viernes, 11 de julio de 2014

- 31 - ¿POR QUÉ SERÁ QUE COMPLICAMOS TODO?

Llegaba la noche en México y el cansancio me podía. No sabía donde estaba, ni tampoco como volver al hotel. Estaba perdido en una ciudad que no conocía, intentando, de manera imposible por cierto, quitarme de la cabeza todo lo que estaba pasando con Malú. 
Cogí mi móvil para llamarla, a ver si no estaba ocupada y me cogía el teléfono pero la suerte seguía sin estar de mi parte. Esta vez mi móvil estaba sin batería. 
Decidí volver al hotel, entre otras cosas por si ella ya había llegado. Las ganas de verla, quitando todo lo demás me podían demasiado. 
Le pregunté a una señora que encontré en un banco y me dijo por donde tenía que ir.
Me sorprendió sobre todo la simpatía de la gente, el echo de que sin conocerte de nada hablen contigo y sin ser bordes en absoluto. Eso me encantó. 
Llegué al hotel pasada una media hora. Casi media noche y en la calle hacía un frío poco normal. 
Subí a la habitación pero cuando estaba a punto de entrar frené en seco. Los escalofríos empezaron a invadirme y no hacía otra cosa que temblar. Mi intuición me decía que algo iba a pasar, pero no sabía el que. 
Decidí esperar un par de minutos y finalmente entré. 
Nada más abrí la puerta escuché ruido en la habitación. Iba de un lado a otro sin parar y no parecía importarle que acabara de llegar.
Me acerqué a ella pero ni siquiera me miró. Algo pasaba.

-Por si no lo sabes estoy aquí.- dije serio cruzándome de brazos frente a ella.
-Lo se, ya te vi.- comprendí que algo no iba bien porque su tono no era el mismo de siempre.- Ya hablaremos, ahora tengo que irme. 
-No, Malú, no. Quiero que me digas que es lo que pasa. Por qué ya no estás nunca desde ayer, que te fuiste por la noche con alguien y no te dignaste a volver, ni a llamarme. Quiero saber quien es y por qué narices no me lo dices. Necesito saber que es lo que pasa. 
-Tengo que irme, en serio.- la miré varias veces y me preocupé aún más. Llevaba un vestido ceñido, negro y con la espalda descubierta. La cogí del brazo y la frené para que no saliera por la puerta.- Daniel, suéltame. 
-No hasta que no me digas que es lo que pasa. 
-¿Y si no te lo digo?- hubo un silencio incómodo, que hizo que los escalofríos volvieran a invadirme
-Si no me lo dices me voy. 
-¿Y crees que si te lo digo lo soportarás?
-¿Acaso es tu novio de repuesto o como va la cosa?
-Es mi ex.- me quedé helado. No me esperaba aquello para nada. Y que no me lo hubiera dicho antes me hacía pensar demasiado. 
-¿Que quieres que piense si me lo ocultas y me lo dices cuando tengo que preguntártelo? 
-Lo siento Dani... Pensé que no me dejarías quedar con el... Vino ayer después de muchos años sin verlo y quise pasar algo de tiempo con el, saber como estaba, de su familia... 
-Yo no soy quien para prohibirte que veas a nadie Malú. Tampoco soy de esos. Pero ocultándome estas cosas lo haces peor. ¿Tu sabes lo mal que lo estoy pasando por ir a ciegas? ¿Al no saber si es que te pasó algo o qué? 
-Te repito que lo siento, pero no pensé que fuera importante decírtelo.
-Ah, osea que si mañana viniera una de mis ex y yo me fuera con ella sin decirte nada y pasara literalmente de ti te daría igual ¿no? Es que como no es importante igual no te importa que lo haga de vez en cuando. 
-Te estás pasando.- dijo levantando la voz
-¿Encima es culpa mía? 
-¡Si quieres es mía!- la cosa empezaba a enturbiarse y los dos estábamos a punto de perder los papeles. O, bueno, creo que fui yo quien los perdió
-Pues ¿sabes? Tienes toda la razón. La culpa es mía por haber venido. Pero tranquila, puedes salir con tu ex cuando quieras, que yo no voy a estar para verlo. 
-¿Y eso es todo? ¿Unos días aquí y te vas por esta idiotez? Eres un imbécil.- gritaba y con sus gritos y sus malas caras yo me venía abajo, pero a la vez me enfadaba más
-Si, soy un imbécil por creer que esto podía funcionar.- grité con más fuerza que antes. Se quedó callada, petrificada delante de mi y mirándome con firmeza. 
-No te quiero ver aquí cuando vuelva.- lo dijo serena, segura de lo que estaba diciendo y eso me apuñaló. 

Se fue sin más dando un portazo que una vez más me provocó un dolor demasiado insoportable. No podía moverme, estaba petrificado. No entendía como habíamos podido llegar a esto. Me dolía mucho.
Pero al fin y al cabo yo soy demasiado orgulloso. Demasiado incapaz de pedir perdón por cosas que no hago. Si, puede que me haya equivocado al no hablarlo tranquilamente con ella, pero la culpa no fue mía. 
Recogí todas mis cosas y compré un billete de avión para dentro de una hora y media. ¿Este era realmente el fin o nos quedaban esperanzas?
No lo sabía, pero tampoco estaba en mi momento más positivo ahora mismo. 
Cuando ya tenía todo listo salí del hotel y me fui al aeropuerto, aunque sabía que aún faltaba mucho parta que saliera mi avión. Tenía unas ganas insoportables de llamar a mi hermana y contárselo todo pero sabía que ahora mismo estaría ya en París, ocupada con lo suyo. 
Tuve mucho tiempo para pensar en aquella espera hasta que subí al avión. Decidí volver a Cantabria. ¿Y por qué no? Tal vez para mi era bueno volver a empezar allí. Nunca fui partidario de volver junto a la que se hacía llamar 'mi familia', pero tampoco tenía por qué irme con ellos. Tenía amigos de la infancia y personas importantes aún allí, no me quedaba nada más que perder. Además, con mi hermana lejos, volver a Madrid me servía de bien poco. Solo me iba a recordar a Malú, a nuestros momentos como pareja y eso no me convenía en absoluto. 

Ya en el avión lo primero que hice fue coger desde mi móvil un billete de tren. Desde Madrid hasta Cantabria, dentro de dos días. Ya estaba decidido. Ahora si, me tocaba dejarlo todo atrás y volver a empezar. 
Y lo único que se me venía a la cabeza era lo idiota que había sido. Lo inmaduro que me había vuelto por una simple pelea. Tendríamos que haberlo solucionado de otra manera, si. Pero ahora ya daba igual. A ella tampoco pareció importarle mucho que yo me fuera. Ella misma fue la que dijo eso de "No te quiero ver aquí cuando vuelva." Palabras que como comprenderéis se me clavaron muy, muy dentro y no me dejaban respirar.
Ahora si, a empezar de cero, sin miedos. 


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Bueno, hemos llegado ya al fin de esta primera temporada, preciosa por cierto. Y más que nada quiero agradeceros una vez más todo el apoyo recibido, la comprensión y el entusiasmo que ponéis cada día. Que sin vosotros todo esto no sería posible y de corazón, sois enormes. 
Como ya dije por twitter, la segunda temporada la empezaré a finales de Agosto o principios de Septiembre. 
Espero poder seguir haciéndolo bien y conseguir que disfrutéis de esto tanto o más que yo. 
Gracias, gracias y miles de gracias♥ 

- 30 - Y FUE LA LOCURA

Estuve esperando varias horas en la puerta de aquella emisora de radio. Hasta llegué a pensar que ya se había marchado. Estaba a punto de irme al hotel otra vez cuando escuché su voz gritar desde lo lejos. 

-¿Qué haces aquí?- me quedé callado, parado en el mismo sitio donde me encontraba y sin moverme. Se acercó a mi y me miró fijamente.- Dani ¿qué haces?
-Lo siento.
-¿Qué?
-Que lo siento. Fui un estúpido. De verdad Malú, perdona. Estaba cansado y no pensé en lo que decía... 
-Tranquilo cariño... Debí entender que necesitabas descansar, y que tampoco es necesario que tengas que venir conmigo a todas partes el primer día... Yo también lo siento. 

Miré hacia los lados vigilando que no viniera nadie y besé sus labios. Le susurré un 'te quiero' y rápidamente nos separamos cuando escuchamos unas voces que se acercaban. Acto seguido nos subimos al coche que nos llevaría a la siguiente entrevista que tenía Malú ese día.
No se como podía aguantar tanto ajetreo nada más llegar, yo que solo estaba de acompañante ya me estaba desquiciando. 
Las siguientes dos horas las pasé en una cafetería que había cerca de donde ella daría las entrevistas. Tenía dos televisadas en platós muy juntos y en el mismo edificio otra entrevista en la radio. Aquello iba para largo.  
Cuando estaba empezando a cansarme de esperar me envió un whats app para que la esperara en la puerta trasera de aquel edificio donde se encontraba. Menos mal que me había dado una tarjetita que me autorizaba a estar allí, porque los dos gorilas que había allí parados por poco no me dejan pasar... 
Tuve que esperar unos minutos más y por fin llegó. La abracé con fuerza y volvimos a subirnos al coche. Ahora si, por fin volvíamos al hotel. 

-¿Quieres que vayamos a cenar a algún sitio o pedimos la cena para que nos la traigan?- dijo en bajito, aún en el coche. 
-Pues... Mejor la pedimos ¿no? Así descansas que debes de estar agotada... Pero si quieres salir, salimos. 
-Tienes razón.- sonrió- Mejor nos quedamos en el hotel tranquilos. 

Llegamos al hotel y ella se quedó pidiendo la comida en el restaurante y mientras tanto yo subía a la habitación y preparaba las cosas. 
Poco después llegó arriba con tres o cuatro paquetes bastante grandes. 

-¿Qué es todo esto?- dije divertido
-Nuestra cena cariño, es que no me decidía y...- no pude evitar reírme con su comentario
-Bueno, venga, ya he preparado el sofá y una peli. ¿Quieres algo más?
-No cariño, nada.- me besó y nos sentamos los dos en el sofá. 

La tranquilidad no duró mucho. Seguíamos cenando cuando llamaron a la puerta. Malú se levantó a abrir y yo mientras tanto seguía a lo mío. 

-¿Qué haces aquí?-la escuché decir algo nerviosa
-Cariño ¿va todo bien?
-Si, Dani... Todo va bien.

No dijo nada más, salió de la habitación y cerró la puerta. Todo era muy extraño. Malú no solía hacer estas cosas, digo yo... Aún así, por mucho que la curiosidad por saber quien era me estaba matando por dentro decidí quedarme allí sentado, ya me lo contaría cuando entrase. 
De todas formas se hizo esperar. Estuvo fuera bastante tiempo y cuando entró simplemente me dijo "no me esperes despierto cielo, voy a ir a dar una vuelta" lo cual, como comprenderéis, hizo que me quedara completamente helado. 
Por más que quise mantener la calma no fui capaz de no enfadarme. ¿Por qué no me decía quien era? ¿Por qué salía de la habitación en lugar de entrar con aquella persona? Y sobre todo, ¿por qué se iba así de la nada?
No lo entendía, no entendía nada pero me estaba enfadando cada vez más. Me comí tanto la cabeza que me tomé una pastilla para tranquilizarme y me quedé profundamente dormido.

(...)
Al despertarme por la mañana lo primero que hice fue caminar hasta la habitación para hablar con Malú, pero al parecer la suerte no se iba a poner de mi parte. 
No había dormido en el hotel, o por el contrario había venido y se había vuelto a ir, cosa que dudo. 
Ahora no es que estuviera enfadado, sino que estaba tremendamente nervioso por si le había podido pasar algo. 
Decidí llamar a su productor y después de muchos tonos se dignó a contestarme. Lo único que me dijo fue: 'Si, ha llagado hace media hora y ya está grabando.' 
Me quedé totalmente de piedra. Me despedí del hombre y le pedí que no le avisara de mi llamada. 
Enfadado me dispuse a desayunar. Después llamé a Martina, que se iba hoy a París y sin más me fui a dar un paseo. Creí que lo mejor en ese momento sería despejarme, tomar el aire para que se me aclararan las ideas. 
Horas y horas no fueron suficientes. No paraba de darle vueltas a las cosas, pero tampoco le encontraba explicación, entonces era peor. Aunque bueno, no todo tiene una explicación, quizás solo era una persona del pasado de Malú, que de repente había llegado y ella tenía muchas ganas de verle ¿no? Puede que una antigua amiga, una prima... 
No, no, si desde luego, lo de mirarle el lado positivo a las cosas me llevaba a pensar otras que no me ayudaban en absoluto a tranquilizarme. 
Y así seguía yo, dando vueltas por una ciudad que ni siquiera conocía, pero sobre todo a mi cabeza intentando entender todo aquello. ¿Que iba a pasar después de eso?

martes, 8 de julio de 2014

- 29 - YO COMO TÚ, TÚ COMO YO

-Dani, arriba. Pierdes el avión hermanito. ¡Dani!
-Martina, por favor. Habla bajito y no saltes sobre mi cama.- le pedí a mi hermana, que estaba haciendo que mi cabeza estallara. Si, tenía una resaca que me estaba matando. 
-Eres un vago Dani. En serio, no bebiste tanto.- reía- ¡Levanta de una vez hombre!
-Dios niña ¿pero tu sabes que hora es? ¡Pero si casi me acabo de acostar!
-Lo se, lo se. Pero por si no te acuerdas tu avión sale a las seis y media. 
-Dios, el avión...- Puse mis manos sobre la cara y luego me levanté despacio.- Dime que tengo la maleta hecha, por favor...
-Si, la hicimos ayer ¿no te acuerdas?- reía sin parar. Al parecer estaba disfrutando con esto.- Malú está desayunando, vístete porque os vais ya. 
-¿Pero como va a estar desayunando a estas horas? Esta mujer quiere que le de algo.
-Oye, eres un cascarrabias ¿lo sabías? Anda, vístete ya.

Martina se fue de mi habitación y yo volví a mirar la hora, por si había mirado mal, que era un poquito probable... Pero no, eran las cinco de la mañana. Estaba de muy mal humor. Demasiado malo. Apenas habíamos llegado a casa a las tres, después de beber y no poco. Esto era un broma de las enormes. 
Cuando acabé de vestirme cogí mis maletas y salí al salón. Malú comía tostadas con una  gran sonrisa y había varias cosas que yo no entendía. La primera, ¿por qué desayunaba a las cinco de la mañana? Y la segunda, ¿por qué estaba de buen humor a estas horas? Desde luego, es de lo que no hay...

-Buenos días mi vida. ¿Como has dormido?- sonrió
-¡Cuidado Malú! ¡No te acerques mucho que igual te muerde!- gritaba mi hermana desde la cocina. 
-Pero mírala a ella que graciosa.- contesté lanzándole una mirada asesina. A Malú no le contesté, solo le sonreí y besé sus labios. 
-¿Estás listo? 
-Si.- asentí
-Bueno, pues nos vamos ya. 
-Cariño, esto... ¿El avión no sale a las seis y media? 
-Si Dani, las seis y media son dentro de media hora. 
-Pero...- volví a mirar el reloj y efectivamente, ya eran las seis. Ahí hubo una hora que no se si me dormí o me estaban vacilando, pero al parecer me la perdí. Las dos reían a carcajadas y yo no entendía nada, pero tampoco me molesté en preguntar.- Bueno... vamos.- cogimos las maletas y bajamos al coche. Malú se puso al volante y yo me quedé atrás con mi hermana. 
-¿Me vas a echar mucho de menos?- me dijo Martina con voz de niña pequeña.
-¿Yo? ¿Que dices? ¿Echar de menos a alguien que salta sobre mi cama y me grita sabiendo que tengo resaca? ¡Ni loco!
-¡Oye!- dijo a la vez que me daba un puñetazo en el hombro
-¿No te cansas de pegarme? Eres una pesada...- protesté
-Niños, no os peleeis.- soltó Malú actuando de madre, con lo que los tres empezamos a reírnos a carcajadas. 

Llegamos al aeropuerto y ya no había vuelta atrás, nos íbamos a México. 
Fuimos a embarcar y después nos sentamos en las sillas mas apartadas que encontramos. No nos podíamos olvidar que Malú era una cantante famosa y los fans solían venir hacia ella... Era un dato importante. 
Llamaron anunciando nuestro vuelo y tocaba despedirse de Martina. Esto era lo peor de todo. Yo odio las despedidas con todo mi ser y mucho más tratándose de mi hermana. 

-Prométeme que te vas a cuidar, que me vas a llamar cada día y que no harás nada malo, raro o nada en general. 
-Te lo prometo Dani.- reímos- Ahora venga, vete ya que vas a perder el avión bobo.- La abracé con fuerza y besé su mejilla. Luego Malú se despidió de ella y nos fuimos.

Cuando por fin nos sentamos en nuestros respectivos asientos quise aprovechar para leer un libro, peto Malú no lo veía de la misma manera.
Cada dos minutos suspiraba, si veía que no le hacía caso me daba dos palmadas en la pierna y si aún con eso no le prestaba atención besaba mi cuello o mordía mi oreja.
Se levantó del asiento mirándome fijamente y me hizo un gesto de que la siguiera. Se dirigió al baño. Lo primero que pensé fue 'esta mujer está loca'. Aún así sonreí pícaramente y la seguí. 
Entré al pequeño cubículo que llamaban baño y me esperaba allí, no muy lejos de la puerta como es de deducir. 
No nos dijimos nada, simplemente nos acercamos el uno al otro lo más que pudimos y juntamos nuestros labios. Poco a poco nuestra respiración se aceleraba hasta que en segundos casi dejamos de respirar por completo. 

-Oigan, ¿podrían dejarme pasar?- dijo una voz femenina detrás de la puerta. Mierda ¿y ahora qué?
-Joder Dani ¿qué hacemos?- dijo Malú en un susurro. Pensé un momento hasta que di con la solución, solo esperaba que funcionara.
-Toma, ponte mi sudadera con la capucha y sal con la cabeza agachada ¿vale?- me hizo caso y se la puso. Me besó y salió mirando al suelo.
-Disculpe.- le dije a la señora que sonreía, sin cortarse a penas.

Volví a los asientos y Malú reía sin control, con lo que no pude evitar reírme yo también.

-Empezamos con fuerza el viajecito eh.- dije gracioso
-Conmigo no te aburrirás chato.- me guiñó un ojo

Apoyó su cabeza en mi hombro y al poco rato se quedó dormida. Yo tampoco tardé mucho en hacerlo. 

(...)
Me desperté cuando anunciaban el aterrizaje. Me sentía como si un camión me hubiera atropellado. Dormir sentado no era una de las cosas que más me gustaban, la verdad. 
En cambio, a Malú parecía que eso no le había afectado en absoluto. Se la veía feliz, descansada y muy animada, me encantaba verla así. 
Bajamos del avión y ella se adelantó para que no nos vieran juntos. Como es lógico no podíamos dejar que la gente comentara sobre quien era yo y qué hacía con ella... 
Esperé un rato y fui a coger un taxi para que me llevara al hotel, que por suerte no estaba lejos. 
Cuando llegué lo único que esperaba era poder descansar un rato, coger la cama y quedarme allí por lo que quedaba de día, pero no iba a tener tanta suerte. 
Subí a la habitación y ella me esperaba sentada en la cama, sonriendo sin parar. 

-Ya verás Dani, México te va a encantar.- sonreía- Tenemos muchas cosas que hacer y si las acabamos rápido podemos ir a visitar algunos sitios. Deja tus cosas que te vienes conmigo.- hablaba rápido, casi sin respirar
-Eh, eh, pero yo quiero descansar del viaje cariño. ¿No estás cansada?
-Claro que lo estoy bobo, pero es que tengo muchas cosas que hacer... En primer lugar tengo que ir a visitar a mi productor, luego tengo un par de entrevistas y por la noche una cena. Yo no vengo aquí de vacaciones ¿sabes?
-Vale, vale, lo siento... Es solo que quería que estuviéramos un momento juntos, ya sabes... Pero vamos, que puedo esperar a que acabes de trabajar... No quiero ir contigo Malú, no pinto nada en todo eso. 
-Como quieras Dani. Si prefieres quedarte aquí solo antes que venir conmigo, hazlo. Yo me voy.

Cogió su bolso y se fue, sin más. Odiaba que se hubiera ido así, enfadada. Me sentía imbécil. Pero en parte ¿que voy a hacer yo en reuniones con su productor o en entrevistas sobre sus discos? No, realmente no pintaba nada allí. 
Aproveché para descansar un rato y lo primero que hice fue llamar a Martina para saber si todo iba bien.

-¿Si?
-Martina, soy yo.
-¿Que pasa Dani? ¿Ya me echas de menos o qué? 
-A ti siempre por desgracia.- reí- ¿Va todo bien? 
-Si hermanito, todo va bien. ¿Vas a llamarme a todas horas? Lo digo para decirles a los de la fiesta que hay en casa que bajen la música esta noche...- rió
-Que graciosa eres ¿no? Bueno, mañana te llamo antes de que cojas el avión ¿vale?
-De acuerdo bobo, cuídate.
-Y tu.

Y colgué. La verdad es que aquella conversación por corta que fuera me había venido bien. Mi hermana con nada consigue animarme, aún sin saberlo. 
Como intenté dormir y no pude decidí llamar a Malú para pedirle disculpas. Un tono, dos, tres... Pero no contestaba. Lo intenté una vez más y en esta ocasión me colgó. 
Cogí su agenda de encima de la mesa y vi que tenía previsto para hoy y las horas de cada cosa. 
Estaba a punto de entrar en una entrevista de radio así que si iba rápido me daría tiempo a llegar antes de que se fuera. 
Cogí las llaves de la habitación y una chaqueta y salí de allí. 
Para mi gran suerte había algunos taxis parados en la puerta del hotel así que no tuve que ir andando ni buscar el sitio por mi cuenta. Ahora solo quedaba que saliera de la entrevista y pudiera hablar con ella.