miércoles, 25 de junio de 2014

- 28 - VEN A MI LADO, VEN

-Pues... yo...- Notaba su indecisión a kilómetros. ¿Pero por qué no lo tenía claro?- Sí.- pero aquella respuesta me había sorprendido.
-¿Si? ¿vendrás?
-Pues claro que si Malú. Te dije que si al principio y te digo que si ahora. ¿Acaso te crees que te voy a dejar sola con tanto mexicano suelo?- sonrió pícaramente y besé sus labios.
-Me hace muchísima ilusión que vengas Dani, de verdad.
-Y a mi ir, a tu lado siempre.- me guiñó un ojo y sonreí.- Bueno ¿se lo dijiste ya a Martina?
-No, no. Díselo tu que pasa eso es tu hermana.-reímos
-Cierto, cierto... Bueno, voy a hablar con ella.
-Vale cariño.- besé sus labios y se fue a la habitación de Martina. 

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Narra Dani: 
No estaba realmente  seguro de si quería o no decirle a Martina que me iría mañana. Al fin y al cabo ella se iba en dos días ¿por qué no esperar un poco para decírselo? ¿Por qué no disfrutar de un rato juntos? Básicamente porque, bueno... Nunca había tenido que separarme tanto tiempo de mi hermana y esto me iba a costar horrores. Para mi seguía siendo una enana, y yo me veía incapaz de separarme de ella. Supongo que la quiero tanto y la protejo tanto, a sobremanera también, que aún me cuesta asimilar que vaya a estar un mes en París. 
Abrí la puerta de su habitación, despacio por si estaba durmiendo y la vi sentada junto a la ventana. Parecía estar llorando, aunque tampoco pude verla bien. Di tres golpes en la puerta y di un paso.

-¿Puedo pasar?-dije con un leve hilo de voz
-Si, si. Pasa Dani.- sonrió. Vi sus ojos, hinchados y enrojecidos pero no me atrevía a preguntar. No podía ser por el viaje, desde luego.
-Martina... ¿estás bien? 
-Lo estoy, si...- dijo, no muy convencida pero lo dejé estar
-De acuerdo... ¿Necesitas que te ayude con las maletas o...?
-Por suerte ya las he acabado.- reímos
-¿Y no necesitas que te lleve a comprar nada o algo?
-Tranquilo Dani, lo tengo todo. Pero... algo me dice que tu si necesitas decirme algo ¿no?
-Para nada mujer, solo quería saber si necesitabas ayuda... 
-Anda, no me marees y cuéntame. ¿Ha pasado algo?- Me senté a su lado y se giró hasta quedar frente a mi.
-A Malú le han cambiado la fecha del vuelo a México... A mañana. 
-¿A mañana? ¿Tendré la casa para mi sola un día entero antes de irme a París? Hermanito, no se si te das cuenta de que puedo organizar una gran fiesta a tus espaldas... Yo lo dejo caer...- reímos
-Tranquila, eres demasiado aburrida para hacer tal cosa.- me dio un puñetazo y reímos 
-Bueno, ahora dime, ¿cual es el problema?
-Pues... que yo quería estar pasado mañana cuando tu te fueras... 
-¿Te das cuenta de lo bobo que eres? A ver Dani, me voy un mes, no voy a estar años fuera de casa ¿vale? Tienes que estar tranquilo hombre, no voy a venir casada, ni embarazada, ni alcohólica ni drogadicta.- reímos. La verdad, me hizo mucha gracia la forma con lo que lo decía, tenía un desparpajo que me fascinaba. 
-Vale, vale, me queda claro.- volví a reír- Bueno, ¿y que propones que hagamos para aprovechar el tiempo antes de que me vaya?
-Pues... Podríamos ir a ese restaurante que me gusta tanto.-me guiñó un ojo- ¿Te apetece? 
-Pero... Eso por la noche ¿no?
-Claro Dani, no creo que sea recomendable cenar a las cinco de la tarde.- reí
-Si, lo se. Pero me refiero a que podríamos hacer algo ahora, antes de ir a cenar, no se. No me apetece quedarme en el sofá viendo la tele.
-¡Quieres irte por ahí y aún no tienes ni una maleta para llevar Dani! ¿Te das cuenta de lo irresponsable que eres hermanito? Siempre lo dejas todo para el último momento.- dijo mientras me miraba de pie, con los brazos cruzados frente a mi. 
-Odio que tengas razón, no sabes cuanto.- rió- En ese caso tendrás que venir conmigo al centro comercial a comprar algunas cosas. No tienes escapatoria porque sino tendré que dejarlo todo para cuando volvamos de cenar... ¿que dices? 
-Venga vale, pero solo lo hago para que no despiertes a Malú por la noche eh, que conste que es por eso. 
-De acuerdo enana.- la abracé- Prepárate que nos vamos ahora mismo eh.-  y salí de la habitación hacia donde estaba Malú.
-Cariño ¿que haces esta tarde?- le pregunté andando hacia ella. 
-Pues debería ir a hacer la maleta. ¿Tienes un plan mejor?
-Yo tengo que ir al centro comercial a comprar una maleta. Y luego tengo que venir a hacerla.- reí- ¿Te convence? 

-Mmmm... Es bastante parecido al mío ¿no crees?
-No, no lo creo... Acabarás antes que yo.- reímos- Bueno, escucha, podemos ir a hacer cada uno nuestros recados y bla, bla, bla. Todo lo que quieras, pero iré a recogerte a las diez para ir a cenar, ¿quieres? 
-Me parece una idea genial cariño.- sonrió y besé sus labios.- Bueno, entonces voy a irme ya, a ver si te gano.
-Lo dudo bastante.- volví a besarla. 

Tras un par de besos más se fue a su casa y yo me quedé recogiendo un poco el salón y la cocina. Sobre las cinco y media avisé a Martina de que ya podíamos irnos a hacer aquellos recados y nos fuimos. 
Si os soy sincero, no me disgustaba del todo eso de ir de compras. Siempre pensé que era un buen hobbie, sobretodo yendo con mi hermana porque compraba todo lo que quería en un tiempo record, con lo cual nunca me daba tiempo a aburrirme. 
Yo iba con la idea de tardar poco esta vez aunque mi hermana decía que mínimo nos llevaría unas tres horas. Y una vez más, tenía razón. Estuvimos allí horas y horas... Incluso juraría que más de tres. 
Nos recorrimos tienda tras tienda, viendo miles de cosas. En lugar de una maleta compré dos. En lugar de un par de camisetas, yo creo que renové mi armario... Y es que, creo que al fin y al cabo eso lo había heredado de mi madre, que cada vez que iba al supermercado, según ella "a comprar un par de cosas" por poco se traía el supermercado al completo. 
Y así fue, cuando supuestamente solo tenía que comprar una maleta, estuve allí más horas de las previstas y me llevé a casa el triple de lo pensado. 
Llegamos a casa poco antes de las ocho. Había quedado con Malú de recogerla a las diez y aún no tenía hecha la maleta y en definitiva, iba a contrarreloj. 
Le pedí a Martina que me ayudara a dejarlo todo preparado y gracias a ella podría terminar antes. 
Nos pasamos un rato entre carcajadas, viendo lo que meteríamos en la maleta y lo que tendría que quedarse. Y entre risas y bromas acabamos en menos de una hora, cosa que me facilitó mucho todo. 
Por fin acabamos, nos preparamos y ya estábamos listos para ir a recoger a Malú. 
Y así íbamos a pasar una última noche los tres, antes de que todo cambiara...

lunes, 23 de junio de 2014

- 27 - JUNTO A TI RECORRERÉ AL FIN LAS ESTRELLAS

-Eh Martina, ¿estás bien?- escuché su voz en mi espalda, mientras acariciaba mi hombro cariñosamente con su mano. 
-Si, estoy bien.- sonreí
-Que mal mientes- rió- Puedes contármelo enana, no voy a decirle nada a Dani si no quieres. 
-Ya pero... no, no, no voy a aburrirte con mis tonterías Malú, pero gracias. 
-Bueno pero... Un abrazo si ¿no?
-Por favor.- contesté. Me envolvió entre sus brazos, cosa que agradecí y tiró de mi brazo hasta el sofá. Nos sentamos una al lado de la otra y me miró con una tranquilizadora sonrisa. 
-¿Cómo se llama?
-¿Quien Malú? ¿De que me hablas?- reí nerviosa 
-Venga Martina, yo también tuve tu edad... Hablo de la persona por la que estás así, esa que te hace llorar pero luego es la primera que te saca una sonrisa ¿entiendes?- Y vaya si la entendía... 
-Si, si, te entiendo...- sonreí- Lo que pasa es que... bueno... es complicado. 
-¿Complicado en que sentido? 
-Es una de esas cosas que tienes miedo a contar por si las personas que te importan no se lo toman lo suficientemente bien. 
-Ya veo... Es una chica ¿no? 
-Pues...- empezaba a sentirme cada vez más y más nerviosa. ¿Como podía saberlo? ¿Tan claro lo había dejado todo? Mi nerviosismo me delató y ella notó que si, efectivamente era una chica.- ¿Pero como puedes saberlo?- reí
-Bueno... digamos que entendí a la perfección lo que me dijiste- me guiñó un ojo.- Y... Sobre todo tienes que saber que Dani lo entendería. El te quiere como si fueras su hija, Martina.
-¿No crees que a lo mejor se enfadará? 
-Para nada boba. Seguramente le sorprenderá un poco, pero no te preocupes por nada. Además, cuentas con todo mi apoyo.- sonrió
-Malú...
-Dime enana. 
-Gracias. En serio, por todo.- me abrazó con fuerza.- Bueno... Tengo que acabar de hacer la maleta. ¿Seguirás aquí luego? 
-Si, creo que me quedaré a cenar.- sonrió
-Genial, pues luego te veo.- besé su mejilla y me fui a mi habitación. 

Me puse a recoger mis cosas, despacio y sin ninguna prisa. Es lo bueno de prepararlo todo dos días antes. Sonreí cuando vi un marco con fotos encima de mi mesilla de noche. Era un marco de los que tienes muchas fotos, todas ellas diferentes. Me lo había regalado mi madre, era "el cuadrito de la familia" como ella lo llamaba. En el había una foto con ella y mi padre, cuando cumplí los 3 años junto a una tarta de colores... En otra de las fotos estaba con Dani en un parque, también de cuando éramos pequeños. La que más me paré a mirar era una en la que estaba abrazada a Aurora. Pf... que recuerdos. Hacía tantísimos años que nos conocíamos... Casi diecisiete, para ser exactos. Pasamos de ser mejores amigas, hermanas a ser... bueno, yo qué se que somos... Esa simple foto hizo que miles de recuerdos me golpearan de lleno. Volví a venirme abajo al recordar la discusión que habíamos tenido antes, ¿como puedo ser tan estúpida? 
Supongo que ni yo misma se lo que quiero. Es uno de esos momentos en los que no sabes lo que quieres, ni a quien. Pues yo ya no se que hacer, porque todo lo que hago está mal. En todo dudo, todo me parece demasiado grande para poder afrontarlo. ¿Es normal sentirse así de insignificante?
Y lo que más me gustaría en el mundo sería contárselo a mi hermano. Pero por mucho que quiera, no puedo...
Terminé de colocar la última  camiseta de mi armario en la maleta. Y, si. me llevo todo mi vestuario. Ya con todo listo hice un pequeño repaso de todas las osas que tendría que llevar. Cargador, cepillo de dientes, zapatos de todo tipo, vestidos y pantalones... En fin, casi toda mi habitación reducida a dos maletas, una mochila y un bolso de mano. La verdad, no se como fui capaz de meter tanta cosa en tan poco equipaje. Llamadme loca, pero en condiciones normales hubiera necesitado al menos cuatro maletas de las grandes para llevar únicamente mi ropa y mis zapatos. Claro que, esta vez me esforcé para doblarlo todo lo máximo posible y luego tuve que dar un par de saltos sobe aquellos armatostes para cerrarlos, pero por fin estaba acabado. 
Me tumbé un rato en la cama, con los cascos puestos y leyendo un libro y allí me quedé, sumergida más en mis pensamientos que en lo que el libro me contaba... 

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Narra Malú:
Pasaban las horas y Dani aún dormía. Estaba nerviosa, pero realmente no sabía por qué. Tenía que contarle a el por qué había estado tanto tiempo en el estudio... Y la verdad es que no tenía ni idea como decírselo. 
El caso es que me habían adelantado la fecha del vuelo de México... Nos íbamos mañana a las seis de la mañana, el primer vuelo del día. No sabía si con esto Dani iba a querer quedarse aquí o aún así estaría dispuesto a venirse conmigo... Porque era obvio que adelantar el vuelo una semana iba a trastocarlo todo y en fin... entendería que quisiera quedarse. 
Se despertó tarde, pasada la hora de comer. Martina y yo comimos algo pero no lo despertamos porque estaba muy cansado, pero nada más oí que se levantaba empecé a calentar su comida. 
Se acercó a mi con una sonrisa, me abrazó poniendo sus manos en mi cintura y me besó.

-Ya era hora bello durmiente.- sonreí
-¿Es muy tarde?
-Las cuatro de la tarde... casi nada.- reí
-¿Como no me despertaste antes? Dios, soy una marmota.- reímos a carcajadas con su comentario.
-Si... Lo eres.- volví a reír. Puse su plato sobre la mesa y cuando se sentó lo miré fijamente con una sonrisa.- Tengo algo que decirte Dani.
-Claro, dime.
-Ayer me quedé hasta tarde en el estudio porque tuve una reunión sobre el viaje a México.
-¿Y bien?
-Bueno... nos cambiaron la fecha de ida.
-¿En serio? ¿Nos vamos más tarde? 
-No, no... Nos la adelantaron a mañana...
-¿A mañana? ¿Tan pronto?- tenía una cara que no supe descifrar. ¿Estaba de acuerdo o no? 
-Si. El avión sale a las 6 de la mañana.- la cara que puso en ese momento si la descifré a la perfección. Estaba descolocado y no tenía ni la más mínima idea de lo que pensaba hacer. 
-Vale... esto... pues...
-Dani, en serio, quiero que me seas lo más sincero que puedas...
-Claro.
-¿De verdad quieres ir?

domingo, 8 de junio de 2014

- 26 - BUENO, EN FIN, TE EXTRAÑO

Después de horas y horas yo seguía allí, sentado en aquel sofá mirando el teléfono. Ya ni veía, simplemente mi mirada estaba puesta en la pantalla, pero mis pensamientos todos estaban en ella, en su sonrisa, en su mirada... Y en la preciosa foto nuestra que decoraba mi fondo de pantalla.  
De repente llamaron al timbre y me sobresalté. Me miré al espejo y me peiné un poco y luego fui a abrir. 

-Hola amor.- dijo besando mis labios
-¿Donde estabas? ¿Y que hora es? 
-Son las nueve. Llegué a casa a las cinco de la mañana y no quería llamarte para no despertarte...
-¿Las nueve? ¿De la mañana? 
-Si Dani. ¿Qué pasa? ¿He venido muy pronto? 
-No, no... Da igual, si no he dormido. Pasa.- Entró y nos sentamos en el sofá los dos.- Me tenías preocupado Malú. Me dijiste que venías y ni siquiera me llamaste, ni me escribiste... nada. 
-Porque tenía el móvil sin batería tonto. De verdad... No te montes películas que no pasó nada ¿vale? 
-De acuerdo.- dije ahora si, sonriendo aliviado y besé sus labios. 
-¿Tienes sueño? 
-Mucho- reímos
-¿Dormimos juntos?
-¿Ahora? 
-Si- sonrió
-Encantado.- reímos. 

La volví a besar una vez más y luego rodee su cuello con mi brazo y caminamos hasta mi cama. 
Nada más caímos allí yo quedé rendido. No podía más. 

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Narra Martina:
Estos últimos días notaba a Dani diferente. No sé en que sentido, pero desde luego diferente. Desde que está con Malú es otro. Otro Dani que desde luego me gusta mucho más que el anterior. Nunca me podría haber imaginado que Dani, mi hermano mayor que en ocasiones hace de padre podría haberme dejado ir a París. ¡Pero si ya le había parecido demasiado peligroso mi viaje a Grecia con mis amigas! No, no. Sin duda era otro. 
Pero bueno, el caso es que me había dejado ir y aquí me hayaba yo, preparando las últimas cosas en la revista para luego llevármelas a casa y meterlas en la maleta. 
El viaje es pasado mañana y la verdad, las ganas de pisar París y los nervios por todo aquello podían conmigo. ¿Realmente era consciente de lo que iba a hacer allí? No lo creo. 
Cuando acabé de recoger mis cosas cogí mi pequeño ordenador junto con todas aquellas carpetas que poco más tapaban mi escritorio y me dispuse a irme. 
Sin querer me choqué con alguien, pero no pude ver quien era. 

-Dios, lo siento ¿estás bien? Es que con todo esto no veo nada... - Cuando rodeó mis carpetas pude verla bien. Era Aurora, con su preciosa sonrisa y riendo a carcajadas al verme tan cargada.
-Deja que te ayude anda.- me sonrió. No se lo impedí porque iba demasiado cargada. Cogió algunas carpetas y caminamos juntas hacia mi casa. 
-Gracias.- sonreí
-No hay de qué.- me devolvió la sonrisa.
-¿Tu ya has hecho la maleta? 
-No- rió- Yo soy una persona normal y, las personas normales solemos dejar este tipo de cosas para el último momento.- reímos otra vez. Es increíble lo que me hacía reír esta niña... Increíble. 
-Eso está bien.- esta vez reímos tímidamente. Estuvimos calladas un rato hasta que por fin se decidió a hablar. Y digo por fin porque aquel silencio era demasiado incómodo y yo no sabía qué decir. 
-Y... ¿ya lo sabe tu hermano? Quiero decir... Ya sabes... eso... 
-No... No lo sabe. 
-¿Vas a decírselo?
-Aún no Aurora... Creo que voy a esperar a que vuelva de México... No sé. No te enfades ¿vale?
-No me enfado boba.- sonrió- Era por saber.- Llegamos a mi casa y saqué mi móvil para ver la última conexión de whats app de mi hermano. No sabía si estaba despierto o no. Cuando vi que hacía tiempo que no se conectaba me di cuenta de que estaría dormido, así que tuve que quitar la llave de casa, cosa que con lo cargada que iba no me fue nada fácil. 
-Gracias por ayudarme.- sonreí y besé su mejilla. 
-¿No me dejas subir? 
-No puedo... Mi hermano estará durmiendo... Pero si quieres me puedes esperar aquí y vamos a tomar algo.- sonreí
-Claro, aquí te espero.- sonrió y le devolví la sonrisa. 

Me devolvió mis carpetas y subí como pude hasta mi casa. Me volví loca para abrir la puerta de arriba pero finalmente  lo conseguí. Entré en silencio, intentando hacer el menor ruido posible. Fui hasta mi cuarto y puse todo aquello encima de mi cama. Después me asomé a la puerta de la habitación de Dani para ver si estaba dormido. Sonreí al ver que estaba con Malú, abrazados los dos como niños pequeños. Lo cierto es que hacen una pareja preciosa, demasiado adorable. 
Me quedé mirando a Dani apoyada en su puerta. Miles de pensamientos se me pasaban por la cabeza, pero a lo que no dejaba de darle vueltas era a la conversación que había tenido hacía a penas unos minutos con Aurora. ¿Estaría preparada para contarle aquello a Dani? Bueno, también puedo llamarlo cuando vuelva de México, o esperar a volver de París... 
Volví en mi después de un rato allí parada y me acordé de que Aurora me esperaba. Cogí una chaqueta y volví a bajar. 
Llegué abajo y me quedé observándola un momento. El viento hacía que su pelo volara. Su larguísimo pelo negro que tanto me encantaba. Me sorprendía de ella que nunca se le quitara esa sonrisa de la cara. ¿Como era capaz? La verdad, si os soy sincera, la envidio. 

-Martina, ¡hey!- chasqueó los dedos frente a mi cara- ¿Estás bien? 
-Ah, si, si, estaba pensando- reí- Bueno, ¿a donde quieres que vayamos? 
-Pues... Me da igual la verdad, solo quería que habláramos- sonrió y le devolví la sonrisa
-¿Te importa entonces que nos quedemos aquí? 
-No, en absoluto. 
-Bueno... ¿De qué querías hablar? 
-Sabes perfectamente de qué Martina... Sabes que yo no puedo seguir ocultando esto... 
-Te estoy pidiendo tiempo Aurora... No lo pongas más difícil...
-Ya me pediste tiempo una vez y aquí seguimos... No se si puedo creerte. No creo que vayas a decir nada, no estás preparada. 
-No es tan fácil ¿sabes? Puedo perder mucho, muchísimo. Te estoy pidiendo un poco más, solo un poco, pero si no quieres esperar pues... 
-¿Si? 
-Si no quieres esperar a lo mejor no vale tanto la pena como para contarlo. 
-¿Lo estás diciendo en serio? 
-Si.- La voz se me entrecortó y una lágrima empezó a resbalar por mi mejilla. Me di la vuelta y entré en el ascensor. 
-¿Y ya está? ¿Te vas sin más? 

No contesté, simplemente me giré hasta que se cerró la puerta del ascensor. Luego me dejé caer, deslizándome por la pared hasta quedarme sentada en el suelo, con la cabeza apoyada en mis piernas. Solo esperaba que Dani siguiera dormido para que no me viera entrar así en casa... 

- 25 - MIENTRAS TENGA DE TU BOCA EL AGUA Y DE TU MIRAR SU LUZ TAN CLARA...

Decidí llamar a Martina en aquel momento, para hablar con ella de lo que Teresa me había contado. Después de unos tres intentos por fin me cogió el teléfono.

-Dani, lo siento, estaba ocupada. ¿Que pasa? 
-Tengo que hablar contigo y como no se cuando vas a volver a casa pues... 
-Si... bueno... lo siento, se me había olvidado decirte que me iba a quedar unos días en la casa de Aurora. Pero la semana que viene nos vemos ¿vale?
-Tiene que se hoy o mañana Martina, en serio...
-¿Por? ¿Ha pasado algo?
-La semana que viene me voy a México... 
-Ah... claro... al final te lo ha pedido... que bien Dani, me alegro.- dijo, dándome  a entender que no se alegraba demasiado
-En serio Marti, tenemos que vernos ahora, solo será un rato ¿de acuerdo? 
-De acuerdo, estaré en casa en 10 minutos.
-Vale, hasta ahora.

Y colgamos. Luego cogí el teléfono y pedí una pizza para cuando mi hermana estuviera aquí. Ya de paso aprovechaba y cenábamos juntos. Malú me había enviado un mensaje de que no llegaría hasta las doce de la noche, por los ensayos y demás. 
Por fin llegó aquella pizza y unos minutos después también Martina. Me saludó con un beso en la mejilla y un abrazo y nos sentamos los dos en el sofá.

-¿Has cenado?
-No, esperaba que tu tuvieras algo.- reímos
-Si, nuestra pizza favorita.- sonreí señalando la caja que estaba sobre la mesa.
-¡Genial! Bueno ¿de que querías hablar?
-Esta tarde he estado con Teresa.- su cara cambió, creo que ya sabía lo que iba a decirle.- Me ha contado que te han elegido como una de las mejores periodistas. Y que quieren mandarte un mes a París.
-Si... No se por qué Teresa te ha dicho nada. Yo ya había dejado claro que no iba a ir Dani... Tengo mucho que aprender y no creo que sea buena idea. 
-¿Pero qué dices? Martina, tienes que ir. Escucha, a mi no me hace ninguna gracia que te vayas un mes. Bueno, ni un mes ni media semana, pero se que es una gran oportunidad que no puedes dejar pasar. Tienes 17 años y sabes cuidarte sola. Claro que tendrás que aguantar que te llame cada día para saber que estás bien, pro a pesar de eso tienes que ir hermanita, puede abrirte muchas puertas ¿sabes? Y no todos los días se tienen oportunidades tan buenas, con lo cual, ve, porque te lo mereces. 
-¿Lo dices en serio?
-Claro que lo digo en serio boba.- mi hermana me abrazó con fuerza

Cenamos mientras seguíamos hablando de un montón de cosas diferentes. Me hacía muchas preguntas sobre como nos iba a Malú y a mi, sobre si me gustaba esto de trabajar tocando y demás... toda una periodista, desde luego. 
También me contó un poco que es lo que haría en París, a los sitios a donde la llevarían y las entrevistas que tendría que hacer. Parecía estar muy ilusionada con aquello, rara vez la había visto así. Me contaba que tendría que entrevistar a algunos diseñadores importantes de la ropa de moda, a modelos que la lucen y también a pintores y artistas en general de Francia. No quitaba esa preciosa sonrisa de la cara que tanto me recordaba a mi madre y entonces fue cuando me di cuenta de que había hecho lo correcto dándole mi apoyo para que fuera. 
La verdad, si os soy sincero me siento realmente orgulloso de ella. Hacía tanto tiempo que no la veía tan volcada en algo, tan feliz con lo que hacía. Antes, Martina pintaba. Le gustaba pintar porque lo había heredado de nuestra madre, que siempre sacaba aunque solo fuera un rato para ello. Pero nunca la había visto con tanto entusiasmo en las clases de pintura, ni pintando en casa, ni siquiera cuando conseguía acabar uno de sus preciosos cuadros. Entonces ahora, viendo tal entusiasmo cada vez que se va a la revista, o que llega después de conseguir que le publicaran algún artículo sus ojos brillan, su sonrisa es más grande que nunca, y eso me encanta. 

Seguimos horas y horas allí, sentados frente a la tele. Yo esperando la llamada de Malú, para saber si vendría a casa o no esta noche, y mi hermana que no paraba quieta con el móvil. Esta juventud... 

-¿Tu qué? ¿No vas a dejar que ese móvil descanse? Al final explotará... 
-No seas bobo.- dijo entre risas propinándome un golpe en la cabeza con el primer cojín que pudo coger. 
-¿Con quien hablas?- quise saber
-¿Por qué lo preguntas?- dijo, sonriendo y poniéndose roja cual tomate maduro
-¿Cómo se llama?- y en ese preciso momento empezó a reírse, sin parar, y yo con ella 
-Dani, en serio, para- reía- no es nadie
-Ya, ya.- reí- Y si no es nadie ¿por qué te ríes como si fueras tonta?- no dijo nada, se había quedado descolocada, pero fue gracioso porque cada vez estaba más y más roja. Ambos nos fundimos en una carcajada de la que luego nos costó salir, pero en definitiva, lo pasamos bien, como solíamos pasarlo cuando no nos separábamos apenas. 
-Bueno Dani, me voy ya que quedé con Aurora. ¿Estarás en casa mañana? 
-Supongo, pero llámame antes, por si acaso.- reímos

Nos despedimos con un abrazo y un beso en la mejilla y se fue. 
Hay que ver, antes no salía de casa y ahora rara vez la veía aquí... Es increíble lo rápido que pueden cambiar las cosas ¿no?
Pero ahora mismo no era eso lo que me preocupaba, sino Malú. Miré el reloj. Ya era la una de la mañana y ella aún no me había llamado. Ni un simple mensaje, nada.
Al principio no me preocupé. Decidí esperar un rato porque a lo mejor se le había complicado de alguna manera el trabajo. Pero pasaba el tiempo y cada vez me ponía más nervioso. Los minutos se me hacían eternos. Eran las 3:00, las 3:02, las 3:05... Y yo miraba fijamente a la pantalla de móvil, esperando de alguna manera que por arte de magia se iluminara. Minuto a minuto la espera era más eterna. Parecía que el tiempo se hubiera detenido por completo, que todo hubiera quedado parado. Como no aguantaba más la lentitud con la que se me pasaba el tiempo, a las 3:10 cogí el móvil. Marqué su número y llamé. Un tono, dos tonos, tres tonos, cuatro, cinco... Buzón de voz. Esto no era bueno. Malú no solía apagar el móvil aunque estuviera en la reunión más importante, no. Y tampoco solía tenerlo en otro sitio que no fuera con ella, siempre contestaba, o devolvía la llamada, o no sé, algo. Esto era raro, muy raro. Otra vez los eternos minutos que no pasaban. Y así toda la noche, pasaban las horas y yo la llamaba sin respuesta alguna. 
Intenté dormirme pensando que quizás simplemente se había quedado sin batería y a lo mejor simplemente luego venía, pero no me quedaba tranquilo. Seguí llamándola sin parar, pero no obtuve nada. ¿Pero qué pasa?