saberlo. Ni ella ni nadie va a hacer que deje de querer a la persona que consiguió cambiar mi vida en apenas segundos, la persona que consigue que mis días sean un poco menos grises o completamente de color. Que eso solo lo haces tu ¿entiendes? Porque si tu te vas ¿yo que hago?

Una lágrima comenzó a resbalar por su mejilla. La sequé con mi pulgar mientras le dedicaba una sonrisa, haciendo que ella también sonriera.  

-Dani...
-Dime.
-Te quiero. 

La besé otra vez. Pero esta vez, ese beso significó algo más. Ese beso, le dijo sin palabras todo lo que yo le había dicho hace un minuto escaso. Y una vez más, la felicidad. 

domingo, 18 de mayo de 2014

- 21 - NO HAY FINAL PARA ESTA HISTORIA QUE HA EMPEZADO

Estuvimos allí toda la noche. Malú me llamó por la mañana para preguntarme que qué había pasado y se lo conté todo. Por suerte comprendió que no había dormido fuera por que si, sino por la niña, con lo cual tuve suerte y no se enfadó. 
Por fin localizamos al médico que había atendido la noche a anterior a Aurora. Nos dijo que no era nada, simplemente que ella se estaba tomando una medicación, no se exactamente para que enfermedad, que como el día anterior no se la había tomado le había provocado un desmayo, pero que era totalmente normal. 
Ya con esto y después de un rato volvimos a la habitación a buscarla y parecía estar bien. Nos contó que le pasaba bastante a menudo cuando se olvidaba de sus pastillas o no comía suficiente como para poder tomarlas. Le pedí a Teresa que la llevara a su casa otra vez y Martina fue con ellas. Como ya estaba todo solucionado yo me fui otra vez a casa. 
Cuando llegué Malú estaba esperándome en el sofá.

-Siento no haber venido anoche cariño, te lo compensaré.
-Se que lo harás.- sonrió
-¿Tienes algo que hacer hoy?
-Pues... si. Había pensado quedar con alguien. 
-Ah... en ese caso...  esto... bueno...
-Dani, eres tu. ¿Estás tonto?- Sonreí. 
-¿Yo? ¿De verdad?  ¡Que bien!- dije haciendo el tonto- ¿A donde te apetece que vayamos?
-Puees... podíamos ir a algún sitio bonito donde estemos tu y yo solos, no se...
-Mi casa- reímos- No, venga, en serio... ¿Que tal si vamos a la playa? 
-No Dani, hoy hace un día precioso, no podemos ir a la playa.- La miré extrañado y como se dio cuenta de que no entendía nada me lo explicó. - A ver, Dani. Si hace un buen día, el resto de la gente también quiere ir a la playa, pero si hay gente en la playa nosotros no podemos ir ¿entiendes?
-¡Ah! Si, si...En ese caso vamos a la piscina.- La miré con una sonrisa pícara y sonrió. 
-¿Es una piscina sin gente?
-Es una piscina privada.
-¿Y de donde piensas sacarla?
-Cariño, uno tiene sus contactos...-Sonreí
-Venga, sorpréndeme. 
-Eso haré.- Sonreí-  Vete a tu casa y coge el bikini y algo de ropa de recambio.
-¿Y por qué no espero a que estés tu y ya vamos juntos a mi casa?
-Porque aún tengo que hacer un par de cosas. Hazme caso anda, vete a tu casa que yo te recojo ahora.- Le guiñé un ojo, me besó y se fue.

Hice un par de llamadas y ya estaba todo listo para poder irnos. Ahora si, cogí mis cosas y las bajé al coche. Antes de irme a casa de Malú pasé por la floristería y compré, no rosas, sino pétalos, tanto rojos como blancos. 
Cuando llegué a casa de Malú estada esperándome en la puerta. Subió al coche y nos fuimos. 
Parecía una niña pequeña, se pasaba el rato prrguntando que cuanto quedaba y a dónde íbamos. 

-Jo Dani, dime a donde vamos, porfi.- Juntaba sus manos y ponía cara de niña pequeña. 
-Venga mujer, aguanta un poquito que ya lo ves ahora.- Sonreí. Para ser sincero, estaba disfrutando con aquello. Me gustaba la idea de dejarla intrigada hasta el último momento.
-Eres cruel ¿lo sabías?
-Si, bueno, algo me han dicho.- sonreí. Paré el coche y le tendí una venda negra.- Tienes que ponerte esto.- le dije seguido de alguna que otra risilla.
-¿Es broma no? Dani, no, por favor.- Hizo pucheros
-Malú, la venda, va.- Finalmente se la puso. Bajé del coche y luego di la vuelta para ayudarla a ella.- No te muevas que tengo que coger las cosas del maletero.- Cogí todo y luego me acerqué a ella para llevarla de la cintura. Cuando entramos a aquel sitio le quité la venda y su cara lo dijo todo.- ¿Te gusta?
-¿Que si me gusta? Pues no, no me gusta.- hizo una pequeña pausa que me había hecho pensar que lo decía en serio.- Me encanta cariño.

Sonrió y tras esto trasladó su sonrisa a mi boca. Besó mis labios con ternura y acabó mordiendo mi labio inferior. 
Después de un rato en el que le enseñé la casa a la que la había traído ya era hora de cambiarse, tocaba piscina. 
Era una casa enorme, de tres plantas y con muchísimas habitaciones. Sinos digo que hasta gimnasio tenía... Se trata de la casa que tenían mis abuelos y los de Esteban, que ellos nos habían dejado en herencia pero antes de irse nos pagaron la reforma, y así quedó. Tuve que llamar a Esteban para que no apareciera por aquí porque entonces sería lo que faltaba ya.. A Malú pareció encantarle aquella casa. La miré sentada con los pies en la piscina y me vino a la mente una imagen nuestra, viviendo juntos en esta casa. Con todos sus perros correteando de un lado a otro y quien sabe si alguna mini-Malú también. 
Aquel pensamiento había conseguido que me estremeciera y, como no, que una enorme sonrisa apareciera en mi rostro al momento. Imborrable ya.
Malú me quitó de todo pensamiento cuando me abrazó por la espalda con fuerza. La giré hacia mi y besé sus labios.

-¿No tocaba piscina?- dijo sonriente. 

Sin pensarlo dos veces no la cogí en brazos y corrí hacia la piscina. No paraba de gritar "Sueltame dani" "No tiene gracia" Pero la verdad es que cuanto más gritaba más ganas tenía de seguir corriendo. Llegamos a la piscina, yo aún con ella en brazos y simplemente salté.  Se enfadó bastante, aunque también la delataba su sonrisa. Me llevé algún que otro salpicón y algunos golpes por la tontería, pero había valido la pena.
Me quedé contemplando como secaba un poco su pelo para que no le diera frío. Era tan largo y tan precioso... Las gotitas de agua caían del pelo a su espalda, pasando por su cuello y su hombro. No me lo pensé dos veces y fui a ayudarla. 

-¿Me dejas que te lo seque yo?-le dije pidiéndole la toalla.

Asintió y me dispuse a secarle el pelo. Recordé cuando lo hacía con mi hermana. Se duchaba cada noche y después venía a donde estuviera yo para que se lo secara y se lo peinara. Claro que de esto ya hace unos años, aunque cuando está mal por algún motivo repetimos la escena porque la relaja mucho. Pues este momento con Malú me recordó a esos tiempos. Me encantaba, la verdad. Acariciaba su pelo con cuidado para no hacerle daño y pasaba la toalla por el una y otra vez, hasta que finalmente las gotas de agua dejaron de caer. 
Empezaba a hacerse tarde y yo tenía que quitar a Malú de ali un rato. La mandé a buscar la cena y me puse a preparar lo siguiente que tenía previsto. Y en fin, la verdad es que en mi imaginación parecía más fácil que lo que es en realidad. Me comí la cabeza mil millones de veces, pero finalmente lo conseguí. 


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Bueno, primero pediros disculpas por haber tardado tanto en subir. Espero que os haya gustado aunque creo que este me ha salido demasiado corto, pero aún así espero que os guste. 
Recordaros que hoy a las 16:30 es la twit cam y me gustaría que estuvierais todos. En principio será desde mi tw personal (@Juli4_8) pero pondré el enlace en el de la novela (@NovelaMLSB)   


                   "Hoy sé que contigo puede ser..." Que sepas que te quiero, por encima de todo y todos. Hoy, mañana y siempre.♥

domingo, 11 de mayo de 2014

- 20 - QUÉ ME IMPORTA... SI TE QUIERO QUÉ ME IMPORTA

Al rato de haberse ido las niñas Malú salió de la cocina, algo molesta por haberla encerrado allí. 

-Dani ¿se puede saber por qué no me dejabas salir de la cocina, ni hacer ruido ni nada? ¿Me escondes de tu hermana como al principio o qué?
-No Malú, no es eso. Martina trajo a Aurora, su mejor amiga y la hija del dueño de la revista que te sacó las fotos. ¿En serio crees que quiero ocultarte? Solo lo hice por ti, porque Aurora es muy buena niña, pero no puede saberlo todavía... 
-Ai, no sabía que era eso... Lo siento mucho cariño. Pero entiende que si vienes de repente y me dices que no haga ruido ni nada... Yo al escuchar la puerta pensé que había venido solo Martina... 
-No pasa nada.- la besé- Martina me dijo que ella pensó que estaríamos en tu casa, por lo que la culpa fue mía por insistirte en venir aquí.
-¿Y qué has echo con ellas?-rió
-Le he dado a Martina las llaves del estudio para que se queden allí. Y ya le avisé que si quiere venir mañana a desayunar que me avise antes.- reímos- Bueno qué, ¿está ya esa ensalada? Me muero de hambre.
-Si bobo, ya está lista, espera.- Mientras ella iba a buscar la comida yo empecé a poner la mesa.  
-Ya está todo.- Dije elevando la voz para que me escuchara desde allí. Cuando vino con todo, cogí un par de cosas para ayudarla y por fin nos sentamos a cenar.
-Es la primera vez que cocino para ti.- sonrió y después yo
-Espero que no sea la última.- reí

Comimos sin mucha conversación. Me dijo que esta semana la tendría casi libre y estuvimos hablando de irnos unos días a la playa, o por ahí a tomar el aire. Cuando acabamos los dos recogimos los platos y los llevamos a la cocina. 

-Postre hay ¿no?- dije con una sonrisa pícara
-Mmm... Creo que no pero podemos ir a comprar.- rió
-No, no... Mejor tu serás mi postre.

Tras esta frase unimos nuestros labios una vez más. La cogí en brazos y la subí a la encimera, que por suerte estaba vacía. Beso tras beso iba olvidándolo todo, centrándome únicamente en ella. 
Trasladamos nuestra pasión a la habitación mientras nos deshacíamos de toda nuestra ropa. Me empujó hacia la cama y se puso sobre mi, recorriendo con sus labios mis mejillas, bajando por mi cuello y acabando en mi ombligo. La levanté para volver a su boca y perderme, una vez más en sus labios...  De repente un teléfono nos sobresaltó. Desde luego la gente es muy oportuna... 
Eran las 2 de la mañana y me llamaba Teresa. 

-Dani, soy Teresa. Siento haberte despertado... Ha pasado algo. 
-Tranquila... no dormía. ¿No puede esperar a mañana? 
-No Dani, tienes que venir al parque que está al lado de la revista. Tu hermana y Aurora están aquí conmigo.- Al escuchar que se trataba de mi hermana el corazón se me encogió. Me quedé descolocado, sin saber en absoluto qué hacer.- ¿Sigues ahí? 
-Si... Si... Sigo aquí... Voy enseguida.- Y colgué, sin más. Malú me miraba sin entender nada. Mi cara de preocupación lo decía todo. 
-¿Quién era? ¿Qué ha pasado?- dijo preocupada
-Era Teresa...- su cara cambió- Tengo que ir al parque que está al lado de la revista. Creo que ha pasado algo con mi hermana y Aurora. 
-Joder... Espera que me vista y te acompaño.
-¿Qué dices Malú? ¿Quieres que te vean Aurora y Teresa? 
-Ya... tienes razón pero...
-Pero nada, cariño. Tu quédate aquí que ahora mismo vengo.- Besé su frente y empecé a vestirme. 
-Dani...
-¿Si? 
-Que no tardes, por favor... 
-No lo haré.- le sonreí y finalmente me fui. 

La revista quedaba algo lejos así que tuve que coger el coche para llegar lo antes posible. 
Cuando llegué, Teresa estaba al lado de las dos niñas. Aurora estaba tumbada en el césped y mi hermana le acariciaba el pelo. Si os soy sincero, en un primer momento si no supiera que son mejores amigas hubiera pensado que estaban juntas. Ya sabéis, como pareja quiero decir. 
Aparqué el coche y fui corriendo hacia ellas. 

-¿Qué ha pasado?
-No lo sabemos.- dijo Teresa- Martina dice que paseaban por el parque cuando Aurora se desmayó. Me llamó a mi porque sabe que yo estos días me estoy quedando hasta tarde en la revista y bueno... que estaba más cerca.
-Martina, ¿se puede saber qué hacíais paseando por el parque a las tantas de la madrugada? ¿Te das cuenta de que podrían pasar miles de cosas a estas horas?- Estaba furioso con mi hermana. Ella no era así, era de las que solo salían por la noche en fiestas, pero nada más, no con todo el barrio vacío. Es como si de repente algo en ella hubiera cambiado para peor y ya no razonara lo que hacía. Esto no me gustaba nada. 
-Lo siento Dani, de verdad...- dijo arrepentida.
-Bueno, mira, ya se lo que vamos a hacer. Os voy a llevar al estudio y te vas a quedar con ella hasta que recupere el conocimiento. Le pones paños de agua fría o le tiras cubos, lo que quieras pero que se despierte. Y nada más esté despierta me llamas y si por la mañana no se despertó la llevamos al hospital.- Mi hermana asintió pero Teresa no estaba tan de acuerdo como ella. 
-Joder Dani ¿cómo las vas a llevar al estudio?
-¿Y qué quieres que haga con ella si no, Teresa?
-Pues que la lleves a tu casa, es que pareces tonto. 
-Si no la llevo es por algo, va a ser mejor que no te metas. 
-No me jodas Daniel, es la hija de mi jefe, por favor. 
-Pues nada, si te parece vamos ahora a avisarle a tu jefe de que su hija está inconsciente porque mi hermana y ella salieron a dar una vuelta por el parque a las dos de la mañana. ¿Eso te gusta más?- negó con la cabeza- Pues entonces ya me dirás...
-Me la llevo a mi casa.- Dijo después de un rato reflexionando.
-¿Estás segura? ¿Y qué le vas a decir cuando se despierte? 
-Pues la verdad ¿qué quieres que le diga? 
-Bueno, si tu estás de acuerdo...
-Chicos, no. Aurora viene al estudio conmigo y mañana si hay que decirle algo a su padre, seré yo quien se lo diga.- dio por fin mi hermana, dejándonos boquiabiertos a Teresa y a mi por su repentina participación en la conversación. 
-Martina gana, Teresa. Lo siento. 
-Más os vale saber lo que hacéis...- dijo Teresa y, tras este comentario se fue. 
-Bueno, venga, vamos que os llevo al estudio.- Cogí a Aurora en brazos y la subí al coche. Cuando llegamos al estudio la puse sobre la cama y la tapamos como pudimos.- Por favor Martina, avísame pase lo que pase. Yo voy a casa a buscar a Malú y te aviso cuando sepa que es lo que vamos a hacer. 
-Vale... Y en serio, no te preocupes, estará bien.
-Eso espero...

Me despedí de mi hermana y volví a coger el coche para ir a casa. 
Cuando llegué Malú se había quedado dormida. Me daba muchísima pena despertarla, por lo que preferí mandarle un mensaje a mi hermana diciéndole que había un ligero cambio de planes. 
Al final me decidí por llamar a Teresa y decirle que fuera al hospital, que llevaríamos a Aurora allí. Sin hacer ruido volví a salir de casa, a coger mi coche y me dirigí al estudio.  
Volví a meter a la niña en el coche y fuimos hasta el hospital. 
Cuando llegamos Teresa ya estaba allí. Hablamos con las enfermeras y como una de ellas era amiga de Teresa hizo una excepción y metió a Aurora en una habitación sin necesidad de tener que llamar a sus padres hasta saber lo que le pasaba. 
Ahora solo quedaba que nos dijeran que es lo que le pasaba y ojalá no fuera nada...

sábado, 10 de mayo de 2014

- 19 - NOSOTROS VOLAREMOS ALTO COMO EL VIENTO

-Hemos llegado.- me dijo. Y yo pensaba que me quitaría la venda de los ojos, pero no.- Ahora ven, que te tienes que sentar.
-Pero Malú... ¿Cuando vas a quitarme esto?- dije poniendo morritos
-Ten paciencia bobo, ya falta poquito.- Sentí que se alejaba y de repente sentí como alguien me abrazaba por detrás, dejando caer todo su pelo en mi cara.
-Que hermanito, ¿me has echado de menos? 
-¿Martina?- dije contento
-¿Quien si no?- rió- Atento, escucha

Dijo dándome dos golpecitos con su mano en mi pecho y volviéndome a abrazar. Hice exactamente eso y escuché. Empezó a sonar una canción que me sonaba bastante, hasta que después de unos minutos pensando di con la clave. "No puede ser" Pronuncié. Pero si, era la canción que yo mismo había compuesto la primera vez que llevé a Malú a mi estudio. Y de repente empezó a cantarla. No me lo podía creer. Puedo asegurar (y mi hermana también) que estaba temblando. Literalmente temblando. Si ya conseguía que me emocionara cantando una de sus canciones, imaginaros como estaba yo ahora mientras cantaba una de las mías, que ni punto de comparación a como la cantaba yo. Era increíble... sumamente increíble. 
Por fin se acercó a mi, besó mis labios y lentamente me quitó la venda. Al ver por fin el panorama no me lo podía creer. Habían desalojado nuestro garaje y habían puesto una tabla como escenario y y un colchón con cojines a modo de sofá. Era genial. 

-¿Y todo esto?- dije emocionado
-Pues bueno... quería darte una sorpresa y a tu hermana se le ocurrió esto. ¿Has visto que lista es? Justo en donde nos conocimos, ¿te acuerdas?- No pude evitar reírme ¿como no iba a acordarme? 
-Claro que me acuerdo.- la besé
-Bueno tortolitos, yo os dejo que he quedado. Pasadlo bien.- nos guiñó un ojo y vino a darnos un beso en la mejilla a cada uno
-Gracias Martinita. 
-No se dan bobo, disfrútalo.- me sacó la lengua y se fue

Nada más se fue mi hermana Malú se fue corriendo al escenario improvisado. 

-¿Cantas conmigo? 
-No, no. Yo te escucho.- dije
-De eso nada.- bajó corriendo, cogió mi brazo y tiró de el. Como es normal la seguí, no me iba a negar. 

Estuvimos cantando y bailando como dos enanos. Estábamos agotados, pero para los besos siempre había tiempo. Decidimos descansar un rato, nos hacía falta después de bailar como niños.

Nos quedamos en silencio,sin querer pronunciar palabra... sobraban. Nos mirábamos con deseo, como nunca lo habíamos hecho. Tenía sed de su cuerpo y ella del mío. Se nos notaba demasiado. Me acerqué lentamente a ella, todavía sentados en aquel colchón que Martina había improvisado como sofá. La tenía delante, pegadita a la pared, justo donde la quería... Indefensa, expuesta a mi cuerpo y a las ganas que ambos sentíamos de tenernos por completo.
Acaricié su mejilla bajando por su cuello y al detenerme en su pecho noté como su cuerpo se estremecía por el contacto de mis dedos que viajaban despistados por ese laberinto de placer que ella marcaba con su respiración ya acelerada. Se mordió el labio y me atrajo sensualmente hacia ella para besarme con toda la pasión y todo el amor que puede ponerse en un beso. Un beso que nos daba el pistoletazo de salida a la que iba a ser la mejor noche de nuestra vida. Deslicé su pantalón besando cada rincón que iba dejando al descubierto mientras ella miraba al techo soltando ligeros gemidos que me encendían hasta límites insospechables.
Una vez ya desnudos, piel con piel, la miré a los ojos como pidiendo permiso y al  ponerse sentada totalmente encima mía me di cuenta de que necesitaba más, ambos lo necesitábamos. 
Queríamos sentirnos, ser uno... 
Así lo hice, me adentré en ella de la forma más cuidadosa posible y una vez llevado a cabo el ritmo frenético de nuestras caderas al compás de nuestros gemidos hasta que su último suspiro acabó en mi boca. 
Nos quedamos unidos un rato, recuperando la respiración. Ella comenzó a reír y tras bajarse de mi se tumbó en el colchón.

-Dios...- dijo casi sin voz

Lo que hizo que mi temperatura, que ya estaba recuperando un límite medianamente normal se volviera a acelerar sintiendo las ganas de volverme a unir a ella. 
(...)
Nos quedamos bastante tiempo abrazados, entre beso y beso, disfrutando el uno del otro. Sin darnos cuenta el tiempo pasó hasta que cuando nos dimos cuenta era bastante tarde. 

-¿Recogemos y vamos a mi casa?- me dijo mientras dibujaba en mi pecho con sus dedos.
-Si, me parece bien.- sonreí- Aunque... mi casa nos queda más cerca.- rió
-Lo se bobo, pero es que no tengo ropa ni nada y...
-¿Y? Mejor, así te pones una camiseta de las mías.- le dije con una sonrisa pícara
-Bueno, venga vale.- sonrió y me besó. 

Recogimos poco a poco todo lo del garaje y lo fuimos repartiendo. El micrófono y el altavoz del escenario al coche de Malú, los cojines a casa y el colchón y la tabla al trastero. Cuando por fin estaba todo recogido subimos a mi casa. Estábamos exhaustos, no podíamos más. 
Nos tumbamos en el sofá que como era bastante grade cabíamos los dos. Y nos quedamos allí abrazados cambiando el canal de la tele constantemente. 
Me sorprendió que mi hermana no estuviera en casa aún porque solía llegar siempre a la hora de cenar, pero como ya va teniendo una edad no era plan de decirle nada... 
Como Malú y yo teníamos hambre quise hacer la cena, pero nada de lo que proponía le gustaba. "Eso es mucho trabajo." "Eso es demasiado para la cena." Y así.

-A ver, ¿entonces que quieres cenar? 
-Mmmm... Una ensalada.- sonrió
-¿Ensalada? ¿En serio?- Mi cara en ese momento fue un poema. Yo como muchísimo a pesar de no engordar nada y, una ensalada me mata de hambre, sinceramente.- ¿Y pizza? Es solo un momento... 
-No Dani, ensalada que hay que comer sano. 
-Bueno, tu comes ensalada y yo pizza.
-No, los dos lo mismo Dani, jo.- me puso morritos y tuve ganas de achucharla, que fue exactamente lo que hice
-Vaaaaaale, ensalada entonces. Pero de pasta, que no quiero comer solo lechuga.
-Si, si. La hago yo ¿vale?- Asentí y la besé suavemente. 

Al rato escuché como la puerta de la entrada se abría. Era Martina, por fin. Tuve que mirar dos veces porque no me había dado cuenta, pero había venido con otra chica. ¿Pero en qué estaba pensando para traer aquí a esa chica? ¿Qué pasa si ve a Malú aquí? Y lo más importante ¿quien se supone que es? Cuando por fin entró y se quitó los kilos de ropa que llevaba encima la reconocí a la perfección. Era Aurora. 

-Hola Aurora ¿cómo va todo? ¡Cuanto tiempo!- sonreí
-Si, mucho.- rió
-Oye, quédate aquí un momento que tengo que hablar con Martina. Ya viene ahora eh.
-Si, sin problema. ¿Puedo ir a la cocina a coger agua?
-¡No!- dije alterado- Que... no porque tengo la comida haciéndose y es peligroso... Tu espera aquí que te traigo ahora un vaso con agua.- Asintió y fui corriendo a por un vaso con agua. Le dije a Malú que no hiciera ruido, que después se lo explicaba y volví a salir cerrando la puerta. Le di el vaso a la niña y me llevé a Martina a mi habitación.- ¿Estás loca? ¿Como traes a Aurora aquí estando Malú?
-Ai Dios... Lo siento Dani, no me di cuenta... Es que pensé que no ibais a estar... ¿Y que querías que le dijera si me enteré de que estabais cuando entramos al verte a ti?
-Bueno, no se lo que le vas a decir, pero tienes que sacarla de aquí Martina, por favor.
-Pero se tiene que quedar aquí a dormir Dani, ya avisamos a sus padres.- Después de un rato pensando se me ocurrió una idea. 
-Bueno, toma.- le dije dándole unas llaves.- Son las llaves del estudio. Te inventas lo que quieras pero la llevas allí y si quieres venís mañana a desayunar pero me avisas antes. ¿De acuerdo?
-Si, sin problema. Gracias Dani.

Me dio un beso en la mejilla y se fue a sacar a Aurora de la casa. Me despedí de las dos y por fin se fueron. Por qué poco...



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Doy las gracias una vez más a una grande, @PauspearsMLSB Porque este capítulo no hubiera sido igual sin ella. Así que GRACIAS. Y a los que no leáis su novela, ¿a qué esperáis?
http://melendimalu.blogspot.com.es/?m=1

miércoles, 7 de mayo de 2014

- 18 - ENTRE HURACANES DE PASIÓN SIN LÍMITES

Los días juntos siguieron pasando sin más. Malú estaba bastante atareada últimamente con la promoción y los preparativos para su próximo disco por lo que no nos veíamos mucho, pero si solíamos dormir juntos cada día, en su casa o en la mía pero se había convertido ya en una costumbre. En cuanto a mi, mi próximo trabajo empezaría dentro de un mes y mientras tanto cantaba por las mañanas y algunas tardes en la cafetería a la que nos llevó Martina hace un tiempo. 
Ahora mismo todo es demasiado aburrido. Malú está en el estudio grabando y mi hermana vuelve dentro de un par de días de Grecia, ya que se fue una semana de viaje con sus amigas. 
Era ya la hora de comer y me encontraba en la cocina de mi piso, completamente solo. En lo que llevaba de día había ido a trabajar a la cafetería, toqué un par de canciones y luego volví a casa. Después ajé a ayudar a Esteban pero al parecer lo tenía todo bajo control,por lo que vine temprano. Y aquí estoy, solo y sin nada que hacer, de esto que de tanto aburrimiento ni hambre tengo. 
Se supone que mi hermana llegaría pasado mañana, pero con ella nunca se sabe. Puede llegar hoy como puede llegar la semana que viene, de pende lo que en ese momento le apetezca. Es horriblemente impredecible. Y Malú, bueno, supongo que hasta que venga a dormir, sobre las doce de la noche, más o menos, no podré verla. A veces me gustaría poder acompañarla a todos esos sitios, aunque no nos vieran como pareja. Pero se que ella no quiere arriesgarse a que nos vean juntos de momento, "solo las personas cercanas" dijo. Así que tendré que aguantar un poco más, hasta que crea conveniente contarlo...
Como no tengo realmente nada que hace ni ganas de cocinar decido bajar al bar, a ver si al menos Esteban me hace algo de compañía. 
Al verme me saluda haciendo un gesto con su mano y después de atender a un par de clientes viene hacia mi. 

-Hey Dani, tío ¿que tal? Pensé que ya no te vería hasta mañana. 
-Si, bueno... Ya sabes, mi hermana no está y no tengo mucho que hacer en casa. He bajado por si me dabas algo de comer, por no cocinarme y eso.- reímos
-Que vago eres, desde luego... Bueno, tengo unos macarrones con tomate si quieres.
-Si, cualquier cosa es buena si no tengo que hacerla yo. 
-Marchando.- dijo sonriendo mientras iba a la cocina. 

Mientras Esteban seguía atendiendo mesas yo esperaba pacientemente mi comida. No tardó mucho en llegar, tuve bastante suerte porque la verdad es que el sitio estaba hasta arriba de gente. Mientras comía aquellos macarrones que por cierto, me recordaron muchísimo a los que hace la madre de Esteban... mi cocinera favorita. El caso es que mientras estaba comiendo noté como alguien pasaba su mano por mi hombro. 

-Hola guapo.- sonrió sentándose a mi lado. La miré sorprendido pero no le dije nada.- No te importa que me siente ¿verdad? 
-Que va, que va. ¿Qué tal todo?- sonreí
-Bien, todo va genial. ¿Y tu? 
-No me quejo.- reí- Aunque bueno, ya sabes que Martina está en Grecia y se me hace todo muy aburrido, pero por lo demás todo bien. 
-¿No te hace compañía tu amiga?- Aquello me sentó mal. Lo dijo un poco de forma irónica o eso fue lo que me pareció. De todas formas, no tenía por qué haber sacado el tema. 
-¿Por qué me dices eso Teresa?
-Por nada hombre... Solo porque hace un tiempo me enteré de que andabas con esa cantante. Malú ¿no? 
-No es asunto tuyo. No entiendo porque te molesta. ¿No se supone que éramos amigos? 
-Si Dani, somos amigos. Pero ella no te conviene, no es el tipo de chica que tu necesitas a tu lado...
-¿Y que tipo de chica necesito según tu?- dije enfadado, elevando un poco el tono de voz. 
-No sé... Alguien como... como...
-¿Cómo tú acaso?- Me miró incrédula, no se esperaba que le saltara de esa manera. Se había quedado completamente descolocada ante aquello y no sabía qué decir.- Mira Teresa, no quiero problemas contigo. No creo que tengamos que volvernos enemigos por algo así. Porque no me dirás que estás celosa... ¿O si?

Tampoco contestó esta vez. Me miró a los ojos pero pronto agachó la mirada. Luego simplemente se dio media vuelta y se fue por donde había venido. Esto era de locos. ¿Qué es lo que le pasa ahora? Al fin y al cabo los dos habíamos querido dejar lo nuestro y quedar como amigos.... esto no tenía ningún sentido...
Mientras seguía intentando olvidar lo que había pasado me puse a mirar las fotos que había en mi móvil. 
Había un montón de carpetas diferentes, algunas con fotos de Martina. Martina de bebé, Martina de pequeña, Martina en sus cumpleaños... Mi hermana siempre fue "la mujer de mi vida" junto a mi  madre y mi abuela claro. En la carpeta más reciente había fotos de Malú y mías, pero sobre todo de Malú. Allí tenía fotos de ella jugando con sus perras, durmiendo, tomando café... Si fuera por mi la fotografiaría a cada momento del día, aunque solo por dejar un recuerdo físico, porque creerme que no es fácil de olvidar cada minuto que paso a su lado... 
Un whats app hizo que dejara de ver fotos. Creí que sería de mi hermana para mandarme alguna foto de Grecia o contarme como le iba todo pero no, para mi grata sorpresa era de Malú. 
"Esta tarde te tengo  una sorpresa."- Ponía junto al emoticono del monito que se tapa los ojos. 
"¿Sorpresa? ¿A qué hora vienes?"-Le respondí al momento
"No soy yo bobo. A las 5 en el bar de Esteban ¿te apetece?"- Que si me apetece dice... Tenía más ganas de verla que de seguir respirando. 
"Allí te espero. Te quiero."
Y tras ese mensaje miré la hora sin esperar. 
Eran las cuatro. Tan solo faltaba una hora para que ella viniera y yo estaba de los nervios por saber qué era esa sorpresa que me tenía preparada. Me picaba la curiosidad. Mucho. Demasiado. 
Seguía mirando mi móvil pero de repente dejé de verlo. Alguien me tapaba los ojos por detrás. Me puse nervioso aunque reconocí sus manos a la perfección. No me preguntéis como las distingo sin mirar, simplemente lo se. Quité sus manos de mi cara y me giré hacia ella. Sonreímos. Estaba realmente camuflada para que nadie la reconociera. Siempre me hacía gracia verla así, estaba super graciosa. Me acerqué para besarla pero no me dejó. 

-Aquí no cielo, pueden reconocerme y... 
-Si, si, lo se...- dije agachando la cabeza.- Bueno ¿dónde está mi sorpresa?
-Me ha ido bien el día, gracias.- dijo irónica
-A ver señorita ¿qué ha hecho hoy?- dije gracioso
-Pues he hecho dos entrevistas, una para una revista y la otra grabada para un programa de televisión. También he estado en la discográfica reunida con los jefes y eso... ¿Tú que has hecho? 
-Aburrirme... Me he aburrido, como cada día desde que Martina se fue y tu tienes que trabajar. Solo estuve en la cafetería de la amiga de Martina, canté un par de canciones y vine a ayudar a Esteban... Pero no me necesitaba. Y al ver que no tenía nada que hacer ni ganas de nada me vine a comer aquí. 
-¿Has comido bien al menos? 
-Si, macarrones con tomate. Estaban buenos. Aunque casi se me atragantan...- dije al recordar la escena con Teresa
-¿Y eso? ¿Es que ya no sabes comer?- dijo entre risas
-Ha estado Teresa aquí. Hemos estado hablando y bueno...- reí. Entonces noté como su cara cambió al momento. Eso no le había sentado del todo bien por lo que me di cuenta de que había metido la pata.- No te enfades Malú, no ha pasado nada. Lo menos que quiero es que te siente mal esta tontería... 
-No, no, no pasa nada. Solo me has cogido desprevenida.- sonrió. Tenía unas enormes ganas de besarla en aquel momento. Era algo que necesitaba, porque ya hacía tiempo que no sentía sus labios junto a los míos, pero no podía.- Bueno ¿quieres ver ya tu sorpresa? 
-Demasiado estábamos tardando.- dije emocionado.
-Entonces ponte esto.- Me dijo sonriendo mientras me tendía un pañuelo, supongo que para ponérmelo en los ojos. 
-Pero... No jo, yo es que quiero...
-Dani, venga.- Por mucho que insistiera en no ponérmela, ella insistiría en que debía hacerlo. Y pues, ya os imagináis quien gana...- Anda, trae.- Dijo atándome el pañuelo, demasiado fuerte, la verdad.
-Que bruta eres María Lucía.- reí
-Te quejas por todo, de verdad... ¿Ves algo? 
-No, estoy completamente ciego.- dije sonriendo. Y era verdad, no se veía absolutamente nada. Miedo me daba llevarme todo por delante...- Más te vale ser buena conductora eh.

Bajé de la banqueta con cuidado, cogió mi mano y me fue llevando hacia no sé donde. Cada vez me tenía más curiosidad por saber cual era mi sorpresa. Que ganas... 

domingo, 4 de mayo de 2014

- 17 - EN LAS SONRISAS DE OTRA GENTE ME SONRÍES TU

-¿Qué favor Martina? 
-Pues... verás... Este restaurante es de los padres de una amiga mía. Me han contado que quieren introducir una serie de actuaciones para ver como funcionan y les hablé de ti.
-No, no, no y no  Martina. No vayas por ahí porque no. 
-Por favor Dani, venga. ¿Qué problema hay? Tocas genial, solo necesitas a alguien que cante contigo, o atreverte tu a cantar y listo. 
-Martina ¿no te acuerdas que yo ya acepté un trabajo? ¿Cuántos más necesito? 
-¡Por favor! No va a ser siempre, además es todo lo mismo... ¿Tanto te cuesta hacerlo un par de días a la semana? Venga jo, hazlo por mi. 
-En estos momentos te odio.
-Graaaaaacias.- me dio un gran abrazo.- Por cierto, que tu primera actuación es en diez minutos.- rió
-¿Qué? ¿Cómo que en diez minutos? ¿Pero tu estás tonta?

No entendía a mi hermana.  Tenía unas ganas enormes de matarla. Me cogió del brazo y tiró de mi hasta el escenario. Me presentó y ya no había escapatoria. Ahora solo me quedaba tocar si o si. Vaya líos en los que me mete esta... Antes de que se fuera tiré de su brazo y le atraje hacia a mi.

-No, no, tu no te vas. Alguien tiene que cantar ¿no crees?- Me miró con cara de susto y sonreí
-Odio tus venganzas Dani...- resopló
-Lo sé guapa.- sonreí

Como no le quedó más remedio dejó de protestar. Discutimos un momento sobre qué canción cantar y finalmente nos decidimos por "Quien" de Pablo Alborán. Le había dicho que tocáramos la de "Vuelvo a Verte"  pero no quiso porque Malú estaba allí y claro, ya me entendéis. 
Empecé tocando las primeras notas. No recordaba muy bien como era pero confiaba en que mi instinto me guiara por buen camino. Sino, en fin, hacer una versión un poco más mía tampoco iba a estar mal. Mientras tocaba y Martina cantaba miré a las mesas y Malú sonreía sin cesar. Estaba la mar de graciosa toda camuflada para que nadie la reconociera y con esa sonrisa de oreja a oreja que me encantaba.
Lo cierto es que Martina y yo no hacíamos tan mal dueto. Eso es lo bueno de ser hermanos, que nos compaginamos bien. 
La actuación acabó divertida. Con muchos aplausos por parte de la gente que había, que al parecer les habíamos gustado bastante. Cuando bajamos y volvimos a nuestra mesa Malú nos felicitó a los dos. Nos dijo que éramos muy buenos en esto y que era una pena que no nos dedicáramos a ello profesionalmente y juntos. No le dimos más importancia al tema y nos tocaba pensar qué hacíamos ahora.

-Dani, ¿te vienes y pasamos la tarde en mi casa?
-Claro cariño.- sonreí.- ¿Tu que harás Martinita? 
-Pues, había pensado en ir a casa de Aurora. Creo que me quedaré a dormir allí, si te parece bien claro. 
-Si, si, sin problema. Para lo que quieras llámame eh.- En esto que le hablaba iba levantándome y dejando dinero para pagar la cuenta. 
-Vale hermanito.- me dio un beso en la mejilla y Malú y yo salimos del lugar. 
-Malú, voy a pasar por casa un momento. Vas yendo y nos vemos ahora ¿vale? 
-Que va tonto, te acompaño.
-Que no boba, de verdad. Ve yendo y ponte cómoda. Busca una peli o algo así la vemos, va.- El caso es que había pensado en darle una pequeña sorpresa a Malú, pero no podía hacerlo si ella venía conmigo, con lo cual necesitaba que ella se fuera a su casa. 
-Bueeeeno, pues nos vemos en mi casa. ¡Pero no tardes eh!.- me advirtió graciosa. 

Miré a los lados y cuando creí que nadie miraba corrí cogiendo su mano hasta una esquina algo más alejada y besé sus labios. Le di las llaves de mi coche y me quedé viendo como se alejaba. Me encantaba verla caminar... bueno, en realidad me encantaba verla, me encantaba toda ella en general. 
Fui casi corriendo hacia mi casa. Esa cafetería nueva que había escogido mi hermana me quedaba algo lejos pero llegué corriendo en unos diez minutos. Tenía que encontrar un par de cosas que necesitaba para la sorpresa que le daría a Malú, cambiarme y ya de paso coger algo de ropa para cambiarme mañana. 
No me fue nada fácil encontrar lo que necesitaba para la sorpresa. Tuve que llamar a mi hermana y a duras penas vino a ayudarme. Le conté lo que quería hacer y le pareció una muy buena idea, así que si a ella le gustaba a Malú le encantaría (o eso esperaba yo).
Cuando ya lo tuve todo preparado tenía que guardarlo en algún sitio donde no se rompiera ni lo viera ella, porque como se le ocurriera ver lo que había traído, adiós sorpresa. 
Cogí una mochila que tenía varios bolsillos. Algunos de los cuales estaban escondidos dentro del forro, era perfecto. Guardé la sorpresa en el bolsillo más grande escondido en el forro y para que no se viese acomodé mi ropa de una forma en específico. Llevé dos vaqueros y dos camisetas para que hicieran más bulto y camuflase mejor el regalo. Ahora si, estaba listo. 
De camino a su casa había una floristería. Me tentó y no sabéis como ir a comprarle un ramo de rosas blancas, o aunque solo fuera una flor. Pero ¿cómo hacía para ocultarlo para darle la sorpresa al completo? Esto iba a resultar difícil debido a mi torpeza natural, pero esperaba que saliera bien. De todas formas no le compré el ramo, se me había ocurrido ya otra cosa. 
Cuando llegué a su casa me esperaba de lo más natural. Tenía puesta una camiseta ancha y por lo que pude notar solo la ropa interior que la cubría esta. Es increíble, esta mujer estaba preciosa se pusiera lo que se pusiera. Se había hecho un moño despeinado que dejaba ver su cuello, ese que tanto me apetecía morder. 

-Has tardado eh.- dijo cruzándose de brazos y quedándose parada frente a la puerta. 
-Me ha costado elegir la ropa. Quería estar guapo para mi princesa, ya sabes, a su altura.- Le guiñé un ojo y me acerqué a ella, entrelazando mis brazos por su cintura y levantando un poco sus pies del suelo mientras la besaba con dulzura. Sin bajarla pasamos dentro, cerré la puerta con el pie y me dirigí al sofá.- ¿Has pensado que película quieres ver? 
-Si, lo he pensado.- sonrió
-¿Y bien?
-¿Acaso pensabas ver algo?
-Si.
-¿Ah si? 
-Si, pensaba verte a ti, tus labios, tus imponentes ojos...
-Calla bobo. ¿Qué peli quieres que veamos entonces? 
-A ver, enciende la tele.- dije mientras cogía sus piernas y las ponía sobre las mías.
-¿Canal? 
-Cierra los ojos y dale a un botón.
-Listo.- y no se a cual botón le dio, porque ese canal no se veía
-Pues ese canal es el que vamos a ver.
-¿Ese? Pero si no hay nada Dani... ¿Que pretendes?
-¿Es broma, no? A ver, Malú, cariño... ¿Qué más da qué canal pongas, si no lo vas a ver?

Sonrió pícaramente y después yo. Me hacerqué más a ella y juntamos nuestros labios una vez más. Sentí, otra vez, como se me olvidaba todo. Como de repente, de un segundo a otro solo existíamos ella y yo y el sofá del que no tardaríamos en caernos. 
Poco a poco y con dificultad fuimos trasladándonos a la habitación, sin dejar de besarnos. Y digo con dificultad porque subir las escaleras sin mirar era tarea difícil. La cogí en brazos, de manera que pudo entrelazar sus piernas en mi espalda y subir fue más fácil. Llegamos a su cama y nuevamente era como un vacío inmenso. Solo ella y yo, como levitando en un espacio que ni color tenía. Todo fruto de mi imaginación, fruto de que tocaba el cielo con mis manos con el mero roce de su piel. 

Me desperté temprano, sobre las nueve. Miré hacia su lado y me dieron ganas de empezar un recorrido de besos por toda su piel pero no, había llegado la hora de la sorpresa. Cogí mi mochila y la saqué de ella. La puse con micho cuidado sobre la almohada y bajé las escaleras intentando no hacer ruido. Me puse la ropa del día anterior, que había quedado esparcida por el salón y me fui corriendo a la floristería. Llegué en menos de cinco minutos y tuve suerte de que estuviera abierta. Compré un ramo de 20 rosas blancas (porque aunque no lo hubiera dicho, el día que la conocí era día 20 de Junio) y otra vez me fui corriendo, esta vez con más cuidado, hacia su casa. Me puse en la pared de su habitación, cogí mi móvil y escribí "Buenos días princesa" y se lo envié por whats app. En segundos su móvil sonó y a regañadientes, muy dormida, lo cogió con los ojos cerrados. Leyó mi mensaje y se levantó de golpe, pero al verme en la puerta sonrió. Le di el ramo y besé sus labios.

-Buenos días amor.- me dijo con su voz de dormida, que me parecía más adorable aún. Le hice un gesto con la mirada para que mirara mi almohada y vio el regalo allí, envuelto por supuesto. Lo abrió con entusiasmo y sus ojos no tardaron en inundarse.- Eres genial Dani.- dijo poniendo su mano en mi nuca y besándome con pasión, pasión que me hacía delirar. 

La sorpresa consistía en un marco, con las fotos que nos habían quitado los periodistas de la revista. Junto al marco una nota que ponía: "Tus miedos, mis miedos, tu vida, la mía. Gracias por llegar a mi vida y ponerla patas arriba. Te quiero."

Este mismo día llegué a una reflexión: ¿Es amor o será obsesión? ¿Hace la gente enamorada locuras por la persona a la que ama? ¿O es la obsesión la que nos lleva a hacer ciertas cosas que ni se los planteara? Por eso repito ¿amor u obsesión? Eso si, si es amor que dure siempre, aunque a su lado siempre puede ser un minuto, o un segundo, quien sabe...


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Hoy tengo que agradecer a una persona que me ha ayudado en este capi. La he conocido hace dos días, literalmente, pero es una chica majísima que desde luego vale la pena conocer. Millones de gracias, Paulita. (@PauspearsMLSB) [ Ya de paso leed su novela, que escribe realmente genial: melendimalu.blogspot.com.es/ ]

viernes, 2 de mayo de 2014

- 16 - SE DISIPÓ LA OSCURIDAD EN MI INTERIOR

-Anda, ya era hora eh- sonrió y vino a abrazarme.- ¿Vas a volver a irte? 
-No, Malú vendrá a dormir luego.- le dije mientras me sentaba a su lado
-Genial- sonrió. Hizo una pausa pero pronto siguió hablando.- ¿Me cuentas ya lo que pasó de verdad en Cantabria? 
-¿Cómo? ¿Qué dices Martina? 
-A ver Dani, no soy estúpida. ¿Pretendes que me crea eso? ¿De verdad? Sé que no estuviste realmente con Gonzalo... ¿Qué pasó?- Cada vez odiaba más que mi hermana fuera tan lista. No soportaba esto, no quería contárselo, no...
-Lo siento... de verdad.- suspiré- No quiero hablar de ese tema...
-Dani, sea lo que sea quiero saberlo. ¿Tan malo es lo que has hecho para no querer contármelo?- Con mi cara le di la razón. Para mi era algo horrible aunque seguramente ella se esperaba algo peor.- Por favor... dime que no has estado con otra chica... Por favor Dani...
-¿Eh? ¿Qué dices Martina? ¿En serio me crees capaz de engañar a Malú? No vuelvas a decir eso ¿estamos? 
-¿Entonces? ¿Qué puede ser peor que eso? 
-¿De verdad quieres saberlo? 
-Si.- Me contestó seca, cortante. Enfadada antes de decirle nada. 
-Cuando Malú se fue salí a despejarme y bebí un par de copas. No me acuerdo de nada. Solo se que me desperté en el jardín del hotel, junto a un par de botellas.- Bajé la cabeza avergonzado. No quería ni ver la cara de mi hermana. 
-Está bien.- Esto me había desconcertado. ¿Acaso no estaba enfadada? 
-¿No estás enfadada? 
-Me molesta porque sabes perfectamente el problema que tienes con la bebida, Dani. Pero yo pensé que era algo peor, no sé, que habías estado con otra o cualquier otra cosa. Me alivia saber que no es así.- Me había dejado completamente descolocado con su respuesta.- ¿No piensas decírselo a Malú? 
-No creo que sea algo que importe... Al fin y al cabo no le he fallado ¿no? Creo que es mejor para los dos que no lo sepa, no quiero que las cosas entre nosotros cambien cuando nos acabamos de reconciliar. 
-Te entiendo perfectamente. Eso lo apoyo.- reímos
-Si, bueno, ahora te toca a ti.
-¿A mi? ¿Qué quieres decir? 
-Eso, que tienes que explicarme algunas cosas ¿no crees? 
-No te sigo.- rió
-La revista, Martina. Me enteré por Teresa justo antes de irnos a Cantabria. 
-Ah, eso...- Se la notaba nerviosa, no sabía que decirme.- Conocí a la hija del jefe y ella me enseñó lo genial que era trabajar allí. Me dijeron que con una semana en prácticas verían si servía o no y al pasar esa semana me cogieron. No les importó que aún estuviera en el instituto. De echo me amoldaron el horario para que pudiera compaginar las clases y el trabajo. Todo fue genial. Me encanta trabajar allí... Yo me encargo de muchas cosas. Antes era becaria, llevaba cafés, hacía fotocopias y recados... Pero ahora soy periodista en prácticas. Entrevisto a adolescentes, a veces también voy a radios pequeñas, promociono empresas y ayudo a redactar una parte de la columna de actualidad. Lo que más me gusta es cuando los periodistas se llevan a los becarios a hacer las entrevistas importantes. Me encanta que me lleven a conocer famosos y gente importante, son experiencias increíbles... No te enfades Dani, se que tendría que habértelo contado pero no sabía si te iba a parecer bien o no... lo siento.
-No pasa nada enana. Si a ti te gusta, adelante. Si que es cierto que me hubiera gustado enterarme antes pero de todas formas solo quiero lo mejor para ti, con lo cual todo lo que hagas siempre que te haga feliz a ti está bien.- Acabé este mini-discursito sonriendo y me abrazó con fuerza. Hay que ver como quiero yo a esta niña...

Después de un rato entre risas y viendo la tele acompañados de palomitas sonó el timbre. Fui rápido a abrir la puerta y la vi frente a mi con una sonrisa preciosa en los labios. Besé sus labios con dulzura y la arrastré hasta entrar en el piso. 

-Martina ¿por casualidad no tendrás planes esta noche o algo?- bromeé con gracia
-Lo siento chicos, hoy estaré toda la noche aquí.- rió
-¿Y si vamos a mi estudio?- le susurré a Malú en el oído
-Me parece genial.- me contestó de la misma forma. 
-Martinita, salimos ¿vale? Mañana por la mañana te llamo y quedamos para desayunar.
-Esperaré esa llamada hermanito.- sonrió y me besó en la mejilla. 

Fui a mi habitación y cogí ropa de recambio para mañana y como Malú llevaba un bolso gigante con la suya también la metí allí.
Salimos, cogimos mi coche y nos fuimos al estudio. Cuando llegamos lo único que quería era que no se acabara el día. Quería tenerla entre mis brazos eternamente, para siempre. 

-Dani... ¿Nos cantamos algo?- dijo poniendo morritos y una carita a la que no era capaz de resistirme. Aún así negué con la cabeza pero ella insistía cada vez más. Besaba mis labios con pasión, sin prisa. Acarició mi espalda levantando mi camiseta a la vez que iba acercándome al piano.- Siéntate.- dijo en un susurro. ¿Y quien le dice que no? Me senté sin más y ella sobre mi. 
-Así va a ser difícil tocar eh.- bromeé
-Calla bobo.- rió

Y al final, ni me cantó, ni le toqué (el piano, mal pensados). Simplemente nos dedicamos a querernos un poquito, que ya tocaba reconciliación como Dios manda... 
Los besos se trasladaron a la pequeña cama que había en el estudio. Por el camino íbamos deshaciéndonos poco a poco de la ropa del otro acompañados de besos y más besos. Atacó mi cuello sin piedad, a lo que no me pude resistir y la cogí hasta que enredó sus piernas en mi espalda. Cuando llegamos a la cama recorrí cada centímetro de su piel con mis manos al igual que ella. Besé su cuello y marqué el camino hasta sus labios, una y otra vez...

Un despertar más a su lado. La calma después de la tempestad. Esta vez no me despertó el sol, más que nada porque en el estudio solo había una pequeña ventana donde estaba el piano. Aún así se veía claridad porque al ser tan pequeño el lugar toda la luz natural llegaba a toda la estancia aunque solo hubiera una ventana. Me giré a mi izquierda y la vi de espaldas a mi, tentándome a acariciar sus tatuajes y su suave piel. Recorrí con mis dedos cada uno de ellos, tanto el de la nuca como el de la parte inferior de la espalda. No quería despertarla, pero me tentaba. 
Extendí mi mano hasta coger el móvil para ver la hora. Tenía cuatro llamadas perdidas de mi hermana así que conecté los datos y vi que también me había enviado unos cuantos whats app's.
"Yo desayuno pronto, no a la hora de comer". Eso fue uno de los mensajes de Martina que más gracia me hizo. Y normal, ya eran las once de la mañana y Malú y yo seguíamos en la cama. No pude evitar sonreír al recordar esa noche, fue tan... ¿inolvidable? 
Ahora me tocaba despertar a Malú para vestirnos e ir a desayunar con Martina. Besé su hombro, bajando por su brazo hasta que abrió sus ojos y me iluminó con una preciosa sonrisa mañanera. 

-Buenos días preciosa.- le dije, ahora si aproximándome en sus labios
-Buenos días cariño.- sonrió
-¿Qué tal has dormido? 
-Genial ¿y tu?
-Bueno... Lo mejor es despertar y verte aquí.- Sonreí y volví a pararme en sus labios. Lo que menos me apetecía era salir de aquella cama, la verdad.- Me ha llamado mi hermana para ir a desayunar ¿te apetece o nos quedamos?- Pensé que iba a decir que nos quedáramos. Era justo lo que yo quería, pero no tuve esa suerte. 
-¡Claro! Venga, vamos.- Le levantó enérgicamente y se vistió. Me dio mi ropa de su gigante bolso y cuando ya estuvimos listos salimos a por mi coche. Llamé a mi hermana para preguntarle donde quedábamos. Me dio el nombre de la cafetería y allí nos dirigimos. Me pareció raro, si os digo la verdad, que no hubiera querido ir a la cafetería de Esteban donde siempre íbamos. Era extraño en mi hermana ya que se llevaba genial con Esteban... Aún así lo dejé estar. 
Cuando llegamos me quedé asombrado con el sitio. Tenía un escenario bastante grande. Era muy amplio y... Como os lo digo... Tenía mucho rollo. 
Vi a mi hermana sentada cerca del escenario y fuimos hacia ella. 

-¿Y este sitio? No habíamos venido nunca.- dije sorprendido
-Lo sé, es nuevo.- sonrió- Te he traído aquí por una razón en concreto, la verdad.- Esto era demasiado sospechoso y yo no era capaz de descifrar lo que me decía mi hermana. 
-Explícate mejor, Martina.- reímos
-Tengo que pedirte un gran favor, Dani...