domingo, 24 de agosto de 2014

- 2 - HE SALIDO A CAMINAR POR FIN... Y AHORA NADIE ME ACOMPAÑA

Los días en Cantabria pasaban, pero me era indiferente puesto que aquella llamada que tanto había esperado no parecía tener ganas de llegar. Mi primo me había dejado su pequeño apartamento mientras el estudiaba en Valencia, cosa que le agradecí porque tampoco tenía dinero para un hotel ni para alquilar un piso, y al resto de mi familia mejor dejarla donde está.
Casi no comía, me pasaba los días en la cama, como un depresivo sin terapia. Me daba pena a mi mismo. 
Cada vez que llamaba mi hermana intentaba disimular que todo iba bien. Le dije que estaba en Cantabria porque nuestro primo me necesitaba unos días. No era capaz de decirle la verdadera razón y eso me dolía muchísimo tratándose de mi hermana. 
Cogí el ordenador y busqué su twitter. Volvía a empezar con los conciertos en una semana y el primer sitio cerca de aquí era Barcelona, dentro de 10 días. Automáticamente mi cabeza dijo '¿Y por qué no?' 
No me lo pensé, porque sabía que si pensaba demasiado me acabaría arrepintiendo. Entré en la página de venta de entradas y cogí una en asiento reservado, más bien alejado para que, en caso de que se diera cuenta de mi presencia fuera más bien tarde. 
Tenía muchísimas ganas de verla en un concierto así. Siempre me había encantado escucharla cantar, pero no hay ni punto de comparación a como lo hace durante un concierto. Lo deja todo allí, y eso se nota. 
Cuando ya tuve mi entrada fui a comprar un coche. Tuve suerte de que un amigo mío me lo podía dejar bastante barato y eso me iba a compensar. 

Estaba feliz. Feliz porque la iba a ver en tan solo 10 días dejándose la piel en aquel escenario. Porque la iba a ver sonreír como tanto me gustaba, con esa sonrisa que iluminaba mis días como ninguna otra había hecho jamás. Tenía tanta ilusión de verla como el primer día, como si toda mi vida la controlara ella por completo. Es increíble como en apenas horas después de que se fuera del hotel, ya la echaba de menos. Ya sentía que la había perdido y las consecuencias de aquello era que yo me iba, pero mi vida entera se quedaba allí, a su lado. En aquel momento me di cuenta de lo muchísimo que la necesitaba. Y puede que ahora se haya acabado, o que al verme todo se solucione, pero yo solo con ver su cara en esas pantallas enormes, sus preciosos ojos y su brillante sonrisa dedicada a su público, solo con eso ya soy inmensamente feliz. 

Uno a uno los días pasaban. Cada cual más lento que el anterior. Me di cuenta de que los días pasaban sin que les prestara atención. Que daba igual todo, solo quería que esos 10 días se pasaran volando. Me veía allí, en el Palau Sant Jordi junto a miles de personas, admirándola simplemente a ella. ¿Era mucho pedir que el tiempo pasara rápido? 

Decidí ir a dar un paseo, para aprovechar un poco mejor el día. Dicen que cuando lo pasas bien, el tiempo pasa más rápido. Pues era el momento de ponerlo en práctica. 
Llegué a un parque, muy cerca del piso de mi primo y allí vi a alguien que me resultaba muy familiar. Pensé un momento. Largo y liso pelo negro, ropa sencilla... No conseguí ver sus ojos, ya que los ocultaban unas enormes gafas, pero estaba seguro, ¡era Sara! Me acerqué a ella sin parecer un psicópata, por miedo a que no se acordara de mi. 

-Perdona... ¿Sara?- coloqué la mano sobre su hombro cuidadosamente, lo menos que quería era asustarla
-Si, soy yo. ¿Y tu eres...?- se giró lentamente hasta que por fin se paró delante de mi- ¿Dani? ¿Eres tu?
-Si- sonreí
-¡Que sorpresa!- nos abrazamos con fuerza y le di dos besos
-¿Qué haces aquí?- pregunté curioso?
-Bueno... digamos que las cosas en Murcia se complicaron un poco... Necesitaba salir de allí...
-¿Ha pasado algo?- asintió mientras se bajaba las gafas lentamente hasta que conseguí ver su ojo. Estaba hinchado, casi ensangrentado, era un golpe reciente.- ¿Y esto? ¿Ha sido...?
-Si, ha sido el.- dijo secándose al instante una lágrima que estaba a punto de resbalar por su mejilla- No es la primera vez que lo hace... pero fue la gota que colmó el vaso. 
-¿Sabe que estás aquí?
-No, pero no tardará mucho en averiguarlo... Llegué ayer, pero supongo que tendré que irme en un par de días antes de que decida venir a buscarme...- la envolví entre mis brazos tan fuerte como pude. Aquello me había llegado a lo más profundo de mi ser. Supongo que enterarte de que alguien que conoces tiene que pasar por semejante situación te hace darle muchas vueltas a todo, te hace empatizar mucho más de lo normal, y aquello había conseguido que la impotencia por no poder hacer gran cosa por ella, me llevara a querer protegerla por encima de todo. 
-Estaré aquí para lo que necesites Sara. Vendrás conmigo a Madrid, puedes vivir en mi piso. No creo que allí te encuentre. 
-Te lo agradezco de verdad Dani, pero no quiero que tengas que cargar conmigo... Estaré bien.- fingió una sonrisa


Intenté convencerla pero no había manera. No quería venir conmigo, pero yo no podía dejarla allí. Ni siquiera me había puesto a pensar en que pensaría Malú cuando me viera aparecer con ella, pero desde luego no lo pasaría por alto seguro...
Aún así lo esencial era mantener a Sara lo más lejos posible de su ex-novio. No me perdonaría que le hicieran daño estando yo con ella. No me preguntéis por qué, pero con Sara... la verdad es que sentía un vínculo especial, muy especial.
Después de hora sy horas intentando convencerla por fin aceptó. Vendría conmigo al concierto de Barcelona y luego a Madrid. Viviría en mi estudio hasta que pudiera alquilar un piso en condiciones y luego quedaríamos cada fin de semana a tomar café. Ya lo habíamos planeado todo, hasta el más mínimo detalle. Parecíamos una de esas parejas de adolescentes que se prometen un para siempre, que planean su vida juntos aún sin saber si llegarán al año de relación. Pero supongo que eso es lo que hace especial la relación ¿no? La ilusión, la verdadera ilusión por que todo salga bien. Si se pierde eso, se pierde todo. 
Aunque también es verdad que Sara y yo no éramos pareja. Yo ni siquiera le había contado que mi chica era Malú. Era imposible que lo que hoy teníamos algún día se convirtiera en relación, ¿o me equivoco? No sé, pero desde luego si algo aprendí es que hay que tomarse la vida con calma y disfrutar de cada momento como si del último se tratara. Quizás así, prestándole más atención a los detalles igual conseguía ser un poquito más feliz ¿no? No sé, solo sé que mi única felicidad es ella, y ahora mismo no la tengo conmigo. Ahora mismo esa felicidad ha de estar en un coche, de gira con su equipo para repartir mi felicidad con miles de personas. Pero lo que más me intrigaba solo era una cosa... ¿me echará de menos?



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Bueno, para los que no os acordéis de Sara, os dejo aquí el capítulo 14, donde hizo su primera aparición. Espero que os haya gustado, mil gracias! 
http://novelaaprendizmalu.blogspot.com.es/2014/04/14-no-me-acostumbro-sin-ti-yo-no-se.html

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